Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

¿Y tu familia qué tal?

Las que fuimos maltratadas

Admiro a las personas que saben amar y desamar sin mucho drama, poniendo las cosas en su sitio. Las que fuimos maltratadas no tenemos tanto margen.

Infancias maltratadas

Queridas Mentes Insanas,

Siempre he dicho aquello tan binario y tan peliculero de “el mundo se divide en dos tipos de personas: las que fuimos maltratadas en la infancia y las que no”.

Lo digo un poco de broma, un poco a lo melodramático, sobre todo cuando necesito recibir mimos y sentirme reconocida en mi infancia de mierda. Pero lo pienso de verdad, aunque no tan a lo bruto.

Seguro que podemos hacer una clasificación mucho más extensa, que incluya a las Mentes que se han currado bien el tema del maltrato, las que lo han superado, las que han sabido curar aquello, las que no han sabido curar aquello, las que se vengan del mundo infinitamente para tratar de cerrar aquella herida y vete tú a saber qué más.

El caso es que llega la Navidad y yo he decidido pasar una semanas hablando de temas tan navideños como el maltrato infantil y las familias violentas, que en estas fechas es lo que más mola, junto con la purpurina, de la que también hablaré en algún momento.

Pues eso: que el otro día me pongo a leer el Mente Sana y veo que el Soler que, a ver, es psicólogo de verdad y no farandulera como yo, se ha marcado un pedazo artículo sobre el tema que yo llevo lloriqueando toda la vida: el amor condicional. Él dice (y yo también) que cuando te han maltratado en la infancia, cuando te has construido sabiendo que la gente que dice quererte no necesariamente lo hace, o te amenaza todo el rato en dejar de hacerlo (dejar de quererte, digo) toda tu vida queda marcada por eso, y todas tus relaciones amorosas pasan por ahí.

Me explico: una de las primeras cosas que les pregunto a mis novias (cuando estamos aún en el estadio de pre-novias) es aquello de… oye, ¿y tú familia qué tal? Porque siempre temo que la gente que tiene una familia maravillosa no acabe de entender hasta qué punto estamos rotas las que tuvimos una familia que nos maltrató en la infancia.

Ellas, vosotras, tenéis más margen de error, adolecéis de otra forma, el mundo no se acaba cuando algo amoroso se rompe, esa ruptura no os lleva a no se qué infiernos subconscientes ni destapan no se qué cajas de Pandora que tardas luego meses en volver a cerrar. Ya sé que vivimos en un mundo muy estúpido donde parece que el amor es más bonito si se sufre a lo drama sideral y que nos han dicho que si no sufres suficiente es que no amas.

Y ya sé que ella, vosotras, también sufrís. Esto que digo no es una crítica hacia vosotras ni una especie de ninguneo de vuestros males, que también están y sin duda son muchos. Lo que digo es, o pretende ser, una alabanza. Soy fan de la gente que sabe amar y desamar sin dramas excesivos, poniendo las cosas en su lugar y en su medida, de la gente que se recupera pronto y pasa a otra cosa.

Yo quiero ser como vosotras… pero no lo soy. Lo intento, pero de momento, hay por ahí cicatrices que se abren y sangran y te dejan las sábanas perdidas y ya no hay manera. Las estoy curando, pero también os digo que llevo 44 años en ello y aún me quedan cachitos sueltos…

Hay gente abusiva que sin duda usa esto para hacerse la víctima o manipular. Ojo con esa estrategia también.

Lo que yo intento decir es que algunas no tenemos tanto margen de riesgo y cuando las relaciones se ponen muy experimentales, muy complejas, muy fluidas y ya veremos cómo nos sale, y no te preocupes de antemano, y déjate llevar, y no te emparanoies… preferimos retirarnos a nuestros cuarteles de invierno y cuidarnos y protegernos.

Que se nos pide mucha juerga siempre a todas, mucho dejarnos ir, mucho liberarnos de maneras neoliberales, mucho ir de guays, pero el precio que paga cada una lo sabe solo cada una. Y algunas pagamos precios muy altos y mucho sufrimiento mental y emocional por cada caída.

Así que nada: me ha salido medio triste este post, pero es lo que tienen las fechas y las cicatrices.

¡Feliz semana, Mentes!

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suscribete Octubre 2017