Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo
Libros para cuando tienes la regla

Lecturas de invierno

3 libros para los días de regla (o no)

Os voy a recomendar joyitas para cuando os venga la regla, o se os meta la gripe, o apriete el frío, estéis hasta el moño del mundo o todo a la vez.

Queridas Mentes Insanas,

Me está bajando la regla, estoy medio engripada y en el hemisferio norte, para las Mentes que me leéis desde otras latitudes, nos ha llegado el invierno así de repente, sin otoño ni nada, que para qué andarse con preámbulos si puedes lanzar todo el frío de golpe.

Así que hoy no tengo la cabeza en modo explosión de partículas ni otras partes de mi cuerpo serrano para farolillos, y tal y como entregue este texto me voy a meter bajo la manta a menstruar como si no hubiese mañana y a leer novelas, que son unos objetos así rectangulares con muchas letras dentro que cuentan historias. Todo muy rollo siglo XX y muy analógico, muy vintage, pero una, como ya os he contado, tiene una edad.

Lecturas para menstruar, o no

Total: que os voy a recomendar joyitas para cuando os venga la regla, o se os meta la gripe, o apriete el frío o estéis hasta el moño del mundo, todos estos factores juntos o por separado.

Florido Granado Caduco Marchito, por Sara Baume

Para empezar, la Baume, Sara Baume, y su Florido Granado Caduco Marchito. Ya lo sé: el título da pereza, pero este libro es como aquellos bares que no parecen nada especial y cuando entras descubres un mundo maravilloso de cosas pequeñas pero reales, cosa que importan aunque no luzcan.

La historia de un perro tuerto y su dueño, un hombre solitario que huele mal, encerrados en un piso sucio y oscuro, donde comparten latas de atún e incomprensión. Dadle una oportunidad: os puede parecer un universo lejano y plomizo, a lo dickens, pero no lo es: esta historia dice más sobre la poética de nuestras vidas que todas las cosas cool que leeréis en los próximos años.

Vasallo… La Vasallo

Mujeres infantilizadas

Vasallo… La Vasallo

El cuento de la criada, por Margaret Atwood

Seguimos con la Atwood, la Margaret Atwood. Posiblemente a estas alturas la mayoría habéis visto la serie de El cuento de la criada. Pero estáis de suerte si os falta el libro.

Porque si la serie es una maravilla, el libro es prodigioso: de aquellos relatos de los que no quieres salir, sin más. De aquellos que cuando te quedan pocas páginas te empiezas a poner nerviosa porque quieres seguir pero también quieres saborear lentamente todo hasta el final. De aquellos que te encierras para acabarlos sin interrupciones y cuando los acabas te queda un nosequé en el cuerpo que no es ni felicidad ni tristeza sino algo que tienen los libros y que no sé definir.

Esa cosa. Toda esa cosa la tiene El cuento de la criada, versión libro. Con letras y comas y puntos.

Y dado que la serie es buena de verdad, no temáis aburriros si la habéis visto y ya conocéis la trama: la versión libro y la versión serie tienen cosas en común, pero no lo tienen todo. Son dos versiones de la misma historia, literalmente. Como si dos amigas te contasen lo mismo, pero cada una a su manera y desde su óptica.

La Fortaleza, por Marianne Fritz

La tercera y última joya por hoy, es la increíble Marianne Fritz. Esta autora austríaca escribió una sola obra, La Fortaleza, de 10.000 páginas y a la que dedicó toda su vida; todos los ratos de toda su vida.

Dice su biografía que nunca hacía nada aparte de escribir y dormir muy pocas horas. Y que siempre debía tener papel en blanco al alcance de su mano o, de lo contrarío, habría seguido escribiendo sobre la mesa, imparablemente.

He de decir que tengo debilidad por la gente capaz de seguir escribiendo haya papel o no lo haya. ¿Sabéis? La gente que no se para en menudencias ni en convencionalismos. Como Forest Gump cuando se pone a correr y punto. O como El barón rampante, de Italo Calvino, que un día se sube a un árbol y ya. No baja, sin más. No baja nunca más.

O como Pascual Carrión, este un señor real de carne y hueso, aquel pastor de Jumilla al que ofrecían 600 millones de pesetas por sus tierras para convertirlas en campos de golf y él dijo que no. Tantas veces lo dijo que hasta al Tribunal Supremo llegó la cosa y al final de dio la razón al hombre. Que tenía todo el derecho a no vender y a arruinarles sus planes inmobiliarios: porque sus cuatro pedazos de tierra, por muy secarral que fuesen, eran sus tierras, las que había heredado de sus abuelos y las que había comprado él con todo su esfuerzo. Y punto.

A mí, personalmente, esa gente me enamora.

Y volviendo a la Fritz, que ya me he liado, La gravedad de las circunstancias es un relato breve (y arrollador) que forma parte de esta obra inmensa y es un buen aperitivo para su universo puntilloso y obsesivo.

Y sí: ahora releo la lista y me ha quedado como muy norte. Sera por el frío. A ver si para el próximo menstruo os monto un menú con mis lecturas preferidas de los sures.

¡Feliz semana, Mentes!

Etiquetas:  Brigitte Vasallo Mujer

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