Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

¿Amor sin miedo?

Del miedo al amor y del amor al miedo

El amor es un ejercicio de riesgo. Y el enamoramiento es un ejercicio de alto riesgo, porque está romantizado de formas perniciosas.

amor sin miedo

Queridas Mentes Insanas,

Hace unas semanas di una conferencia amorosa en la Universidad de Barcelona. En el turno de preguntas, una chica del público me preguntó sobre el miedo. Reflexionó, en concreto, sobre de la idea de que el lugar opuesto al amor es el miedo y no el odio.

El planteamiento, sin duda, es interesante: poner en las ecuaciones el miedo (los miedos) y observar cómo varía el panorama siempre es un buen ejercicio.

Escribir los miedos

Terapia expresiva

Escribir los miedos

Ahora bien:

El miedo pulula sobre el amor en muchos planos. Puede ser un impedimento para el amor (o para el emparejamiento, que son cosas distintas) y puede ser un aliciente para el amor (o para el emparejamiento).

También corremos detrás de amores raritos por terror a estar solos y solas, a sentirnos abandonadas, a no tener quien nos recoja si nos caemos en la calle o no tener un hombro en el que apoyarnos. También generamos unas dependencias amorosas bien perversas por miedo o mantenemos relaciones nocivas por el mismo motivo.

Claro que podemos argumentar que todo esto no es amor, pero tal vez sea de utilidad, en ese caso, acotar a qué nos referimos cuando hablamos de amor.

¿Por qué le doy tantas vueltas? Porque me preocupa mucho el discurso del “yes, you can”, del posibilismo, del si quieres puedes, del esfuérzate más.

Me preocupa aquello del libérate, del fluye, del déjate ir… del no tengas miedo.

Yo siempre vuelvo al filósofo Levinás, y lo parafraseo así a lo bruto, así más o menos: la libertad es generar las condiciones para la libertad.

El miedo es una forma de protegernos. Por ejemplo, nos dan miedo bichos que sabemos que son venenosos, nos dan miedo las alturas porque nos podemos romper la crisma o nos da miedo el fuego porque nos quema.

Sin ese miedo estaríamos todas muertas, Mentes. Desde hace siglos y siglos.

Cuando pensamos en el amor, podemos creerlo un ente abstracto o podemos concretarlo y, en concreto, el amor es un ejercicio de riesgo. No tanto el amor como el enamoramiento, que es la forma de amor a la que nos referíamos en la conferencia que abre esta columna y que tal vez sea la forma que tenemos la mayoría de nosotras ahora en mente, mientras leemos.

El enamoramiento es un ejercicio de riesgo, porque está romantizado de formas perniciosas, porque nos han enseñado a atenderlo por encima de atendernos a nosotras mismas.

Todo el entorno legitima casi todo en nombre del enamoramiento y el patio, en general, está fatal.

Así, el miedo nos avisa de cuándo nos estamos metiendo en terrenos donde nos sentimos vulnerables o en terrenos donde alguna cosa no acaba de funcionar con mucha claridad. El miedo es una advertencia de que algo va mal, y es importante atenderlo.

A veces lo que va mal está dentro de ti, a veces está en los y las otras y a veces está en el mundo.

Así, un mundo donde el miedo no fuese necesario sería una maravilla. Un mundo amoroso donde el miedo no fuese necesario sería lo más.

Pero para ello no hay que eliminar el miedo, sino las condiciones del miedo.

Y eso tiene que ver con el género, con el individualismo, con la violencia y con un montón de cosas que son muy grandes y muy complicadas.

Porque no todo depende de nosotras, queridas Insanas. No todo es posible si lo quieres, no todo está en nuestras manos.

¡Feliz semana, Mentes!

suscribete Octubre 2017