Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Demonios

La niña de "El exorcista" es feminista

El demonio que posee a la niña protagonista de esta clásica película de terror se puede identificar con el feminismo... o con el patriarcado.

exorcista feminista

Queridas Mentes Insanas,

Me está pasando una cosa la mar de curiosa y es que me han dejado de dar miedo las pelis de miedo. Así, ¡chas! Imagino que tiene que ver con mis post-depresiones, mis terapias y a saber qué más, pero un día, de pronto, ese miedo se fue. Y ojo, que yo soy de las que no podían ir al lavabo solas de noche porque se les aparecía Freddy Krueger, o como se llame.

Total, que para explorar mi nueva valentía cinematográfica, voy tanteando: que si vampiros, que si asesinos en serie, que si tal, que si cual. Y ayer le tocó el turno a El Exorcista, la clásica, la de verdad.

¿Cómo es posible que, siendo yo feminista radical, no me hubiese topado aún con esa peli? ¿Por qué no la he estudiado ni la he visto en reuniones ni en talleres ni en nada?

A partir de ahora, cuando dé cursos de género empezaré por ahí, en plan “mirad, queridas Insanas, si realmente os vais a meter en el feminismo, esto es lo que os espera”.

Para empezar, la peli tiene la mala leche de iniciarse con la Shahada musulmana, la profesión de fe, para situar la acción primera en Iraq, algo totalmente innecesario si no es por el racismo. Con haber puesto música iraquí tenían de sobra, pero, claro, hay que mezclar el Islam, por si acaso cuela.

¿Para qué? Pues no me quedó claro: creo que para decir que el anticristo viene de allá, cuando la realidad ha demostrado que los anticristos hacen el camino inverso para ir a saquear desde aquí los recursos naturales de allá.

Dicho esto, a lo que íbamos.

La niña, Regan, está poseída por el demonio. Y ese demonio está clarísimo que es el feminismo. A ver: la niña le da una manta sopapos a todo tío que se le acerca. No puede con ellos: todo lo que dice un tío le parece mal. Todas hemos estado ahí, pero luego con los años se te pasa, afortunadamente, y empiezas a distinguir el trigo de la paja incluso en cuestión de hombres.

El caso es que ella acaba de leerse su primer libro feminista (esto no lo dice la peli, lo digo yo) y está que trina. Se va poniendo verde, algo que también nos ha pasado a todas, y se le va poniendo una cara de mala leche que no se aguanta.

¡El demonio! dicen. Para nada: el patriarcado, majas, que viene a ser lo mismo, pero dicho más claro y echando menos balones fuera. Eso es lo que la tiene verde y frita: el patriarcado.

A medida que se va poniendo mala de la vida, abre la boca y suelta unas vomiteras viscosas rollo sapos y culebras que le sientan a todo el mundo fatal y nadie quiere oírlas. Lo normal, vamos, la vivencia feminista de toda la vida.

Y, claro, anda todo el mundo preocupado por recuperarla pero, Mentes, aquí no hay vuelta atrás. Una vez que empiezan los sapos y culebras, ya no hay marcha atrás.

La peli tiene un momento álgido en el que la niña baja las escaleras haciendo el puente de espaldas, así como bajando con manos y pies como un gato panza arriba y escupiendo sangre por la boca. Complicado a más no poder y para romperse la crisma.

Pero es que el feminismo te hace eso: no puedes hacer nada como antes, ni las cosas más sencillas. Y te pones a inventar maneras nuevas de hacerlo, y algunas pues son raras, la verdad. E incómodas.

Y muchas tienes que descartarlas y escoger bien tus batallas y decirte: mira, voy a seguir bajando las escaleras como hasta ahora, pero que conste que me parece patriarcal, pero no me da la vida para romperme la crisma con esto también.

Como la niña es lista, al final logra un pacto con lo real, como toda feminista. Y acepta el exorcismo (aquello de ir a las cenas de Navidad aunque sea a contracor, que decimos en catalán, a disgusto) pero, ¡pero! en el proceso se carga a nosecuantos tíos. Así, defenestrados. Que viene a ser cuando te quitas los machos de tu vida definitivamente y haces limpieza de entorno.

Así que nada, salvando el momento islamófobo del principio, la película es pura gloria.

¡Feliz semana, Mentes!

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suscribete Octubre 2017