Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Elogio al aburrimiento

No es perder tiempo, es ganarlo

Llego tarde a mi propia vida. Producir y producir infinitamente, aterrorizadas de la idea de aburrirnos, sin respirar, nos está comiendo la vida.

detener tiempo

Queridas Mentes Insanas,

Si hoy es viernes, esto no debería ser el Mentes Insanas porque, como bien sabéis, sale los jueves, como las revistas del corazón. Si hoy es viernes y estoy escribiendo esto es porque llego tarde.

Llego tarde a esto, porque ayer llegaba tarde a otra cosa y antes de ayer a otra y así hasta el infinito. Tengo tropocientos mails sin leer, revisiones médicas pendientes, facturas sin hacer, agujeros en los calcetines y un montón de otros pequeños dramas cotidianos sin atender.

Si os lo cuento, Mentes, es porque sé que esto no es mío, sino que estamos así en general. Como cantaba la Martirio, estoy atacá.

No llego a tiempo a mi propia vida y voy corriendo tras de ella pero no alcanzo. Pasan las semanas como si fuesen días, los meses como si nada, los años en un plis plas y al final me plantaré con ochenta años pensando cómo he llegado aquí que no me he enterado.

Inmediatez, precariedad y productividad

Por un lado, la cosa esa del no perderse nada. Que vivimos en un mundo en el que hay que estar en todo no vaya a ser que… ¿qué? El mundo pasa de maravilla sin nosotras, no nos engañemos.

Luego está la cosa de la precariedad y todo eso, que nos tiene multiempleadas a varias bandas pero que ese ya es otro tema.

Y luego está el terror al aburrimiento. Yo hace años que no tengo tiempo para aburrirme. No me lo doy, de hecho.

Producir y producir infinitamente como si mi vida fuese una de esas máquinas de churros que no paran nunca de sacar. No me permito perder el tiempo cuando en realidad, vista la velocidad con la que está pasando mi vida, perderlo posiblemente sería ganarlo. Ganar tiempo. Tiempo de vida, hacer la vida más lenta para vivir más. No más cosas, sino más vida.

No sé si me explico, porque como estoy atacá y tengo el cerebro rollo explosión de partículas pues los textos salen así también.

Aburrirse está infravalorado

Tengo el recuerdo de cuando me aburría. De cuando podía pasarme tardes enteras mirando el techo e imaginando a saber qué. Y tengo la certeza de que era más feliz.

Me gusta mucho un video que se titula Nawpa, donde Cesar Pilataxi explica la concepción del tiempo en las comunidades andinas. El tiempo, dice, no funciona como una linea, sino como un espiral.

Eso de pasado, presente y futuro es una cosa post-moderna que se nos está comiendo la vida. Todo va junto, el tiempo es un remolino donde pasado, presente y futuro están juntos. Mi retraso de ayer es mi presente de hoy y marca mi ritmo de mañana.

Mi terapeuta me pregunta a menudo: ¿tú respiras? Y yo me río, porque si no respirase está claro que estaría muerta. Y, sin embargo, sé que no respiro. Respirar de verdad, parar, frenar, tomar las riendas del tiempo, mirarte, respirarte.

Y no, no respiro. No soy yo, queridas Insanas, ni sois vosotras. Es el mundo este del bienestar que le llaman que nos está dejando sin vida y sin aliento.

Y, claro, no tengo soluciones así inmediatas, porque ya sabéis que este blog va más de quejarnos conjuntamente que de dar fórmulas para solucionar nuestras vidas.

Eso sí: si alguien tiene la fórmula, por favor, contádnosla. Os espero en las redes sociales, atacá y ansiosa por saber cómo hacéis vosotras para que la vida no os coma.

¡Feliz semana, Mentes!

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