Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Violencia normalizada

¡Dejad de aprender inglés!

Y si lo aprendéis, preparad vuestras mentes para descubrir por qué nos pasa todo lo que nos pasa.

aprender ingles

Queridas Mentes Insanas,

Ando preocupada estos días por la obsesión generalizada de aprender inglés. Ahora que se acaba el año nos cogen las prisas de aprender cosas sin preguntarnos demasiado sin nos son útiles de verdad o solo tenemos urgencia porque todo el mundo dice que “hay” que hacerlo. Y aprender inglés es una de esas “obligaciones” que pesan eternamente sobre nuestras cabezas.

No es que yo esté diametralmente en contra: me fascinan los idiomas, así que cuantos más mejor. Pero me… conmueve… esa unanimidad que sitúa al inglés como único idioma deseable, más allá del euskera, que es infinitamente más bonito, o del árabe que es una maravilla sin igual. Pero no, inglés.

Aprender inglés, a menos que tenga una función clara y específica en vuestra vida, os va a arruinar la existencia. Porque vais a descubrir que toda vuestra banda sonora emocional es una basura infecta.

Un día entenderéis las canciones que tarareabais de adolescentes y tendréis que pagar terapia por los siglos de los siglos para recuperaros del susto. Porque una vez que entiendes, no hay marcha atrás.

Mi último desastre, porque sí, aprendí inglés, ha sido Michael Jackson. El Jacko que decoraba mi habitación de pequeña, con el que forraba todas mis carpetas, el primer vinilo que compré (¡vinilo!) y uno de mis grandes fetiches sexuales que no os voy a contar con más detalle, ha resultado ser un macho machista responsable en gran parte de muchas de mis desgracias.

Naturalizando los abusos

Hace unos días, en una fiesta donde nos pusimos revival, se me ocurrió aquello de “¿recordáis este video?”. Y se jodió la fiesta. El video en cuestión es “The way you make me feel” de 1987.

Yo tenía por entonces 14 años y estaba en busca de mí misma como todo el mundo a esa edad, supongo. Y en ese video encontré mi yo. Quería ser, simultáneamente, el pibón del video y el gallito Jackson. Ambos. Así he salido, también os lo digo.

Me parecía super guay ella caminando sola por la noche con ese taconazo y ese golpe de cadera, y super guay él pegándole gritos para que le hiciese caso, llamando sus amigotes para que le cortasen el paso, con ella plantándole cara y diciéndole que no, pero seducida por su chulería, él persiguiéndola y acorralándola. Super guay, ¿verdad?

El video es una escena de acoso callejero en plena noche en una especie de descampado. Una situación que seguro os está poniendo los pelos de punta como a mí ahora que lo escribo. Sola por la calle, un grupo de tíos cerrándote el paso, tú intentando escapar.

Pues esa imagen terrorífica quedó positivada de alguna manera en mi cabeza como el no-va-más de lo romántico y no sé qué otras cosas. Cada vez que me he visto en esa situación, y me he visto unas cuantas, he vivido el terror de no saber cómo escapar pero, al mismo tiempo, me ha parecido que era normal que eso pasase.

Era normal en el fondo porque hay toda una industria musical, cinematográfica, publicitaria, literaria que dicen que eso es normal. Que les dice a los hombres que para ser el más guay del barrio tienen que hacer eso, y nos dice a las mujeres que si el tío más guay del barrio nos hace eso es porque valemos la pena. Y así nos va.

Pues no. Eso es violencia. Eso es acoso. Y eso es una mierda. Así que no aprendáis inglés. Y, si lo hacéis, revisad vuestros videos preferidos de adolescencia. Os ayudará mucho a entender por qué nos pasa lo que nos pasa.

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