Diario de una loca
Sol Camarena
Paciente de salud mental
Sol Camarena

Medios responsables

13 Reasons Why o cómo lucrarse del suicidio adolescente

La representación de los problemas de salud mental en las ficción televisiva tiene una influencia crucial en la vida de las adolescentes que los sufren.

13 reasons Why

Me he intentado suicidar varias veces. Algunas he estado más cerca de conseguirlo, otras menos. Hoy me siento agradecida por seguir viva, pero demasiado a menudo me pregunto ¿qué imagen tiene la sociedad del suicidio adolescente?

Me he intentado suicidar varias veces, y como yo, varios de mis seres más queridos y muchísimas personas, muchísimas adolescentes alrededor del mundo, especialmente aquellas que lidian con trastornos de la conducta alimentaria o de la personalidad, por ejemplo.

¿Qué podemos hacer colectivamente para ayudar a aquellas que vivimos con impulsos e ideación suicida, especialmente a las más jóvenes?. Me lo pregunto a menudo.

¿Está en nuestra mano facilitarles la vida a aquellas que vivimos pensando en dejar de hacerlo? Más allá de logros individuales (que realmente también dependen mayoritariamente de lo colectivo) como encontrar la terapia adecuada, entrar en un grupo de ayuda mutua o construirte una vida a tu gusto .

La representación mediática de los problemas mentales

Sí. Está en nuestra mano. Y la herramienta sobre la que escribo en este artículo no es ni de lejos la más importante, porque mientras continúen catástrofes sociales como los desahucios o el acoso escolar (dos tragedias muy alejadas en cierto sentido pero muy cercanas en tanto que causantes de suicidios), no podremos decir que estamos luchando colectivamente por construir vidas dignas de ser vividas.

La representación en los medios es una herramienta para la concienciación de la sociedad sobre el suicidio y el confort de aquellas que vivimos con este en mente que está siendo, a mi modo de ver, totalmente desaprovechada y se vuelve demasiado a menudo incluso contraproducente.

Al escribir sobre la representación en los medios de lo que es vivir deseando dejar de hacerlo, me pregunto hasta qué punto los guionistas, directores y productores que lanzan series y películas sobre jóvenes al borde del suicidio lo hacen teniendo mínimamente en cuenta la necesidad de concienciar a la sociedad en general sobre lo que es realmente vivir esa realidad en tu cabeza y convivir con esos traumas, así como la urgencia de mostrar a las adolescentes atrapadas en la ideación suicida que hay salida y que no están solas.

13 Reasons Why es una serie que se ha puesto muy de moda y que, en mi opinión, ha hecho mucho daño. Y es que no podemos hablar de la representación del suicidio en la ficción televisiva sin mencionarla.

Desoyendo los consejos de expertas en salud mental, 13 Reasons Why se luce con una escena en la que se muestra explícitamente un suicidio en el que alguien se corta las venas, con todas las repercusiones que esto puede tener para un público joven y vulnerable, especialmente si hablamos de espectadoras que lidian ellas mismas con impulsos suicidas.

Esto es porno para cuerdas, no una buena representación del suicidio. Busca el morbo por el morbo e ignora descaradamente las necesidades y vulnerabilidades de un colectivo tan pisoteado por la sociedad como lo es el de jóvenes locas o “enfermas mentales”. No seré la primera ni la última en decirlo.

Los estragos que podría hacer en mi salud mental el visionado de escenas del estilo hacen que ni siquiera me plantee verla. Mientras, aquellas que nunca se han planteado seriamente acabar con su vida pueden acabar la serie después de una dosis rápida de tristeza consumible.

Una serie sobre el suicidio es capaz de hacer tanto daño a las que realmente convivimos con esta realidad ¿a quién ayuda realmente? ¿A quién está dirigida? ¿A quién conciencia?

13 Reasons Why sigue la estela de Skins, una serie que sí que vi y que me revelaba en algunas escenas una visión romántica y hasta estética de los trastornos mentales y de sus síntomas, y de muchas más.

No todas las representaciones son desastrosas

Por otro lado, series como My Mad Fat Diary, una de mis favoritas, te muestran las consecuencias de enfrentarse a la gordofobia de la sociedad siendo adolescentes.

My Mad Fat Diary te muestra cómo es realmente un ataque de ansiedad, te ayuda a comprender lo que implica para una chica gorda y con dismorfia corporal la tan esperada “primera vez” en el sexo. En definitiva, ayuda a sentirnos comprendidas a las que compartimos de alguna forma las vivencias de la protagonista y muestra al resto de la sociedad lo que es vivir así y cómo pueden ayudarnos y facilitarnos la vida.

Por eso, me mantengo en mis trece: no veré 13 Reasons Why, ni ninguna otra serie o película que busque el morbo antes que la visibilidad. Pero tampoco pienso quedarme callada mientras personas que solo conocen el suicidio de lejos consumen contenidos para ellas novedosos y yo que tan a menudo no puedo dormir tranquila por tener la muerte en mente no puedo siquiera enfrentarme a sus escenas más virales.

suscribete Octubre 2017