Psiquiatría con empatía
Ibone Olza
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Ibone Olza

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Oír voces no es una enfermedad

Un estudio reciente nos ofrece un enfoque liberador respecto a la esquizofrenia y la psicosis, poniendo a los pacientes y su bienestar en el centro.

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¡Qué alegría siento al ver el nuevo informe publicado por la sección de psicólogos clínicos de la Sociedad Psicológica Británica!

El informe lleva por título “Comprendiendo las psicosis y la esquizofrenia: porqué la gente a veces oye voces, cree cosas extrañas o parece estar fuera de la realidad y… como ayudar”. Se acaba de publicar (13 de octubre 2017) y creo que va a ser muy útil para muchos profesionales y usuarios.

Para empezar, el cómo se ha realizado es esperanzador: lo han escrito codo con codo un grupo de psicólogos expertos de las ocho mejores universidades británicas junto a un grupo de personas que han sufrido psicosis. Es decir, desde un lugar horizontal donde profesionales y pacientes se escuchan, dialogan y avanzan para encontrar la mejor manera de ayudar a los que sufren tantísimo por cosas que aparentemente sólo ellos ven, perciben o escuchan.

Para seguir, el informe señala que esto que tradicionalmente se calificaba de "síntomas psicóticos" se puede entender y abordar de la misma manera que otras dificultades tradicionalmente consideradas más leves como la timidez, la ansiedad o la depresión.

Para acabar, señalan que no se debe poner el acento en convencer a la persona de que tiene una enfermedad. De hecho, esto de etiquetarlo como síntoma de enfermedad es solo una forma de comprenderlo típica de nuestra cultura, pero no de muchas otras. Justo lo contrario de lo que se recomienda todavía en muchos lugares de dedicar buena parte de la atención inicial o en crisis a convencer al usuario o paciente de que está enfermo, lo que se conoce como “conciencia de enfermedad”.

En algunas de esas culturas donde no se pone el acento en calificar a la persona de enferma resulta que muchos pacientes viven muchos más años y están más y mejor integrados en sus comunidades que en las sociedades donde nos empeñamos en etiquetar de psicosis o esquizofrenia a las mismas experiencias. De hecho, este último diagnóstico, el de esquizofrenia a menudo se convierte en una sentencia insalvable, una losa de por vida.

Por el contrario, este informe propone profundizar la comprensión del mensaje que traen las voces. A menudo, explican, son una reacción a situaciones de abuso, violencia, racismo o pobreza y exclusión social. Y destacan que necesitamos invertir más en prevenir todas las violencias y desigualdades que tantísimo sufrimiento generan en nuestra sociedad.

En mi experiencia oír voces es a menudo el resultado de darle altavoz al enemigo interior. Sí, ese personajillo que muchas personas llevan dentro y que casi siempre es reflejo de experiencias disociativas en la primera infancia. El enemigo interior puede ser la voz que les dice a las jóvenes anoréxicas que dejen de comer para que todo el mundo las quiera, pero también la voz que se pone a gritar cuando un joven está agotado después de una noche de consumir diferentes tipos de tóxicos y le pide que ponga fin a su vida, calificándole de miserable.

Son ejemplos extremos, pero muchas personas van por la vida sabiendo que ese enemigo interior puede tomar las riendas de su mente en cualquier momento, lo que equivale a vivir con miedo, mucho miedo a la propia mente.

Por eso del informe británico me ha gustado especialmente esta afirmación: “nadie puede decir con certeza qué ha causado los problemas de una persona en particular. La única manera es sentarse con ellos y tratar de resolverlo”.

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suscribete Octubre 2017