Psiquiatría con empatía
Ibone Olza
Psiquiatra perinatal
Ibone Olza

El momento y el lugar

Hablar de la muerte con los niños

Ahora que Halloween se ha instalado definitivamente en nuestro calendario festivo, sería bueno aprovechar esta fecha para hablar con los niños y niñas sobre la muerte.

halloween nombrar muerte

En esta sociedad adultocéntrica es demasiado frecuente excluir a los más pequeños de todo lo que rodea la muerte. Se les suele ocultar la gravedad de las enfermedades de sus mayores, se les deja al cuidado de otras personas cuando toca acudir a un tanatorio, entierro o funeral, o se les contesta con vaguedades y eufemismos como que “el tío Paco se ha ido al cielo”…

En resumen, se les priva del conocimiento de esa realidad cotidiana que es la muerte y también de la riqueza que puede suponer permitirles despedirse en vida de un ser querido o del crecimiento que conlleva transitar el duelo.

Todo ello siembra el camino para que, cuando la muerte de un ser querido les golpea de cerca por vez primera en la edad adulta, muchos se sientan profundamente aturdidos, indefensos o confundidos, porque les ha faltado ese aprendizaje paulatino de que la muerte es parte de la vida.

Sin embargo, crecer conociendo y aceptando la muerte resulta natural si se hace desde la primera infancia. Significa observar los ciclos de la naturaleza, ver como caen las hojas de los árboles, experimentar viendo como se transforma el cadáver de un insecto o de un ratón o un sapo, ver el final de la cosecha en el campo y como después del frío invierno comienzan a brotar nuevamente las hojas de las semillas…

En la naturaleza es fácil aprender que todo nace y todo muere y que la muerte es parte de ese ciclo que es la vida.

Pero también hay que sentarse con el álbum de fotos de los abuelos, recordar a cada uno y una de ellos, y cómo y cuándo fallecieron; visitar el cementerio del pueblo de los ancestros y buscar parentescos, nombrar a los bebés que murieron en el útero de las mujeres de la familia y celebrar lo que cada vida aportó por más breve que fuera.

Igualmente se puede recordar a los perros, gatos u otros animales domésticos que han ocupado un lugar importante en la vida familiar.

Así, pintarles la cara o disfrazarles para Halloween puede ser la oportunidad para hablar de la muerte sin miedo, para contarles cómo recordamos o cómo aprendimos nosotros a vivir con la ineludible presencia de la parca y lo que tradicionalmente significa el día de Todos los Santos.

Aprender sobre cómo se celebraba antiguamente o en la actualidad en otros lugares como México o Bolivia donde sus culturas han tenido siempre muy presente la importancia de honrar a los muertos.

La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross dedicó buena parte de su vida a ayudar a morir y a transitar los dueños. Comprobó con que naturalidad los menores gravemente enfermos aceptaban su próxima muerte. En la mayoría de los casos le pedían a ella que ayudar a sus padres a poder hablarlo para despedirse con paz.

Fue ella la que nos dejó esta frase que creo resume a la perfección la riqueza que conlleva crecer y vivir aceptando la presencia de la muerte:

“Si huimos del dolor huimos también del bienestar y si huimos de la muerte huimos también de la vida”.

suscribete Octubre 2017