Desde la consulta
Ramón Soler
Psicólogo
Ramón Soler

Inseguridad paralizante

Chantaje emocional: cuando la culpa te anula

El sentimiento de culpa de Débora la hacía sentir responsable de todo lo malo que ocurría, con baja autoestima y enormemente insegura.

chantaje emocional

A Débora, todo le hacía sentirse insegura. Acciones banales como llamar por teléfono o ir a comprar el pan a la tienda de su barrio, causaban en ella un enorme malestar.

Hasta tal punto llegaba la ansiedad que sentía ante estas circunstancias que esta joven, para poder decidirse a llamar por teléfono o ir de compras, previamente, tenía que pasarse horas preparando sus posibles acciones y respuestas ante cualquier eventualidad con la que ella pensara que podía toparse.

Con posterioridad, una vez finalizada la llamada o tras la vuelta de la compra, también tenía que analizar todo lo que había ocurrido, en especial las palabras que habían sido dichas: ¿qué le habían comentado? ¿de qué manera? ¿parecían resentidos? ¿enfadados con ella? ¿dolidos porque ella se había mostrado un tanto brusca? ¿les había hecho sentir mal? ¿volverían a hablar con ella?

Indefectiblemente, en cualquier tipo de interacción social, Débora sentía que lo había hecho mal, que había fallado y, sobre todo, que era culpable de todo lo que le ocurría a ella y de todo lo que le ocurría a los demás (aunque ella nada tuviera que ver).

Cuando Débora llegó a mi consulta, lo hizo en un momento en el que ya no era capaz de ir a trabajar o de salir a divertirse con las escasas amigas que tenía.

El sentimiento de culpa que arrastraba iba empeorando día a día y, con gran esfuerzo, decidió que tenía que acudir a terapia para poder mejorar.

Chantaje emocional: el orígen de la culpa

Buscamos las causas del malestar de esta joven y llegamos a su infancia. Débora era hija única y debido a que la madre se ausentaba largo tiempo por trabajo fue criada por su abuela.

Ésta, tenía la costumbre de romper a llorar cada vez que la niña hacía o decía algo que no le gustaba. La niña, destrozada por sentirse culpable del malestar de su abuela, poco a poco fue asimilando la idea de que ella era la culpable de todo lo que ocurría a su alrededor.

Asimismo, Débora pensaba que ella era una persona malvada, que no merecía la pena, que le causaba daño a los demás y que no era digna del aprecio de nadie.

Durante años, Débora fue víctima del chantaje emocional al que la sometía su abuela cada vez que deseaba manipular a la niña para que actuara como ella deseaba.

Los efectos del chantaje emocional

El chantaje emocional, supone la manipulación de los sentimientos y la restricción de las acciones a través de estrategias nocivas para controlar las emociones de las otras personas. Este control acaba generando:

  • Sumisión.
  • Baja autoestima.
  • Una imagen de sí misma profundamente negativa.
  • Una enorme inseguridad.
  • Y, sobre todo, un perpetuo sentimiento de culpa que se extrapola a cualquier relación presente o futura.

Para recuperarse de este tipo de daño emocional, la mayor parte de las veces arrastrado desde la infancia (junto a otras carencias), resulta necesario que la persona comprenda que la relación que mantenía era insana y que fue víctima de un control enfermizo en forma de abuso emocional.

Además, para restablecer su autoestima, tiene que liberarse de la imagen negativa y destructiva que tiene sobre sí misma y trabajar para romper el control emocional que han ejercido sobre ella durante toda su vida.

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