Desde la consulta
Ramón Soler
Psicólogo
Ramón Soler

Altas capacidades

No son dispersos, son multipotenciales

Algunas personas, desde su niñez, desarrollan múltiples intereses. Lejos de ser una desventaja, esta variedad conlleva un gran potencial.

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Nuestra sociedad valora de manera muy positiva a las personas que tienen un interés bien definido, un único objetivo de vida en el que se focalizan para desarrollarlo al máximo.

Niños multipotenciales: talento a presión

Desde que somos pequeños, en el colegio, se premia a los niños que se concentran en su tarea sin despistarse, mientras que los que no siguen fielmente las instrucciones del profesor o saltan de una actividad a otra, son castigados y etiquetados como hiperactivos.

Presión en el colegio

En muchas ocasiones, incluso, para que cesen su actividad y se parezcan más a los demás niños, se les llega a drogar con anfetaminas, “por su propio bien” les dicen.

Resulta paradójico, pero muchos de estos niños que son negativamente considerados y señalados como “dispersos”, puede que tengan una inteligencia diferente, más rápida y creativa que la de sus compañeros.

Aunque no cumplen con el prototipo de niño cerebrito o niña sabelotodo que saca buenas notas, estos pequeños, que no se centran en una única área de conocimiento y que pasan de una afición a otra o, incluso, alternan varios intereses simultáneamente, forman parte de un subgrupo dentro del amplio abanico de las Altas Capacidades, el de lo llamados niños multipotenciales.

Presión durante la adolescencia

Cuando estos niños llegan a la adolescencia, en sus estudios les cuesta mucho decantarse por una única área de conocimiento.

Ellos no son o de ciencias o de letras, ellos son al mismo tiempo de ciencias y de letras, por lo que disfrutan enormemente con asignaturas tan (aparentemente) dispares entre sí como la física o la literatura, la filosofía o las matemáticas, el deporte o la plástica.

Presión en la universidad

Más adelante, ya en la universidad, para desesperación de sus familias, algunos de ellos dejan sus estudios a medio terminar y se matriculan en otra carrera totalmente diferente que, en esos momentos, les estimula mucho más que la primera elección que realizaron.

Durante toda su vida, estas personas multipotenciales sufren enormemente ya que debido a su naturaleza inquisitiva e inquieta (activa) les tachan de dispersos, vagos e inconsistentes.

Muchos de ellos, se pasan la niñez sufriendo la presión de sus padres y maestros, quienes les auguran un oscuro futuro si no centran en desarrollar una profesión normal como la de los demás compañeros de la clase.

El caso de Lucía

Lucía fue una de estas niñas que a lo largo de su infancia mostró múltiples intereses. De pequeña, por las tardes, iba a clases de música, practicaba atletismo, se pasaba horas contemplando las plantas e insectos del jardín y también le gustaba mucho la lectura, devoraba uno tras otro todos los libros que caían en sus manos.

Sin embargo, en lugar de ser valorada y apoyada en casa, sus padres se pasaban el día presionándola y comparándola con sus hermanas, bajo su punto de vista, mucho más exitosas y centradas en los estudios. “Quien mucho abarca poco aprieta” o “a todo le tiras y a nada le pegas”, solían decirle despectivamente.

Pero ella, seguía con sus múltiples intereses, realmente disfrutaba con sus aficiones y conseguía ser muy buena en cada uno de los aspectos que trabajaba. Tuvo épocas en las que se interesó por la fotografía o la cocina, mostrándose muy original y creativa en todas las actividades que emprendía.

Lucía, nunca abandonaba por completo sus aficiones, pero cuando sentía que había exprimido totalmente un tema, lo dejaba aparcado para pasar a otro y seguir aprendiendo. Sin embargo, a pesar de que nunca dejaba de estudiar y de investigar, su familia seguía recriminándole que no se centrara y que siguiera “picoteando” por todos lados.

Autoestima en caída libre

A causa de la inmensa presión que desde niños reciben, muchas personas multipotenciales acaban por convencerse de que su (supuesta) dispersión muestra que sufren un gravísimo problema. Su autoestima se ve muy dañada y algunos llegan al punto de desear poder ser como los demás.

Sin embargo, por más que lo intentan, no pueden ir contra su naturaleza y evitar que su cerebro salte de un interés a otro, de una idea a otra. A veces, terminan cayendo en una profunda depresión o sufriendo una crisis de ansiedad por verse diferentes y pensarse menos capaces que el resto del mundo.

Cómo apoyarlas

Cuando estas personas acuden a mi consulta, mi apoyo consiste en ayudarles a conocerse en profundidad, lo que incluye comprender cómo funciona su cerebro.

Liberarse de condicionamientos

Una vez que se liberan de las carencias y condicionamientos de su pasado y que dejan de pensar que son ellos los que tienen un problema, pueden encontrar las ventajas de ser multipotencial.

Su pensamiento no es lineal, sino arborescente.

No enlazan una idea con otra de forma consecutiva, sino que una idea les puede sugerir varias ideas simultáneamente y, a su vez, cada uno de estos nuevos pensamientos se ramifica en otros muchos, pudiendo llegar a ser, como comenté con anterioridad, muy originales.

Combinar conocimientos

Su particular cerebro y todos las experiencias y los aprendizajes de tan diferentes áreas que van acumulando a lo largo de su vida, incide en que estas personas sean muy innovadoras y creativas. Ellas, combinando sus diferentes conocimientos, hallan nuevas soluciones, crean nuevos inventos, unen campos dispares y llegan a conclusiones a las que con anterioridad nadie había llegado.

Como podemos sospechar, nunca van a ser personas que estén a gusto en un trabajo mecánico de oficina, pero cuando consiguen reconciliarse con ellos mismos y liberarse de todos los mensajes negativos que recibieron en su pasado, empiezan a combinar sus saberes y suelen emprender sus propios negocios.

Atreverse a explorar

Tendríamos que valorar mucho más a las personas multipotenciales y no frenar a los niños ni en el colegio, ni cuando eligen qué actividades extraescolares quieren probar.

Dejémosles que exploren y que investiguen.

Los niños siempre están aprendiendo y no sabemos de qué forma original van a combinar esos aprendizajes en el futuro. De hecho, las grandes personas creativas, independientemente del área en el que desarrollaran su trabajo (arte, cocina, ingeniería, etc. ) son las que recogen informaciones de distintos lugares y las combinan para crear algo nuevo.

Así son los genios

Picasso, por ejemplo, nunca habría pintado las Señoritas de Avignon si no se hubiera interesado por el arte de las máscaras africanas, el arte románico o incluso el arte cicládico. Esta innovadora obra de Picasso supuso un antes y un después en la historia del arte, superó el pasado y abrió las puertas del futuro.

suscribete Octubre 2017