Supervivientes

Ya no es tiempo de lobos, ahora aúllan las mujeres

La Manada en libertad y nosotras tan hartas de pasar miedo al volver solas a casa de noche. Estamos hartas y no lo vamos a seguir soportando.

Roy Galán

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Tienes que resistirte.

Hasta que te maten.

Para poder probar que te han hecho daño.

Pero entonces ya estás muerta.

Como Nagore.

Tienes que comportarte de una manera determinada para demostrar que te violaron.

No puedes hacer tu vida normal.

No puedes ir al cine o quedar con tus amigas.

Porque te pondrán un espía para que todo el mundo vea lo "feliz" que eres.

Tienes que aguantar que te culpen a ti.

Por qué estabas solas, por qué le besaste, por qué bebiste, por qué llevabas puesto esto o aquello, por qué estás en la calle de fiesta.

Tienes que soportar que desvelen tu foto, la universidad en la que estudias, tu nombre y apellidos.

Que te insulten por tu aspecto físico.

Que duden de tu sufrimiento.

Tienes que ver cómo la justicia considera que eso que te hicieron fue un abuso.

Porque no había intimidación.

Y ahora tienes que ver cómo aquellos tíos que usaron tu cuerpo como un water salen en libertad.

Pudiendo no hacerlo.

Hay una justicia que les concede la libertad provisional.

Porque no hay riesgo de fuga o de reincidencia.

Pero no piensan en el riesgo de tu dolor.

En esa herida que abren una y otra vez.

No piensan en ti.

Porque tú solo eres una mujer.

Y las mujeres siempre han tratadas como cosas.

Animales sin alma, sin derecho al voto, sin voluntad, sin patrimonio, siempre dependientes del hombre.

Mujeres cuyos cuerpos han estado al servicio de los hombres.

Y cada guerra una oportunidad para violar.

Y cada vez que vuelves sola a casa el miedo.

Vivir con miedo es una esclavitud.

Las mujeres son esclavas de ese miedo por lo que los hombres hacen.

Miedo a que tu marido te rompa la cara en nombre del amor y miedo a que un hombre te agreda sexualmente.

A lo que hay que resistirse es a las violencias machistas.

A la cultura de la violación.

A esta justicia patriarcal que interpreta y aplica las leyes sin ningún sentido común y empatía.

Basta ya.

Hace muchos años una mujer se puso delante de un caballo para pedir su derecho al voto.

También otra mujer negra no cedió su asiento en el autobús para pedir un trato igual al de los blancos.

Este 8 de marzo en las calles de este país brotaron flores de cientos de miles de gargantas.

El tiempo de los lobos se ha terminado.

Ahora son las mujeres las que aúllan.

Las que acompañan.

Las que creen.

Las que luchan.

Por ellas.

Y por todas sus hermanas.

suscribete Octubre 2017