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Amar nuestro cuerpo

"No soporto mirarme en el espejo"

Laura Gutman

No me gusta mi cuerpo. Hace unos años tuve a mi hija por cesárea y la cicatriz cerró tan mal que me dejó una marca grande. Creo que desde entonces, me cuesta mirarme al espejo. Además, últimamente he engordado unos kilos y mi autoestima se ha visto muy afectada. Las relaciones sexuales también han empeorado: no tomo la iniciativa, no me gusta estar con la luz encendida ni me siento deseable…

Parece que suceden muchas cosas juntas y tendremos que separarlas. Vamos por partes. Puedo vislumbrar por el tono de tu carta y mi experiencia que es bastante probable que la relación con tu cuerpo nunca haya sido fácil para ti, ¿me equivoco?

Cada acontecimiento vital tiene una historia y, si queremos cambiar, precisamos mirar con nuestros ojos bien abiertos cómo hemos llegado hasta el ahora.

Recuperar la autoestima

Respecto al propio cuerpo, es, desafortunadamente, muy frecuente en nuestra sociedad que a las mujeres nunca nos guste el nuestro.

Sin embargo, la facilidad con la que nos relacionamos con nuestra pareja, realmente no depende tanto de cuánto nos guste nuestro cuerpo, sino de la intimidad emocional que podamos establecer con el otro.

Por lo tanto, tendríamos que evaluar qué ámbitos has compartido junto a tu esposo desde el día que os conocisteis hasta este momento de desánimo actual. Y evalúa también qué relación confortable o incómoda has tenido contigo misma y dentro del vínculo sexual cuando tenías estos kilos menos que has ganado ahora.

Aquello que sientes hoy tiene un vínculo directo con la historia de la relación que mantienes contigo misma y con tu pareja.

No es verdad que las cosas hayan cambiado tanto. Ahora bien, ¿cómo abordar la baja autoestima que te preocupa, en la actualidad?

Primero, tomemos en cuenta que has tenido una hija con un hombre que te quiere.

En estos años de relación, seguro que habéis atravesado juntos montones de desafíos y obstáculos. En vuestra historia personal hay muchísimos acontecimientos, anhelos y proyectos que habréis compartido los dos.

Por lo tanto, tienes suficientes excusas para acercarte a tu pareja y compartir con él tanto aquello que te gusta como aquello que te duele ahora, incluso la molestia que tienes por un pequeño sobrepeso o por la cicatriz de la cesárea, que no debe ser bonita –porque ninguna cicatriz lo es– pero a su vez piensa que es la huella de todo lo que habéis atravesado juntos.

Puedes empezar por pedirle apoyo a tu pareja en este sentido, porque tal vez él no sabe cómo acercarse a ti. En estos momentos, estás exageradamente molesta contigo misma.

Quizás él interprete que tú estás molesta con él, cuando en realidad algún abrazo o unas palabras cariñosas podrían desarmar las cavernas de la baja autoestima en las que nos sumimos a veces sin darnos cuenta.

Deja de maltratarte y mira amorosamente tu cuerpo en el espejo. No te concentres en esos pasajeros kilos de más o en esa cicatriz que no es más que la señal de una nueva vida que alumbraste.

Vuelve a buscar la intimidad con tu marido y encontrad la manera de seguir construyendo una relación gozosa, aunque creas que los cuerpos ya no sean perfectos. Verás que comunicando lo que nos pasa, de pronto el sol aparece.

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