Psiquiatria
Jorge L. Tizón
Psiquiatra, neurólogo y psicólogo
Jorge L. Tizón
No nacer cuadrada

Mi madre no quería que yo naciera

Soy la menor de cuatro hermanos. De adolescente supe, por la indiscreción de un familiar, que mi madre había querido abortar. En apariencia no le di importancia, pero saberme una hija no querida me ha torturado siempre. Mi madre ya ha muerto y no puedo preguntarle si era cierto o qué sintió. ¿Cómo puedo sentirme valiosa si sé que mi madre no quiso que naciera?

Entendemos tu malestar ante las dudas que te saturan, sobre si fuiste querida, deseada o simplemente aceptada por tu madre. Por un lado, has de saber que ni médicos ni psicólogos sabemos cuántos hijos queridos y no queridos son deseados al principio del embarazo. Como decimos a veces con cierto “humor negro”, no sabemos cuántos somos “hijos de Ogino” (el método de control de los días fértiles que se utilizaba antes como casi único sistema anticonceptivo).

Mi madre (me) quiso abortar...

Lo que sí sabemos es que los hijos que son deseados al final del embarazo cuentan con un buen factor de protección para su posterior estructuración corporal y mental, y que la mayoría acaban siendo valorados y deseados por sus madres y sus padres. Es importante que lo tengas en cuenta, porque parece que te encuentras en un conflicto muy humano y generalizado, que se manifiesta en las relaciones con los padres, con las parejas, con los amigos, con todos: el conflicto entre la confianza y la desconfianza.

Vínculos y relaciones que nos sanan

¿Relaciones tóxicas?

Vínculos y relaciones que nos sanan

No sabemos con certeza los sentimientos de los otros hacia nosotros y siempre nos quedan dudas, mayores o menores, que en tu caso se han acentuado después de la muerte de tu madre, como si a partir de ese momento ya no pudieras aclarar nunca lo que tu madre pensaba y sentía acerca de tu concepción y nacimiento. ¿Crees que una respuesta verbal del estilo: “Sí te quise tener, pero dudé porque era el cuarto embarazo” cambiaría tus sentimientos sobre ti misma?

Es posible que aún estés apegada a la duda y a la insatisfacción, como signos de un duelo con culpa todavía inacabado, porque el duelo por una madre lleva tiempo. A menudo, años. Y es posible que aún sientas incluso ira hacia ella cuando recuerdas esas palabras de tu indiscreto familiar. Sentir enfado hacia tu difunta madre, a nivel inconsciente o incluso consciente, te va a hacer sentir culpable y pondrá sobre la mesa que aún te quedan contradicciones y conflictos con ella. ¿Y cómo no iba a ser así? Es un buen dato para plantearte si es algo que te pasa solo con tu madre o también a menudo te domina la desconfianza hacia tus compañeros, amigos, allegados...

Si es así, tal vez esos sentimientos y ese duelo inacabado por tu madre te están diciendo que hay algo en tu personalidad, en tu forma de ser, que tal vez convendría cambiar. Con ello, mejoraría tu valía personal, la integración de tu personalidad. Puedes hacerlo con tus allegados, con tu red de relaciones personales o, si no es suficiente, mediante una psicoterapia. Seguro que tener más elementos para pensar en lo que te está pasando te puede hacer sentir más acompañada en el mundo (también por tu madre ya muerta), e incluso más valiosa.

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