Encuentro con Max

Si lo hubiera sabido...

Arrepentirnos de las decisiones tomadas, pensar qué hubiéramos hecho si lo hubiéramos sabido es inútil y un sufrimiento estéril

Ferran Ramon-Cortés

remordimientos culpa

Max esperaba a Nacho. Habían mantenido una corta conversación telefónica el día anterior en la que Max había podido percibir una elevada dosis de angustia en la voz de su amigo. Por eso no dudó en invitarle a compartir un café para charlar tranquilamente.

Nacho llegó al refugio con cierto retraso.

—Ya no recordaba el camino, he tenido que parar en el pueblo a preguntar.

Max preparó un café y, como la temperatura era agradable, decidieron tomarlo en el jardín. Nacho enseguida le relató su problema:

—Necesito contarte algo que me he quedado dentro mucho tiempo y me está afectando.

—Tú dirás, Nacho. Soy todo oídos.

—Hace algunos meses, un excompañero de trabajo me estuvo llamando insistentemente. Se fue de la compañía hace dos años para trabajar por su cuenta, y yo sabía que no le iban muy bien las cosas. Estaba convencido de que me llamaba para intentar volver, y como no podía ofrecerle nada, decidí no contestar a sus llamadas, hasta que dejó de hacerlas. Al cabo de unas semanas, coincidí con un conocido común y me enteré de que padecía una enfermedad grave. Me había estado llamando porque necesitaba el contacto de un médico amigo mío...

Max escuchaba el relato de Nacho con suma atención y, después de una breve pausa, añadió:

—Y ahora te sientes fatal...

—Me siento absolutamente culpable, Max. Me comporté como un estúpido. Y no sé las consecuencias que puede haber tenido mi actitud. Si lo hubiera sabido...

Max quería ayudar a Nacho a desprenderse de su angustia y buscaba la manera de hacerlo. Refugiado en la cocina con la excusa de preparar un nuevo café, pensó en qué recurso podía utilizar. Cuando salió de nuevo al jardín, café en mano, le dijo:

—Nacho, imagina que dentro de dos días tenemos una comida aquí con nuestros amigos, que estamos en pleno verano y que la previsión meteorológica es excelente, ¿estarías de acuerdo en que comiésemos fuera?

—Sí, sin duda. En tu jardín se está muy bien ahora y también en verano.

—Ahora sitúate en el día de la comida. Enormes nubarrones cubren de repente el cielo, y nos sorprende un violento chaparrón de verano. La comida acaba en un pequeño desastre. ¿Pensarás que tomamos la decisión equivocada al comer en el exterior?

Nacho reflexionó unos instantes:

—Claro que no, no podíamos prever lo que iba a pasar.

—No te sentirías culpable, entonces.

—No, claro, la información que teníamos dos días antes no presagiaba la tormenta...

Max dedicó a Nacho su mejor sonrisa y se apresuró a añadir:

—Nacho, tomamos las decisiones con la información que tenemos en ese preciso instante. Y tú, cuando decidiste no responder a las llamadas de tu excompañero, no sabías que padecía una enfermedad. Sí sabías, en cambio, que tenía problemas laborales. Por eso pensaste lo que pensaste. Y ahora es lógico que, una vez que posees toda la información, te sientas mal. Pero no debes sentirte culpable por eso. Podrías sentirte culpable si, conociendo sus circunstancias, hubieras desoído las llamadas deliberadamente. Pero tu actitud fue en función de la información que tenías en ese momento. Si lo hubieras sabido, como tú dices, sin duda hubieras actuado de manera diferente.

Nacho escuchaba a su amigo en absoluto silencio, por lo que Max entendió que podía continuar su explicación:

—El sentimiento de culpa no es un sentimiento genuino en este caso. Lo has creado a posteriori, es un sentimiento “fabricado” en tu interior una vez que has conocido una realidad que en aquel momento desconocías.

—Lo que no quita que, en prevención, otra vez atienda una llamada de este tipo...

—Seguro. Nunca sabemos ni podemos dar por sabido nada, y eso es lo que te ha enseñado este episodio. Deja fuera la culpa, que es el sentimiento que en estos momentos te angustia.

Apuraron el café recibiendo el calor del sol de la mañana. Gracias a la conversación con Max, Nacho se había quitado un gran peso de encima. Habían sido demasiados días dándole vueltas a un asunto angustiante. Realmente, todo había resultado muy sencillo en el momento de hablarlo.

Al llegar a su casa, Nacho escribió un sms: “Gracias, Max. Aunque no estoy en absoluto satisfecho de mi comportamiento, no siento la culpa que me ha agobiado tantos días. Si lo hubiera sabido...”

Puedo sentirme culpable...

...si he tomado una decisión equivocada teniendo toda la información y conociendo todos los hechos.

...si en el momento de tomar la decisión, era consciente de todas sus consecuencias.

...si lo que ha pasado posteriormente era previsible que pasase a la vista de la información de la que disponía.

No debo sentirme culpable...

...si las cosas que hoy sé no las sabía ni las podía saber cuando tomé la decisión.

...si lo que ha pasado no depende directa ni inequívocamente de la decisión tomada.

...si con la información que tenía en el momento –y solo con esa información–, hoy hubiera decidido exactamente lo mismo.

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