Entrevista Richard Gerver

"Estamos preparando a nuestros hijos para un mundo que ya no existe"

El aprendizaje debería ser un viaje con un final abierto. Hemos de ayudar a nuestros hijos a aprender y a vivir, no simplemente a obedecer

Bibiana Municio

Richard Gerver

Richard Gerver es profesor y cofundador de la organización The International Curriculum Foundation, que ayuda a escuelas y autoridades en todo el mundo a desarrollar sistemas educativos que preparen para los retos del futuro. Es uno de los expertos en educación más reconocidos en el mundo.

Crear un pueblo en la escuela

Creador del innovador sistema educativo Grangeton, puesto en práctica con enorme éxito en una escuela del Reino Unido. Richard Gerver afirma que la educación tradicional es insostenible y que debemos educar a los hijos con valores más flexibles, con menos limitaciones y, sobre todo, haciendo de la educación un camino motivador. Es autor del libro Creating Tomorrow’s Schools Today (Crear hoy las escuelas de mañana, no traducido al español).

El proyecto Grangeton consiste en crear una microsociedad dentro de la escuela gestionada por los propios alumnos: ellos eligen cada año a su alcalde y a los regidores. Algunos alumnos ‘trabajan’ en la biblioteca; otros, en el quiosco de comida saludable; o en el estudio de televisión; o en el museo de la escuela, o en el huerto… A través de estos roles el aprendizaje deviene significativo.

Afirma que la disciplina en clase, que va en aumento a medida que los niños crecen y avanzan en los cursos, no es tan buena como pensábamos. ¿Por qué?

El problema es que las clases tradicionales están enfocadas a obtener resultados concretos, a superar exámenes. Las lecciones, las clases, los deberes… todo está muy fijado de antemano y es, en gran medida, previsible. Sin embargo, el aprendizaje debería ser dinámico, un viaje con un final abierto que nos lleve a lugares desconocidos.

El sistema ya no funciona...

Se nos ha educado para creer en las certezas, para hacer lo que se nos dice… Pero todos hemos visto que ya no hay nada seguro, que no existe el trabajo para toda la vida, que el futuro es casi imposible de predecir. Así pues, nuestros hijos no deberían ser educados con las mismas limitaciones que nos oprimen a la mayoría.

¿No hay ningún gobierno intentando explorar metodologías alternativas?

Es curioso, porque algunas de las prácticas más innovadoras y modernas que he visto están implantándose en naciones pequeñas o en desarrollo, como Brasil, Pakistán, Escocia…, con muchas ganas de mejorar su imagen global y su competitividad.

En los próximos años, ¿qué cree que impulsará el cambio en los sistemas educativos?

Creo que en las próximas generaciones las escuelas cambiarán radicalmente. Y ello se deberá al uso de las nuevas tecnologías de la información, al hecho de que los niños cada vez aprenden más cosas fuera de la escuela y, sobre todo, al movimiento global creciente que conlleva cambios en el mundo del trabajo.

De hecho, en su libro da un dato significativo: puede que nuestros hijos trabajen en más de veinte empresas en toda su vida laboral. ¿Cómo podemos prepararlos para esto?

Debemos asegurarnos de que aprenden a vivir con la incertidumbre, de que son proactivos y de que no esperan que otros les digan lo que han de hacer y cómo deben hacerlo. Necesitarán ser emprendedores. Por ello, debemos enseñarles a establecer relaciones entre ellos, a trabajar en equipo, a innovar, a asumir riesgos y a ser ciudadanos globales. Será necesario también que sean resilientes y muy buenos comunicadores. Por eso hay que empezar hoy a enseñar estas cosas en las escuelas.

¿Cuál es la clave del proyecto Grangeton, que ha implantado en la escuela primaria Grange, en el Reino Unido?

El proyecto se diseñó en torno a un paradigma que tiene a los niños como centro: nos comprometimos a crear un sistema basado en sus necesidades. Independientemente de las ideas políticas o de las estrategias a corto plazo. Nuestro compromiso se basa en el principio de que nuestra obligación moral como educadores es preparar a nuestros niños para el futuro.

¿Y esto cómo se consigue?

En Grangeton, lo principal es ayudar a los niños a aprender y a vivir. Y, para ello, debemos asegurarnos de que desarrollan una serie de habilidades y competencias fundamentales. Nos interesa que el aprendizaje sea contextual, es decir, que los alumnos reciban información relevante y dinámica. Así, los niños aprenden cuestiones de lenguaje y matemáticas y luego las aplican en escenarios reales: llevan una empresa, un estudio de televisión, una emisora de radio o un restaurante, por ejemplo.

"La educación artística paraliza a los niños"

Entrevista a Arno y André Stern

"La educación artística paraliza a los niños"

Ponerlos en un mundo real...

Con esto nos aseguramos de que sus aspiraciones también se desarrollan, que sienten que tienen un futuro, unas ambiciones tangibles y, sobre todo, un papel productivo en la sociedad. Demasiados chicos ven la escuela como un lugar irrelevante y muchos la abandonan sintiéndose alienados del mundo, pensando que no pueden ser productivos, que no encajan.

¿Y cuáles son estas habilidades y competencias a las que hace referencia?

Dividimos las habilidades en cuatro grandes grupos. Uno es el de la comunicación, que engloba todas las cuestiones relacionadas con el lenguaje. Otro es el mundo de la empresa, que tiene que ver con las matemáticas y todo lo asociado a los números. Un tercer grupo de habilidades es la cultura, que incluye el conocimiento asociado a la ciencia y la historia. Y, por último, están las habilidades que giran alrededor del bienestar; es decir, todo aquello que tiene que ver con el desarrollo personal, espiritual y social.

Y además de la escuela, ¿cuál es el papel de los padres en la educación de sus hijos?

Como parte del futuro desarrollo de nuestros sistemas educativos, debemos darnos cuenta de que, aunque las escuelas proporcionen el grueso del aprendizaje y los profesores sean los conductores, toda la comunidad debe implicarse en la educación de los niños. Es fundamental que, como padres, comprendamos que el mundo ha cambiado tanto que debemos buscar nuevas formas de escolarizar. Si continuamos considerando la educación pasada como la mejor posible, estaremos preparando a nuestros hijos para un mundo que ya no existe.

¿Cómo?

El aprendizaje es una parte natural de nosotros y de lo que nos define como especie, pero es demasiado dirigido: hemos intelectualizado demasiado, hemos complicado y pensado excesivamente en algo que debería ser una parte bonita de nuestra existencia. Deberíamos tener más fe en nuestros hijos y en su capacidad para aprender.

Etiquetas:  Hijos Educación

Artículos relacionados

suscribete Octubre 2017