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Salud mental

La ansiedad del desempleo: causas, síntomas y soluciones

Anna R. Ximenos


La situación actual pasa factura a miles de personas demasiado jóvenes para jubilarse y demasiado mayores para encontrar un empleo. Las redes y el apoyo mutuo les ayudan a recobrar seguridad, autoestima y esperanza.

Para Mario y Juan, los domingos dan paso a interminables, indolentes lunes. Hoy aguardan en la sala de espera de un Centro de Salud Mental (CSM). Están sentados uno al lado del otro y conversan. Hay algo en sus gestos resignados, en su tono de voz, que me recuerda a la película Full Monty. Mario, de 52 años, ha trabajado desde los 17 años en una fábrica de coches. Una vida normal: matrimonio, hijos, hipoteca a treinta años. Primero llegaron los recortes, después el ERE, luego el despido. Juan, de 59 años, era el dueño de una empresa de construcción y llevaba un tren de vida alto. Con la crisis comenzó a endeudarse hasta que su empresa quebró. Desde hace medio año sale cada día de su casa vestido con traje y chaqueta para que nadie sepa que se ha quedado sin trabajo. Ambos están en paro.

La ansiedad que genera quedarse en paro

En España hay más de un millón de parados de más 50 años, según la última Encuesta de Población Activa. Este perfil de personas ha disparado las consultas psiquiátricas por depresión, trastornos de adaptación o ansiedad.


Ir cuesta abajo: las consecuencias psicológicas del desempleo

La pérdida de empleo conlleva enormes consecuencias psicológicas para las personas de mediana edad. Se observa un rápido deterioro de la salud por la pérdida brusca de aportes psicosociales, como la disponibilidad económica, las habilidades laborales, la imposibilidad de predecir y planificar el futuro y la pérdida de estatus social. Son personas que están en tensión permanente, con sentimientos que fluctúan entre la rabia e impotencia, mal descanso nocturno, muchas preocupaciones y ansiedad.

Por supuesto, Mario y Juan han buscado trabajo, pero parece que todos sus años de actividad no cuenten, que su experiencia no sirva para nada. Son demasiado mayores para la inmensa mayoría de las empresas (que solo buscan rentabilidad y beneficios al menor coste) y demasiado jóvenes para jubilarse. Esta mal llamada “generación sándwich” se encuentra en un limbo entre la jubilación y el trabajo.

Ambos han decidido asistir a las sesiones de psicoterapia grupal del CSM para parados de mediana edad de su barrio. La psicóloga que conduce las sesiones me explica que los terapeutas pueden ayudar a hacer una valoración realista de la situación y a sopesar las posibilidades de actuación, pero que lo que realmente cuenta es la fuerza del grupo. Entre todos se puede detectar sentimientos y emociones difíciles de verbalizar, como la culpa y la baja autoestima. También se ayuda a que no se consoliden respuestas victimistas y que no surjan actitudes tendentes a la pasividad. Entre iguales se flexibilizan las posturas. Se establecen criterios de realidad; por ejemplo, se aprende a renunciar a la idea de trabajo estable y a la ficción del trabajo indefinido. Se suman fuerzas, se amplía la red de contactos y relaciones sociales. Se ocupa el tiempo.

Terapia y apoyo para volver a confiar en uno mismo

Después de tres meses de psicoterapia grupal, veo de nuevo a Juan y Mario. Se han hecho amigos y, mientras hablan, sonríen a menudo. Su postura corporal ha cambiado y algo en su mirada, también. Me cuentan que a raíz del grupo decidieron entrar en una Asociación de Parados Mayores Activos y que, gracias a esta, han logrado poner en marcha una empresa de servicios.

Están abiertos a trabajos puntuales y a hacerlo desde casa. Se están introduciendo en el mundo de las nuevas tecnologías y publicitarán su empresa mediante un blog, una página web y cuentas en Facebook y Twitter. Mantienen contacto con otras asociaciones de seniors y comienzan a tener reuniones con las autoridades de la zona para dar visibilidad a su proyecto. En poco tiempo y con imaginación, han creado alternativas donde nadie las ofrecía ni facilitaba, pero, sobre todo, han hecho grandes avances en cuanto a la recuperación de la esperanza y la vivencia de la desocupación.

Etiquetas:  Ansiedad Depresión

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