4 hábitos fáciles

¡Estrena cerebro cada día!

Como si se tratara de un "trasplante cerebral". La alimentación es clave para cuidar de nuestros cuatro cerebros, especialmente de los dos que dependen de la flora intestinal

Marco Ruggiero

alimenta cerebro

Las células del primer y segundo cerebro (las neuronas) son más fijas, en cambio las bacterias del tercero y del cuarto cerebro cambian constantemente. Con pequeñas estrategias se puede modificar su composición, como si “trasplantáramos” el cerebro.

Hábitos diarios que renuevan el cerebro

Nuestro comportamiento está profundamente condicionado por la composición de las floras microbianas que constituyen nuestro tercer y cuarto cerebro. Y también se produce el camino a la inversa, al mismo tiempo nuestro comportamiento influye en la composición de las floras microbianas.

Esto significa que podemos mejorar nuestras habilidades complejas, el ánimo, el carácter, la memoria mejorando nuestra microbiota, nuestras bacterias.

1. Comer cada día alimentos probióticos y prebióticos

Existe ya un término para los alimentos que influyen en nuestra mente y en los estados de ánimo: los psicobióticos. Este término describe los alimentos especialmente ricos en prebióticos y probióticos.

Los probióticos son ricos en microbios y permiten restaurar la función de nuestros cerebros; así tu salud física y mental mejorará. Si tenemos en cuenta que un bol de yogur o de kéfir contiene billones de microbios y que estos participarán en la constitución tanto del tercer como del cuarto cerebro, cada vez que ingerimos probióticos es como si estamos llevando a cabo un “trasplante de cerebro”, ya que consumimos comida rica en microbios saludables.

Los fermentados en general son especialmente favorables para nuestros cerebros, como el chucrut o la kombucha. También los que contienen mucha fibra, como los cereales integrales.

2. Evitar los antibióticos, dañan la microbiota intestinal

Y es muy posiblemente que también dañe la flora del cerebro. Es por ello que consumir antibióticos de forma habitual podría conllevar una “pérdida de cerebro” con consecuencias muy poco saludables. Además, las últimas investigaciones en microbiota nos indican que las bacterias de nuestra flora no se recuperan después de un antibiótico.

3. Una dieta sin azúcares y rica en grasas antiinflamatorias

Este tipo de grasas permiten mantener nuestros cerebros muy saludables. Además, resulta muy efectiva en la prevención y el tratamiento de enfermedades como el cáncer, el alzhéimer o el autismo.

El aceite de oliva y el de coco, los frutos secos y las proteínas nobles alimentan el cerebro. Además ayudan a reemplazar los microbios que nos dan apetencia para consumir azúcar y grasas, dando paso a los microbios que nos dan apetencia por alimentos más saludables.

4. Apagar el wifi y evita otras radiaciones electromagnéticas

Se sabe que las radiciones electromagnéticas pueden dañar nuestras células microbiales. Sabiendo que la microbiota es responsable de muchas de las funciones de nuestro organismo y del óptimo funcionamiento del sistema inmunitario, así como del cerebro, es fácil que los campos electromagnéticos sean perjudiciales para su desarrollo y funcionamiento, especialmente si hay una exposición a largo plazo. Apagar el wifi, especialmente por la noche, es uno de los consejos más recomendables

Etiquetas:  Cerebro Alimentación

suscribete Octubre 2017