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Oxitocina: la hormona del amor y de los vínculos

No rige solo nuestras relaciones sexuales, también es imprescindible para que aparezcan la amistad y la empatía.

Irene Perulero

La oxitocina es conocida popularmente como la hormona del amor y del placer. La segregamos cuando estamos en contacto con nuestras parejas, con nuestros hijos: también durante las relaciones sexuales, durante el parto y la lactancia.

Pero lo que no es tan conocido es que también tiene un papel esencial en nuestras otras relaciones porque favorece los vínculos, el sentimiento de permanencia y la amistad. En el fondo, todos son igual de imprescindibles para nuestra supervivencia.

Oxitocina, la hormona que mantiene los vínculos

Los humanos nos cuidamos, nos divertimos juntos, nos defendemos...
 y la oxitocina es el neurotransmisor que promueve este sentimiento de pertenencia, fundamental en nuestra especie.

El gen ancestral de la oxitocina tiene más de 500 millones de años de antigüedad, está presente en todos los vertebrados y es fundamental para la supervivencia de los mamíferos y en especial de los primates y los que, como el ser humano, viven en grupo y lo necesitan para su supervivencia.

Los vínculos son tan importantes para la especie humana que hemos desarrollado modificaciones fisiológicas que permiten fortalecerlos. El lenguaje hablado es un ejemplo clarísimo de una adaptación evolutiva tremendamente compleja y exitosa al ser- vicio del establecimiento de relaciones sociales.

Además del lenguaje, nos permiten establecer lazos la música, el lenguaje no verbal, el baile, los cuentos, las risas, los abrazos, el llanto, consolar a los demás, ir de fiesta, compartir problemas... Todo lo que somos y hacemos está diseñado para que formemos vínculos. Es innato en nosotros.

La no comunicación es un imposible. La necesidad de estar conectados es tan importante en nosotros que no hay casi nada en nuestra forma de comportarnos que no implique una comunicación con otros. Hasta los silencios hablan. Allá donde se cruzan dos seres humanos es imposible que no se produzca un vínculo, aunque sea momentáneo.

No puede definirse a una persona sin incluir al grupo al que pertenece. Desde el vínculo primario con la madre a los vínculos de pareja, pasando por todas los vínculos de amistad más o menos fuertes o estrechos. “Yo soy yo y mis relaciones”.

Las 7 funciones de la oxitocina

En su papel como neurotransmisor, la oxitocina está implicada en muchas más funciones de las que conocíamos hasta hace poco. Tanto a nivel psicológico, como de la salud.

  1. En los comportamientos relacionados con la confianza, el altruismo, la generosidad, los comportamientos de cuidado, la empatía o la compasión.
  2. Es fundamental para las relaciones sociales. Permite la cohesión entre grupos de personas, es-á involucrada en el aprendizaje y la memoria, en el reconocimiento facial y en el reconocimiento de emociones en otras personas.
  3. Es la clave del sentimiento de pertenencia: se produce oxitocina entre los jugadores de un equipo y también entre los hinchas. Se secreta cuando salimos con los amigos y también cuando interactuamos con ellos en las redes sociales o hablamos con nuestra madre por teléfono. Hay oxitocina cuando un par de mujeres se van de compras y cuando hablan mientras tienden la ropa.
  1. Más que los lazos de sangre, es la verdadera responsable de que se establezcan y se mantengan las relaciones humanas. Y también tiene la culpa que nos agrupemos para defendernos de los extraños; si es necesario, incluso de un modo agresivo.
  2. La oxitocina es, sin duda, el gran “facilitador” de la vida. Y desde luego, si la generosidad, el altruismo y la compasión son características típicas del ser humano, entonces la oxitocina es “la hormona de la humanidad”.
  3. Tiene su lado oscuro: está también relacionada con las adicciones, la depresión, el autismo, la esquizofrenia, los trastornos alimentarios, el síndrome de intestino irritable e incluso algunas afecciones cardiacas.
  4. Juega un papel fundamental en la regulación del estrés, por lo que en los próximos años podremos ver probablemente cómo está implicada en la regulación de los sistemas inmunitario y endocrino y en los procesos inflamatorios, y conoceremos mejor su papel en algún tipo de cáncer.

El futuro de las investigaciones

Seguro que todavía nos quedan muchas funciones de esta hormona por descubrir.

Las ciencias modernas, incluidas las ciencias de la salud y en especial la psicología, serán más efectivas el día que empiecen a considerar en todas las circunstancias al individuo, no solo como tal, sino como parte de una red social que está directamente implicada en la salud y en la enfermedad. Mientras la oxitocina nos una. Que será para siempre.

Etiquetas:  Cerebro Amor Amistad

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