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Vida sostenible

Las claves para el buen vivir (y las "ciudades Slow")

Un nuevo paradigma en la arquitectura que cambia nuestra forma de vivir la vida.

Cristina Rueda

Quizás en las ciudades de ahora sea difícil. Pero se están creando espacios y entornos más acordes con nuestras necesidades. Ciudades Slow, ciudades amables con todos nosotros.

El buen vivir... ¿es posible?

Nuestra vida va a una velocidad antinatural. Hemos perdido la capacidad de escuchar a nuestro cuerpo, de seguir nuestros biorritmos naturales. Comer cuando tenemos hambre, dormir cuando tenemos sueño, leer, soñar, aprender, jugar, hacer deporte, reunirnos con amigos, pasar tiempo con la familia... Actividades todas ellas que requieren un tiempo de calidad para realizarlas, no un horario apretado donde las tenemos que encajar con calzador entre nuestras “obligaciones”.

Lamentablemente, la vida actual impide a la mayoría de las personas seguir sus biorritmos naturales, situación que provoca un sinfín de malestares tanto físicos como emocionales, que a la larga se convierten en enfermedades.

¿Cómo sería tu vida ideal?

¿Recuerdas cuando soñabas con una “vida ideal”? ¿Sigues alimentando ese sueño o lo has olvidado? ¿O quizá te lo han robado? Hay muchos ladrones de sueños... Son esas personas que, en vez de animarte a luchar por tus anhelos, te dicen: “Eso es una utopía” o “Es muy difícil, no lo conseguirás” o “Búscate un trabajo normal y déjate de tonterías”... Es decir, te des-animan, ¡te quitan el alma! Lo que no saben estas personas es que si no fuera por los “soñadores”, todavía estaríamos en la era de las cavernas. Gracias a que existen los creativos culturales, las personas comprometidas de verdad con los problemas sociales y con la ilusión de contribuir a mejorar la sociedad, esta avanza y evoluciona. “Llámame soñador, pero no soy el único”, dijo John Lennon.

Bien, y ahora que tenemos localizado el problema (supervivencia versus vida de calidad), vamos a abordar la solución. Seguramente te habrá asaltado un pensamiento tipo “Uf, vivir como yo quisiera es muy caro, no tengo presupuesto”. Bueno, primero: ese pensamiento no es tuyo (es de los ladrones de sueños). Segundo: ¡sí puedes!

Arquitectura y bioconstrucción como forma de vivir mejor

Desde 2010 un grupo de profesionales del sector de la arquitectura y la bioconstrucción con 30 años de experiencia en el sector y liderado por la que escribe, estamos desarrollando un proyecto de cohousing autosuficiente para personas que sienten que “no están en su lugar” o que simplemente desean elevar su calidad de vida sin morir (económicamente) en el intento; personas que desean y sueñan con esa “vida ideal”. ¿Cómo? Creando hábitats residenciales enfocados en el bien común, con nuevos sistemas de organización social y económica.

Sostenibles, ecológicos, autosuficientes, pero sobre todo... saludables. Nuestro objetivo es proporcionar a las personas un hábitat sano, bello, limpio, confortable y asequible, donde puedan desarrollarse como seres humanos libres y soberanos, compartiendo tiempo, trabajo y aficiones con personas afines. Eso sí, cada uno en su casa, con los espacios privados bien definidos y con áreas comunes de libre acceso.

La idea nació de mi compromiso personal con la búsqueda de soluciones para el problema del acceso a la vivienda, el insostenible modelo energético y, sobre todo, para los problemas de salud y estrés que provoca la masificación urbana y que mantiene a la mayoría de las personas en un estado permanente de apatía, resignación y sin tiempo para vivir de verdad... para bien vivir.

Solucionar las carencias en vivienda, energía y salud


El concepto se ha ido desarrollando durante años y ha evolucionado hasta llegar al modelo que presentamos y que, definitivamente, aporta soluciones a estos tres problemas: vivienda, energía y salud.


Dado que un cambio de modelo estructural en las ciudades es un proceso complicado y lento, creemos que es importante empezar por dinamizar las áreas rurales, aportando una población activa, creativa y comprometida con el cambio: los residentes naturales de los Cohousing Slow Life. Estos residentes serán los encargados de crear servicios, actividades y comercios innovadores, sostenibles y prósperos actuando con ética y responsabilidad. Slow Life no es una urbanización ecológica ni una comuna ni un grupo de amigos que deciden ir a vivir al campo. Slow Life es un proyecto creado y guiado por profesionales, donde a los futuros residentes se les proporcionan herramientas y asesoramiento personal para participar al nivel que elijan: desde la colaboración en el diseño de su casa, hasta el “llave en mano”.

La "Slow Life"

¿Por qué el nombre Slow Life? Por mi vinculación con el movimiento Slow desde que nació en Italia en 1986. Aunque el movimiento se inició para recuperar la comida de proximidad, en 1999 el concepto se amplió con las città slow, a raíz de la iniciativa de Paolo Saturnini –alcalde de un pequeño pueblo de la Toscana– para recuperar “la vida de pueblo”, o como ellos lo llaman, las “ciudades del buen vivir”. Leyendo en sus estatutos los requisitos necesarios para ser “ciudad slow”, me di cuenta de que ninguna población puede cumplirlos al 100% (de hecho basta con que cumplan el 50% para tener el título de “ciudad slow”). Básicamente porque el urbanismo, la arquitectura y los sistemas de suministros ya están hechos, y modificar esas estructuras es caro y en muchas ocasiones, inviable.

Y de esa reflexión nace la idea de crear una città slow nueva. Aplicando desde la base todos los puntos que se postulan como necesarios (y algunos más) para que ese lugar sea una “ciudad del buen vivir”. Desde el estudio geobiológico hasta la energía libre, pasando por todos los detalles tanto arquitectónicos, como constructivos y de diseño. Casas sanas para personas sanas, que valoran su salud. Slow Life incluye todas las áreas del movimiento Slow: alimentación, salud, educación, cultura, economía, energía, movilidad, tecnología y arquitectura. Propone hábitats de nueva construcción y no la adaptación de una población ya existente, como sucede habitualmente.

La idea que nos inspira es sencilla: construir lugares para el buen vivir, donde la calidad del entorno, las nuevas eco tecnologías y la no toxicidad de los materiales contribuyan al bienestar colectivo y a la conservación de la buena salud. Un Cohousing Slow Life es un hábitat humano con alma, respetuoso con la naturaleza y solidario con las generaciones presentes y futuras.


¿Qué encontraremos en una Ciudad Slow?

Queremos recuperar la esencia de lo que somos, el poder y el placer de vivir como deseamos en un tiempo a escala humana, cooperando, innovando y creando nuevos modelos de habitar con un profundo respeto a la naturaleza y persiguiendo la excelencia en las relaciones humanas.

Dinamizando las áreas rurales en el ámbito cultural, social y económico, aportando una población activa y creativa e implantando nuevos modelos de negocio que activen la economía local de forma sostenible y ética.

Las bases esenciales son:

  • Arquitectura y construcción más allá de lo bio: casas sanadoras.
  • Soberanía alimentaria y autosuficiencia energética.
  • Acceso a la vivienda: propiedad, cesión de uso, compra progresiva o parcial. Adaptada a todas las economías.
  • Intercambio de servicios mediante el Banco de Tiempo.
  • Recuperación de lo autóctono: agricultura, plantas medicinales, oficios, artesanía...
  • Entorno natural cercano a la ciudad (no aislado).
  • Rescatar las costumbres sociales "de pueblo".
  • Escuela libre para los niños.
  • Implantación de servicios comerciales y profesionales basados en modelos de negocio no especulativos, cuyo objetivo es el bien común.
  • Movilidad sostenible: vehículos 0 emisiones y car-sharing.

No pretendemos cambiar un sistema antiguo por otro nuevo... Nuestra intención con esta propuesta es aproximarnos lo máximo posible a un ideal de vida sostenible, saludable y ético, que nos permita evolucionar de forma individual y colectiva como lo que somos: una humanidad en transición hacia un estado más armonioso.

¿Te parece un sueño? A nosotros también nos lo parecía, pero preferimos soñar despiertos que seguir dormidos dejando que otros pensaran y actuaran por nosotros. Por eso Slow Life deja de ser una utopía para convertirse en una realidad.