soltar el pasado

Desarrollo personal

Cómo dejar atrás el pasado sin perder las raíces

De nada sirve quedarnos anclados en el pasado, pues es aquí y ahora donde podemos ser felices

Demián Bucay

El pasado siempre estará allí para constituir nuestra identidad. Sin embargo, dejar atrás nuestra historia personal y familiar no significa que debamos olvidarla, sino aceptarla tal y como ha sido, como una parte que nos constituye y de la que hemos aprendido.

Desanclarse del pasado: la filosofía maorí

En algunas tribus maoríes se mantiene una antigua y curiosa tradición que consiste en no imponer castigo alguno cuando uno de los jóvenes de la tribu comete una falta.

En lugar de sancionarle, algunos de los miembros más experimentados de la tribu lo conducen a un lugar apartado. Una vez allí, le cuentan la historia de su familia.

Finalmente, le cuentan de sí mismo, de cómo vino al mundo y del niño que fue. No le dicen una palabra sobre la falta que ha cometido,no le regañan ni le corrigen.

Una vez que han terminado de contarle su historia, se retiran en silencio. Dicen que el joven suele permanecer allí sentado algún tiempo, y luego regresa a su aldea para disculparse y reparar su falta ante los demás miembros de la tribu.

Esta historia guarda una gran enseñanza. El lugar en el que nacimos, nuestros padres, el modo en que hemos crecido, las experiencias vividas y los caminos que hemos elegido configuran quienes somos.

La familia, la identidad y el sentido de pertenencia

La historia familiar nos da un sentido de pertenencia, configura nuestra personalidad y puede ser una buena orientación en nuestra trayectoria vital.

Si conseguimos aceptar el pasado sin retenerlo ni deshacernos de él, sucederá algo maravilloso. Porque en ese momento podremos abrazar ese pasado como parte de nosotros, como parte de lo que verdaderamente somos.

Entonces comprenderemos que eso, para bien o para mal, forma parte de lo que somos ahora. Y eso redundará, siempre, en nuestro crecimiento personal.