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Superación personal

Cómo elaborar el duelo por suicidio de un ser querido

El suicidio de un ser querido puede ser una de las experiencias más dolorosas que podamos llegar a vivir. Expresar la confusión, llorar, y evitar sentirnos culpables por lo sucedido son algunas de las recomendaciones que podrán ayudarnos.

Darío Nogués

A diferencia de otros duelos, el duelo por suicidio tiene una serie de particularidades que lo hacen complejo. Preguntas que no podrán ser contestadas, emociones y sentimientos confusos y contrapuestos, un gran impacto en las relaciones y las dinámicas familiares y, por lo general, un marco social que no acompaña a la expresión de la vivencia al ser un acontecimiento tabú.

¿Cómo hacer el duelo tras el suicidio de una persona cercana?

Ante tal reto, es imprescindible desarrollar una serie de actitudes. Seguir estos consejos puede ayudarte:

1. Recuerda con frecuencia que estás haciendo todo lo que puedes y sabes

El duelo por suicidio es un hecho devastador en el sentido amplio de la palabra. Nadie salvo tú sabe de la magnitud de sus repercusiones. Todo cuanto sientes, piensas y haces es importante y tiene un sentido en el proceso de duelo, así que valídalo.

2. Busca un lugar seguro y de confianza donde poder expresarte

No siempre el entorno social presenta las condiciones necesarias para ello. El duelo por suicidio está desautorizado, lo que dificulta hablar de ello. Es fundamental que hables de lo que te ha pasado y de lo que estás viviendo. Es el primer paso hacia la aceptación. Recuerda que el dolor compartido es más llevadero. Para ello existen grupos de duelo y profesionales especializados.

3. Toma consciencia de las emociones que aparecen

Rabia, ansiedad, miedo, tristeza, soledad, apatía, vergüenza, culpa, tienen un sentido adaptativo. Explóralas, vívelas, exprésalas. Ninguna emoción por sí misma te aniquilará.

4. Identifica todo lo que sí hiciste por la persona suicida

El sentimiento de culpa es frecuente en este tipo de duelos. Quizás ayude recordar que, por crudo que resulte, no disponemos de la capacidad de influir, actuar y conocer completamente a las otras personas.

5. Respeta tus ritmos

Eres único, necesitarás tu tiempo para elaborar el dolor y la ruptura del vínculo. El daño psicológico necesita ser atendido, curado, y tiene su propio tiempo de recuperación.

6. Recuerda momentos felices y placenteros compartidos

Además de sufrir, la persona que se suicidó seguramente vivió algunos momentos de alegría. Recordar los momentos felices hace justicia a la totalidad de su vida. Recordarla así te ofrece una visión amplia y te acerca al perdón.

7. Aprende a perdonar y a perdonarte

En mi caso, mi madre me dio la vida, me dio amor y me cuidó. Gracias a ella soy un adulto sano. Fue mi gran maestra. Me enseñó el amor y el dolor absoluto. Me enseñó a resistir y a rendirme, a soñar y a tolerar la frustración. Así hablo con ella: Mamá, todo está bien tal y como está. Te echo de menos, te comprendo, te quiero y sigue doliéndome un poco. Tu suicidio me ha hecho más maduro y sabio. Mamá, comprendo que vivir una vida llena de dolor fue muy duro, también lo he vivido en mí mismo. No supimos ni pudimos hacer más de lo que hicimos. Me siento en paz contigo y conmigo mismo. Te recuerdo cada día, sintiendo a la vez amor y dolor. Me ocupo de mi vida y camino hacia delante. Siempre estarás conmigo.