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Perder peso

9 sabios consejos psicológicos para adelgazar

Buscando en tu interior puedes saber qué hábitos están perjudicando tu salud. Pero todo tiene solución.

¿Acaso las personas que no pueden controlar su peso no tienen voluntad? Si sientes que tu cuerpo está fuera de tu control, y que tu imagen y las dietas ocupan el 80% de tus pensamientos, debes mirar un poco más allá y preguntarte qué esconden esos kilos.

9 consejos para adelgazar con la mente

Si desenmascaras el problema, tu mente te ayudará a adelgazar.

1. Descubre lo que esconden tus kilos

¿Es grave tener sobrepeso? Sí, si sientes que tu cuerpo está fuera de tu voluntad. Sí, si es una exigencia estética y te impones tener un peso“ideal” en tu vida “ideal”. Sí, si este problema hiere tu ego. Si este es tu caso, es el momento de preguntarse si tu malestar y tus kilos de más están escondiendo algo que no se ve en la superficie. Hay que aprender a afrontar las emociones sin recurrir a planes de adelgazamiento que desvíen la atención. Entre dietas y comilonas muchas están sin atender, por ejemplo, la sensación de vulnerabilidad. Parecer siempre fuerte es muy difícil si no te acorazas tras los kilos...

2. No luches contra tu cuerpo

Cuando comprendas que no puedes resolver tus problemas mediante la comida, busca ayuda. Piensa que depender de la comida como única vía de gratificación no es “mejor” que pedir ayuda durante un tiempo. Tampoco puedes creer que solo necesitas fuerza de voluntad porque cuando renuncias a comer se convierte en una obsesión. Si quieres llevar “una dieta ideal”para tener “el peso ideal”, las intenciones son muy buenas, pero los resultados son pésimos. Hay que liberarse de los grilletes de la comida. Hay que empezar a escuchar el cuerpo sin luchar contra él. Cuidarlo cuando está cansado, nutrirlo si tiene hambre y quererlo cuando necesita afecto.

3. Revisa tus carencias emocionales

Si comes sin hambre, lo más probable es que te excedas, porque estarás bajo los efectos del “hambre emocional”, que es precisamente la que no controlas. Revisa tus emociones y así reconocerás por qué tu cerebro te lleva a comer así. Y déjate guiar libremente por los deseos: ¿un plato caliente? ¿Algo ligero? ¿Dulce o salado? Permite que tu deseo quede satisfecho, regálate ese placer. Y simplemente deja de comer cuando sientas que ya es “suficiente”. Así, estarás en condiciones de reconocer tu nivel de satisfacción de hambre emocional y de hambre real.

4. Alíate con tu cerebro

Intenta hacer un cambio mental, de ti y de tu imagen. Compartir tus asuntos con tus amigos más íntimos, en lugar de compensar los problemas abalanzándote sobre las tabletas de chocolate. A veces, es la necesidad de comunicación y el afecto insatisfecho lo que nos induce a comer. Ten presente la imagen “ideal” para ti de ti misma, la que quieres alcanzar. La vas visualizando y así tu cerebro se convierte en un aliado y tu cuerpo querrá llegar a hacerla realidad. Poco a poco, dejarás atrás el hecho de alcanzar la satisfacción efímera a través de un atracón.

5. Quiérete más ante un atracón

Mientras haces el proceso, si caes en un atracón sin ningún control, lo último que tienes que hacer es odiarte por tu “debilidad”. Ya está hecho: disfruta ahora de los sabores, las texturas, el color y el aroma de lo que estás llevándote a la boca. Es un buen recurso para dejar de “devorar”. Y no te avergüences, porque no has hecho nada malo. Después de la comilona, sé amable contigo misma, perdónate y en ningún caso te prives de comer al día siguiente ni te saltes comidas para compensar. Si recurres después, para castigarte, a ayunos o dietas drásticas, lo más probable es que en el momento menos pensado vuelvas a recaer en el atracón.

6. Visualiza tu nuevo estado ideal

Come como si te sintieses delgada y hazlo a la vista de todos. Como si ya hubieras conseguido tu peso ideal, así tu cerebro ayudará a conseguirlo. Prepara algo que te guste mucho, hazlo con esmero y dedicación y siéntate tranquila a la mesa. Cuanta más atención pongas en la preparación de la comida, más consciente harás este momento. Y siempre sentada a la mesa. Sentarse a comer significa “decidirse” a comer: saber lo que estás haciendo, viendo lo que vas a llevarte a la boca, relacionándote de manera cercana y natural con los alimentos.

7. Mientras comes, solo come

Elimina todas las convicciones que causan“obesidad mental” reeducando tu mente. Cuanto más fácil creas que es perder peso para ti, más fácil será. Utiliza la palabra para reprogramar tu manera de pensar. Y no te entretengas viendo la televisión ni leyendo el periódico ni poniéndote música. Es importante disfrutar de los sentidos mientras comes. Cuando comas, come. Busca un ambiente agradable y confortable y evita el estrés mientras comes.

8. Cambiar de dentro hacia fuera

Es importante que tengas muy presente el cambio que se va gestando. Y que este cambio es de dentro hacia fuera. A medida que revisas tus emociones, que tu cerebro visualiza la nueva imagen, el cuerpo la hace realidad. Haz de esta imagen un hábito, recuérdala a lo largo del día. Verás como eres más consciente de lo que te llevas a la boca, sin engañarte. Anímate a hacer un diario. Apunta tus sensaciones, sentimientos, deseos... Escribe y vive, en vez de “atragantarte” con lo que querrías eliminar de tu vida.

9. Nutrir la mente y el cuerpo

Cada alimento no solo nos proporciona nutrientes, sino que también nos aporta energía, nos afecta de forma emocional y cognitiva y tiene bastante que ver con nuestras reacciones. Una forma de tomar conciencia de ello es preguntarte cómo ha recibido tu cuerpo cada uno de los platos que le has ofrecido. ¿Cómo ha reaccionado ante la ensalada, la paella, el pastel? ¿Cuáles te han satisfecho más o te han proporcionado mayor grado de bienestar? ¿Cuáles deseas volver a probar? Te ayudará a crear una relación nueva con la comida.

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