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Superar traumas

¿Tiempos de crisis? 8 consejos para salir adelante

¿Cuántas veces nos lo han dicho? Una crisis es una oportunidad, superar un trauma nos hace más fuerte... Pero no es tan fácil. Veamos paso a paso qué nos ayudará

Demián Bucay

En estos tiempos complicados que nos toca vivir, hemos oído mil veces que las crisis son una oportunidad, pero no nos engañemos, no siempre es así. Para atravesar los momentos difíciles y salir más fuertes hemos de estar dispuestos a ponernos a prueba, a pensar diferente. Solo así, las decisiones tomadas se fijan y perduran en el tiempo.

Convertir una crisis en una oportunidad

Nietzsche sostenía: "Todo lo que no me mata me hace más fuerte". Pero ¿es esto cierto? ¿Realmente atravesar la adversidad nos fortalece ? ¿O, por el contrario, nos debilita? Y, si lo primero fuera cierto, ¿deberíamos entonces buscar intencionadamente los problemas, las situaciones difíciles, el sufrimiento, como modo de crecer? Vamos paso a paso a intentar contestarlo

1. ¿Sufrir nos hace crecer?

La respuesta corta es que no siempre la adversidad nos fortalece. En algunas ocasiones sí y en otras no. Algunas veces emergemos desarrollando nuevas capacidades y otras acabamos con menor confianza, seguridad o capacidad de disfrute.

¿Y de qué depende? ¿Qué es lo que hace que una experiencia difícil genere “estrés postraumático” o “crecimiento postraumático”? Las investigaciones más recientes sugieren que el resultado final depende fundamentalmente de dos factores:

  • De la personalidad previa de esa persona
  • De lo que esa persona haga con lo que le ha sucedido (veremos a qué nos referimos).

La naturaleza de trauma poco (o nada) tiene que ver con los efectos que dejará sobre el que lo atraviesa

Es interesante comprobar desde ya que ni la magnitud del suceso ni sus cualidades particulares determinan per se un desenlace enriquecedor o empobrecedor de la crisis.

2. Una mirada optimista

En cuanto a la influencia de la personalidad previa, las crisis parecen potenciar lo que ya venía dado. Las personas con un carácter más optimista y que evalúan su vida de un modo más favorable, suelen salir de las crisis sintiéndose fortalecidos y logran darle un sentido a toda la experiencia.

Por el contrario, los que muestran signos de negatividad y perciben el mundo como un lugar lleno de amenazas suelen hundirse aún más cuando las cosas empeoran. Se entregan a la desesperanza y aparecen las preguntas sin respuesta. La más típica y perjudicial es “¿Por qué a mí?”.

3. Enmendar, entender y evitar

Recurrimos básicamente a tres estrategias para enfrentarnos a las crisis. A fin de recordarlas, las nombramos con tres E: Enmendar, Entender y Evitar.

  • Los que se proponen enmendar se centran en solucionar el problema; buscan hacer los ajustes necesarios para que lo que ha dejado de funcionar vuelva a hacerlo.
  • Entender las cosas de un modo distinto, para salir de una crisis. Si pensamos la situación de un nuevo modo, se produce el alivio y podemos seguir adelante.
  • Nos centramos en evitar el dolor que la situación crítica produce; buscamos distraernos con otra cosa o minimizar la importancia de lo que sucede.

4. Evita evitar

Las personas que atraviesan las crisis exitosamente utilizan una combinación de las dos primeras estrategias (enmendar y entender). Resuelven lo que pueden resolver pero saben también cuándo abandonar ese enfoque y buscan redefinir aquello que no es posible solucionar.

En cambio, los que usan la evitación quedan varados en la crisis. Prestan tanta atención a minimizar el dolor que el problema se enquista, cronifica o, peor aún, va empeorando en espiral. Vale aquí aquella frase que Giorgio Nardone acuñó para otro contexto: “Si va a evitar algo, evite evitar”.

5. Más fuerte de lo que crees

Emergeremos fortalecidos al otro lado de la crisis si logramos atravesarla utilizando estas herramientas: actitud optimista, búsqueda proactiva de soluciones y una nueva mirada de las cosas.

Los beneficios que trae consigo haber surcado la adversidad son múltiples, variados y, te lo aseguro, particulares para cada uno. Sin embargo, muchos de los que han pasado por ello coinciden en que:

  • Les enseñó que eran más fuertes de lo que creían.
  • Descubrieron habilidades que no sabían que poseían
  • Por ende, la imagen que tenían de sí mismos se modificó.

Es la vía para una vida plena y satisfactoria, en lugar de una existencia vacía y estéril.

6. Los vínculos más valiosos

En los momentos difíciles se pone en juego aquello de “en las buenas y en las malas” con los que nos rodean y, a menudo, toda la situación termina funcionando como una especie de filtro que separa “el trigo de la paja”.

Muchos dicen sentirse sorprendidos gratamente por la presencia de sus allegados, por el amor y dedicación que le han prodigado durante el periodo crítico. Incluso desconocidos o personas que en otros momentos parecían distantes se revelan como inesperadas fuentes de ayuda o consuelo.

Aquellos vínculos que sobreviven más allá de una crisis indudablemente se refuerzan y profundizan

7. Reenfoca tus prioridades

Un rasgo muy común entre los que atraviesan experiencias duras es que cambian el foco de su vida. Las prioridades se alteran y reasignan. El presente cobra más importancia. La cercanía de la muerte, de la tragedia o del fin de una situación nos lleva a apreciar el tiempo de un modo más cabal y a preguntarnos seriamente qué haremos con él.

Una vida antes orientada hacia las metas y los logros futuros deja lugar a otra más centrada en el disfrute del momento, en la relación con las personas o en la dedicación a una causa mayor, a una pasión.

8. Una ventana de cambio

Por último, se ha comprobado que las situaciones traumáticas ofrecen una “ventana de cambio”. Un tiempo en el cual, si tomamos decisiones, el cambio tiene una mayor tendencia a permanecer y no regresamos a los viejos carriles como sucede muchas veces, que los propósitos solo se quedan en palabras: “Este año haré más ejercicio…”, “a partir de mañana dedicaré menos tiempo al trabajo…”.

Esta ventana de tiempo se extiende por unos pocos meses desde que se instala la crisis pero constituye una gran oportunidad para reinventarnos a nosotros mismos de un modo que se adecue mejor a lo que queremos de nuestras vidas.

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