tomar buenas decisiones

¿Tienes dudas?

7 pasos para tomar buenas decisiones

Algunos somos impulsivos y otros indecisos. Hay algunos trucos psicológicos que nos ayudan a conseguir que las decisiones tiendan a ser las acertadas

Sergio Sinay

A veces sentimos que nos dejamos llevar demasiado por los impulsos y las corazonadas pero muchas otras, ocurre todo lo contrario, le damos demasiadas vueltas y vueltas a las cosas con la sensación de que a cada paso perdemos claridad y avanzamos hacia la confusión. O hacia la inseguridad.

Muchos estudios científicos han revisado durante décadas las motivaciones y razonamientos que se esconden detrás de las buenas (y las malas) decisiones. Partiendo de esta base te proponemos un sistema que te sirva de guía.

Claves para tomar buenas decisiones

Estos siete pasos son una útil propuesta para aprender a decidir. Siguiendo estas fases podrás revisar diferentes los puntos de vista que llevarán a tomar decisiones de la forma más tranquila, precisa y segura posible. Poc a poco podrás integrar estos procesos en tu día a día.

1. Busca un buen escenario

Procúrate los siguientes elementos:

  • Tiempo suficiente, en calma y en exclusiva)
  • Un lugar lo más tranquilo y reservado posible
  • Tres sillas o espacios para sentarte
  • Un bloc de notas y un bolígrafo

2. Organiza la elección

Siéntate en una de las tres sillas, cierra los ojos y concéntrate durante unos instantes hasta que toda otra idea o imagen ajena a la decisión que quieres tomar quede completamente relegada a un segundo plano.

Empieza por llamar Blanco a una opción y Negro a la otra.

3. Argumenta cada opción

Imagina que te llamas Blanco y que darás tus argumentos en favor de una opción. Enumera las razones de tu elección en forma afirmativa. Anota todos los argumentos de Blanco.

Ahora múdate a otra silla y ocupa el sitio de Negro. Repite los pasos anteriores con sus argumentos y haz otra lista.

4. Despeja todas tus dudas

Siéntate de nuevo al sitio de Blanco y lee desde allí los argumentos de Negro. Si hallas razones atendibles en algunos de ellos, hazle una marca a un costado.

Haz lo mismo cambiándote al sitio de Negro y leyendo las consideraciones de Blanco y señalando las más oportunas.

5. Conviértete en observador

Ubícate en el tercer sitio y conviértete en el Observador Colaborador. Lee atentamente las dos listas de argumentos y detente en los que cada uno ha señalado en la lista del otro.

Haz tu propia evaluación de ambos. Piensa si quieres preguntarle algo a Blanco o a Negro. Para responder siéntate en el lugar de quien contesta y luego vuelve a tu sitio de Observador.

Por último, trata de escribir una propuesta sintetizadora entre los dos puntos de vista.

6. Evalúa tu elección

Lee tu propuesta en voz alta ubicándote primero en el lugar de Blanco y léela de nuevo desde el de Negro. Escucha tu elección desde cada una de las dos perspectivas. Piensa si necesitas hacer una enmienda a alguna de ellas.

7. El momento de la decisión

Alterna los pasos del punto anterior hasta que sientas que has dado con una propuesta distinta de lo que proponen Blanco y Negro, aunque contenga razones y argumentos de cada uno de ellos.

Resultados

No importa cuántos argumentos expone cada una de las partes que dialogan. Tampoco debe ganar el que expuso más razones, pues todas deben ser respetadas. La opción final será más rica y resolutiva si contiene argumentos de las dos partes.

Por último, ten en cuenta que la figura del Observador Colaborador representa nuestra capacidad de autoasistirte. Por eso te conviene recurrir a ella de forma consciente a la hora de tomar decisiones, especialmente si sentimos que son complejas.

Para saber más

En Decidirse, ¿cómo tomar la decisión correcta? (Ed. Paidós) Rino Rumiati examina los factores que influyen en la elección, y algunas de las estrategias que la mente toma para decidir. Cómo tomar decisiones (Ed. Tikal), de Alison Hardingham, nos ofrece una serie de consejos prácticos para aprender a orientarnos en el momento de decidir.

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