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Deporte

Los 8 beneficios psicológicos del running

Salir a correr no solo es una actividad física saludable, sino que también ayuda a mantener nuestro cerebro sano y activo.

Bertrand Regader

La salud de nuestra mente no es independiente de todo aquello que hacemos con el cuerpo. No se trata solo de cuidarnos para mantener una mente sana, sino que aquellas actividades físicas que estamos realizando en tiempo real tienen la capacidad de oxigenar nuestro pensamiento.

Es por eso que el running aporta tantos beneficios psicológicos: se trata de una actividad física que se adapta a nuestras capacidades, involucra muchos grupos musculares y, a la vez, puede ser practicado en una gran variedad de entornos.

De este modo, salir a correr es una excelente manera de reparar tanto el cuerpo como la mente, haciendo que nos olvidemos de preocupaciones y de pensamientos en bucle y que nos invada una sensación de euforia en la que el esfuerzo se combina con el placer.

Salir a correr para sanar la mente

La acción de correr durante veinte o treinta minutos es suficiente para que todo nuestro cuerpo quede involucrado en una tarea que requiere que varias partes de nuestro organismo se coordinen. A partir de esta barrera temporal de alrededor de la media hora después de haber empezado a correr es cuando se notan los beneficios psicológicos y físicos de este tipo de deporte.

Pero... ¿cuáles son exactamente los beneficios que correr tiene para nuestra mente? Veamos cuáles son.

1. Permite escapar del bucle

En ocasiones, hay preocupaciones y recuerdos estresantes que toman el control de nuestra mente. Son ideas obsesivas que vuelven una y otra vez para amargarnos el momento y que captan nuestra atención a la mínima oportunidad.

El simple hecho de correr durante unos minutos es muy eficaz para hacer que nuestra atención deje de dirigirse constantemente hacia esas preocupaciones que nos producen malestar en nuestro día a día. Al proponernos un objetivo simple (seguir avanzando) y notar el bienestar que produce el aumento de dopamina y de las endorfinas en nuestro cuerpo, nos concentramos en el aquí y ahora y dejamos de ser esclavos de pensamientos recurrentes.

2. Nos lleva a un estado de calma

Si te has acostumbrado a un ritmo de vida muy estresante, te gustará saber que el running tiene un efecto parecido a la meditación: lleva a un estado de calma en el que nuestra mente parece flotar. Esto es así porque es una actividad sencilla que permite que nuestros procesos mentales se adapten a un ritmo que nosotros mismos ajustamos y, a la vez, nos desprendemos de esos contextos que nos recuerdan nuestras responsabilidades.

Además, después de practicar este deporte el efecto de una hormona conocida como serotonina se hace notar, introduciéndonos en un estado de relajación.

3. Reduce la ansiedad

Un beneficio relacionado con el anterior es que correr por deporte hace que reduzcamos nuestros niveles de ansiedad. Es decir, no solo hace que nos sintamos bien de manera subjetiva, sino que también impide que aparezcan síntomas relacionados con los trastornos del estrés o que este se cronifique.

Además, ejercitar los músculos y luego estirarlos es perfecto para que estos no estén siempre en tensión, algo que también repercute en nuestro estado psicológico, al no notar la sensación de estar en un estado de alerta constante.

4. Permite mejorar la autoestima

Correr es una manera fácil de medir los propios progresos en una actividad, ya que es muy sencillo comprobar cuándo se mejora (y, en el running, prácticamente siempre se mejora con un poco de práctica).

Esto hace que nos veamos involucrados en una prueba de capacidades capaz de mostrarnos cómo mejoramos y de qué manera nuestra fuerza de voluntad es capaz de marcar una diferencia haciendo que nuestro rendimiento físico mejore.

5. Produce euforia

Esparcir momentos de euforia en nuestra cotidianidad es muy bueno para que no nos acostumbremos a un repertorio de emociones limitado. También es por eso que correr nos ofrece la posibilidad de gozar de beneficios para nuestra mente, ya que gracias a este deporte liberaremos endorfinas, una sustancia que puede ser entendida como una morfina producida por nosotros mismos de manera natural.

Las endorfinas hacen que nos sintamos más animados y de buen humor, y sus efectos dejan una estela de bienestar incluso cuando ya hemos parado de correr.

6. Hace que nos conozcamos mejor

Correr es una actividad que requiere que todo nuestro organismo trabaje la vez, como si se tratase de un baile. Esto hace que nuestra mente se reconcilie con nuestro cuerpo, que seamos más conscientes del funcionamiento de los músculos y articulaciones que somos capaces de comandar y que en general saquemos un mayor partido de esta integración.

Además, como ganaremos dominio sobre nuestro propio cuerpo ganaremos en confianza y seremos capaces de fijarnos mayores retos, lo cual a su vez mejorará nuestra autoestima y servirá como fuente de nuevas motivaciones y metas.

7. Nos permite alejarnos de viejos vicios

Correr hace posible que tengamos en mente un objetivo muy claro: avanzar rápidamente. Esto ayuda a que dejemos de pensar en tentaciones cortoplacistas y las sustituyamos por una actividad inmediata como el running. De hecho, el sentimiento de euforia producido por las endorfinas habrá suplido la necesidad de caer en ese viejo vicio (aunque esto no sirva en el caso de adicciones químicas graves).

8. Es una excusa para ver nuevos lugares

El simple hecho de pasar por sitios inusuales hace que nuestra mente se oxigene con nuevos estímulos. Es por eso que salir a correr por nuevos sitios es tan positivo: nos permite sentirnos parte de entornos que no nos recuerdan a nada y en los que podemos dejar volar nuestra imaginación.

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