Levantar el ánimo

Cómo regular las emociones en otoño

La luz del sol va menguando cada día y nuestro ánimo sigue el mismo patrón. Es hora de cuidar los pulmones y el intestino para evitar el decaimiento.

Antonio Iborra

emociones otoño tristeza

El otoño es la estación de la transformación. Es una época de maduración, de cosecha y conservación de la energía para la continuación de la vida. El yang, lo soleado, va dejando paso al yin, lo sombrío.

Durante estos días, los órganos que debemos cuidar más son los pulmones y el intestino grueso, que promueven la armonía con el presente y la limpieza del organismo.

Empezamos el ciclo anual de la contracción, cambian los colores del paisaje, llega el frío... Nos hacemos más introvertidos, pasamos más horas en casa, dedicados a actividades más “interiores”.

Un otoño sin melancolía, soledad, tristeza...

La Medicina Tradicional China (MTC) nos enseña este arte de fluir con la naturaleza y también a comprender las dinámicas de la vida y de la energía. De hecho, la energía vital, o chi, atañe tanto a los movimientos del planeta y del universo como a los del propio cuerpo.

La esencia del otoño es la armonización global, es el momento para tres cosas:

  • Relacionarte bien con tu entorno.
  • Profundizar en los estados contemplativos.
  • Desechar lo antiguo, tóxico u obsoleto que haya en tu vida.

En esta estación debemos prestar atención especial a nuestros pulmones y a nuestro intestino grueso, que son los órganos y vísceras que están relacionados con el “metal”, el elemento cuya energía se manifiesta en otoño.

Cómo cuidar el pulmón

El pulmón regula el equilibrio entre la actividad exterior e interior, que encuentra su frontera natural en la piel (algunos la llaman por eso el tercer pulmón).

Es el momento de tener claro el espacio personal, donde descansar y recuperar nuestra energía vital. Es importante buscar una buena pauta de equilibrio en todo.

Porque si el elemento metal está desequilibrado, podemos tender hacia la melancolía, la tristeza, el desánimo, y quedarnos atascados en apegos al pasado.

Para ello no hay nada más sano que apuntarse a un club de senderismo y hacer nuevos amigos.

Todo en este ciclo anual apunta al desprendimiento… En otoño, el chi va hacia adentro y hacia abajo, por eso la dinámica energética del pulmón es el “descenso”, lo que equivale a trabajar con mucho cuidado la respiración profunda, en especial, la espiración.

Un trabajo regular y equilibrado de ejercicios, como los que ofrece el yoga, el taichi o el chikung, ayudan a regular la actividad energética del pulmón. Ahora necesitamos sobre todo ritmo, moderación, regularidad y mucha tranquilidad, justo lo que ofrecen estas disciplinas.

Técnicas para equilibrar el presente

Los pulmones tienen una importante función psicológica: promover la armonía en el presente. Estas dos técnicas te ayudarán a sintonizarte y equilibrarte.

  1. Sentado cómodamente, con la espalda erguida y relajada, toma aire contando lentamente hasta cuatro. Retén con los pulmones llenos, cuenta hasta dos, exhala lentamente contando hasta seis y repite de cinco a diez minutos. Luego, observa la perfección de la naturaleza y de la vida.
  2. Pon tu pulgar derecho en la arteria radial, en la muñeca, debajo del dedo gordo de la mano izquierda, y trata de sentir el pulso en este punto. Mantente escuchando la pulsación varios minutos. Tu energía global se equilibrará.

Cómo cuidar el intestino grueso

El intestino grueso nos habla de la necesidad de purificarnos, de eliminar las toxinas físicas y emocionales. Si está desequilibrado podemos sentirnos huraños, resentidos, solitarios, sucios, con baja autoestima; en general, con un sentimiento de desmotivación y victimismo…

¿Qué podemos hacer? Además de comer bastante fibra, beber agua de calidad, infusiones y zumos de verduras, pasear, realizar cosas nuevas y estimulantes.

Y hacer limpieza, no solo de trastos viejos. Lo más importante es liberarnos del pasado.

El intestino grueso es el órgano de la eliminación, del dejar ir, del soltar todo lo que fue y ya no es. A nivel psicológico, está relacionado con la vergüenza y la culpa que, si no se “excretan”, se convierten en apatía, tristeza y poco interés por el presente.

Escribe en un papel aquello que te hace sentir culpable, avergonzado o triste, luego lo quemas y mientras observas la luz de las llamas, absorbes una energía nueva renovada.

Técnicas para soltar el pasado

Para que el intestino funcione con regularidad, bebe un vaso de agua en ayunas. Y puedes practicar además este ejercicio:

  1. Sentado, contrae y dilata el abdomen, mete y saca el ombligo de forma vigorosa. Toma aire, exhala, y sin aire haz diez contracciones. Repite este ciclo tres veces.
  2. Luego, con una mano sobre la otra, realiza un masaje circular alrededor del obligo en el sentido de las agujas del reloj durante un minuto.

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