Luz vital

Desaprende tus miedos, atrévete a brillar

No siempre nos atrevemos a dar lo mejor de nosotros mismos. Si conectas con tu verdadera luz, lograrás brillar como nunca.

Mireia Darder

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A veces es el miedo, a veces es la inercia, el dejarse llevar. A menudo es porque no nos sentimos capaces de dar lo mejor que tenemos en nuestro interior. Muchas veces tenemos que desaprender para desenterrar o descubrir lo que realmente nos apasiona. Si abandonas tu zona de confort, si conectas con tu verdadera luz, brillarás.

En su discurso de 1994 como presidente electo de Sudáfrica, Nelson Mandela recordaba las palabras de la escritora Marianne Williamson: “Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite. Es nuestra luz, no la oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?”.

El miedo a ser mejor

¿Cómo te sientes ante esta pregunta? ¿Qué miedos se despiertan? Nelson Mandela sabía que muchos de nosotros tememos el éxito y el hecho de mostrarnos ante el mundo como seres poderosos y capaces. Rehuimos esta responsabilidad escondiendo nuestras partes más luminosas, ya que nos contemplamos a nosotros mismos como peligrosos.

Es algo inherente a nuestra cultura y educación. Esto no ocurre en otras religiones, pero la civilización judeocristiana considera al hombre y a la mujer como seres que tienen genuinamente algo malo en su interior.

Desde este axioma tan bien arraigado, sin duda es muy difícil atreverse a brillar. De modo que tenemos la tendencia a escondernos, castigarnos e intentar expiar “el pecado” y “la culpa” que se supone que tenemos por el hecho de haber nacido. Así nos limitamos a nosotros mismos la capacidad de acceder a lo que deseamos.

Para conseguir brillar, deberemos afrontar y superar diferentes miedos. Uno de ellos es el miedo a despertar, más allá de la inspiración o la admiración, la envidia. De hecho, miedo y deseo van a menudo de la mano: tememos que el éxito se vuelva en contra de nosotros a través de que los demás nos envidien, critiquen y rechacen.

Nuestra historia familiar también determina nuestro miedo a brillar. Cuando nos ceñimos a nuestro modelo familiar, es decir, hacemos aproximadamente lo mismo que han hecho nuestros padres en la vida, entonces nos sentimos seguros.

Mientras que, si nos atrevemos a trascender este referente llevando a cabo algo nuevo para alcanzar nuestro sueño, nos quedamos huérfanos de modelos y abocados a lo desconocido. Como es lógico, esta situación nos asusta, nos suele dar miedo. Es el miedo a superar a nuestros padres.

Salir de la zona de confort

Abandonar tu zona de confort para adentrarte en nuevos espacios es algo imprescindible para evolucionar, para realizar nuevos aprendizajes hasta llegar a un lugar totalmente creativo denominado zona mágica por la PNL (programación neurolingüística).

Es la zona donde puedes brillar atreviéndote a mostrar todo tu potencial. Llegados aquí, estamos en un momento crítico, porque nos puede detener el miedo a la soledad.

No puedes compartir con tu círculo más cercano tu nueva y experimental manera de pensar y de hacer porque es completamente revolucionaria, personal y fuera de los cánones establecidos.

Todos nos hemos construido basándonos en unas creencias sobre nosotros mismos y en muchas ocasiones nos ocurre que las que cogen más fuerza, con las que más nos identificamos, son las negativas.

Nos decimos a nosotros mismos cosas como: “¡No valgo nada!”, “No sirvo para esto”, “Soy un desastre”, “Soy tonto”. Y hay que ser muy valiente para trascender esta identificación.

La luz del desaprendizaje

Se trata de hacer un ejercicio de desaprendizaje. Cuando nos atrevemos a hacerlo, creemos perder nuestra identidad. Para conservarla, tenemos la necesidad de reafirmarnos todo el tiempo con aquello con lo que nos identificamos, sabiendo que en realidad todos somos mucho más que aquello que creemos ser.

Fijémonos: se trata de tomar conciencia de cuando nos estamos aferrando a esta autoimagen limitada por el miedo a perder la identidad.

No ser solo uno más

A menudo, la inercia también nos lleva a seguir los valores sociales en los que estamos inmersos. Nos han hecho creer que necesitamos a los demás y que no es bueno mostrarse autosuficiente. Preferimos ser uno más en lugar de brillar.

¿Te vendes tú para conservar el afecto de los demás? ¿Tienes miedo a quedar mal? Tal vez, en realidad, no necesitas tanta aprobación y puedes salirte de lo establecido, de aquello que se espera de ti.

No te preocupes, aquellas personas que te quieren de verdad desearán lo mejor para ti y te seguirán amando independientemente de cómo actúes o te comportes. Estarán felices si brillas para desarrollar y mostrar tus dones al mundo.

No te rechazarán porque no te ajustes a sus expectativas, sobre todo si te ven feliz. Solo así, brillando en coherencia con lo que sabes y lo que eres, puedes inspirar el cambio y la evolución en las personas con quienes entras en contacto.

El brillo de las mujeres

En la cultura patriarcal este miedo a brillar es aun más poderoso en las mujeres, a las cuales se nos ha hecho creer que nuestro lugar está bajo la sombra del hombre. De modo que sentimos que no debemos ocupar cargos en los espacios públicos ni ostentar puestos de poder.

Por suerte, parece que en los últimos años esto está cambiando un poco y cada vez hay más mujeres en política y encabezando y liderandos grandes empresas. No obstante, tenemos que seguir luchando para no ser tachadas de “mandonas” u otros términos despectivos usados para adjetivar a las mujeres.

Curiosamente, cuando un hombre tiene las mismas habilidades todo cambia, se le llama “líder” o “astuto”.

Brillar para liberarnos y para liberar

El discurso del líder africano que consiguió transformar el mundo terminaba así:

“Eres hijo del universo. El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo. No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras. Nacemos para hacer manifiesta la gloria del universo que está dentro de nosotros. No solamente algunos de nosotros: está dentro de todas y cada una de las personas que habitamos el planeta. Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás".

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suscribete Octubre 2017