Autoestima

¿Obesionados con nuestro cuerpo? 9 consejos para amarlo más

Es perfecto (aunque muchas veces no lo creas) y necesita que lo cuides y lo quieras siempre, sin condiciones. Aquí tienes nueve maneras de hacerlo...

Sol Camarena Medina

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¿Por qué estamos constantemente fijándonos en las imperfecciones de nuestro cuerpo? ¿De dónde viene esta obsesión por la grasa, las estrías, la simetría...?

Pocas personas aman realmente su propio cuerpo. Todos vivimos pendientes de algún defecto que solo percibimos nosotros mismos, y le damos una importancia exagerada a nuestros rasgos físicos y nuestra figura. Esta obsesión por la estética puede llegar a ser patológica: por ejemplo, el trastorno dismórfico corporal es un desorden que sufren personas acomplejadas por alguna característica de su rostro o de su cuerpo.

¿Cómo apreciar más y mejor nuestro propio cuerpo?

Para poder aceptar nuestro cuerpo y vivir más felices, es importante que reflexionemos sobre varios aspectos de nuestra vida diaria. Vividos sumidos en la cultura de la imagen, y es posible que, sin darnos cuenta, hayamos interiorizado ciertos estereotipos que no nos ayudan a estar contentos con nuestra apariencia física.

A continuación tienes 9 claves para desprendernos de este poso cultural y volver ser felices con nuestra imagen.

1. ¿Es necesario mirarse tanto al espejo?

Deja de observar tu cuerpo y empieza a disfrutar con él. Tu cuerpo no es un objeto ni un adorno: tu cuerpo eres tú. Baila, salta, ríe, camina descalza, pisa charcos, túmbate en el suelo y da vueltas. Pinta con los dedos o sobre tu piel, si te apetece. Recupera la alegría de sentir con todo tu cuerpo.

2. Tu cuerpo sabe cómo reinventarse

Toma conciencia de cómo tu cuerpo sana y cicatriza tus heridas, acumula cada gramo de comida para nutrirte, te lleva allí donde deseas, aguanta sin agua ni sueño, soporta drogas y sustancias.

3. ¿Cuáles son tus rasgos más bonitos?

Encuentra las partes de ti que más te gustan. Resáltalas. Subráyalas.

4. Presta menos atención a esas partes 'malditas'

Intenta, poco a poco, dejar de hacerle daño. Si no puedes mimarlo, al menos deja de herirlo, insultarlo, desnutrirlo. Es difícil, llevará tiempo, pero valdrá la pena. Cúrate las heridas, vuelve a desayunar todas las mañanas, manda callar a tu cabeza cuando te encuentres con tu reflejo.

5. Cuida de esas partes que creas mejorables

Cuida de él aunque lo encuentres feo. La gente cuida de sus bebés, y muchos bebés son feos. Relaciónate con tu cuerpo como lo harías con un bebé: trátalo como un proyecto en construcción, como una promesa que respira. Descubre cuánto te queda por crecer. Mímate, acepta los besos ajenos y aprende a dártelos tú. Regálale ejercicio, paseos, comida deliciosa y saludable, personas que te llenen, libros interesantes, películas fascinantes, sexo genial.

6. No aceptes que nadie desprecie algún rasgo físico tuyo

No esperes a amarlo para actuar como si ya lo hicieras. Finge. Sobreactúa. No consientas a nadie que se ría de ninguna parte de ti. Sobrevalora tus logros, prémiate por cada notable como si fuera un sobresaliente, apláudete.

7. No te escondas

Si este mundo le queda pequeño a tu cuerpo, constrúyele otro a su medida. Compra por Internet en tiendas que sí tengan tu talla. Vístete para expresarte, para divertirte, para embellecerte; no para esconderte.

8. Aprecia tu figura desnuda

Aprende a relacionarte de forma natural con tu cuerpo desnudo. Tócate frente al espejo. Duerme desnuda. Quítate el sujetador más a menudo. Acaricia tu pecho plano, o caído, de mujer. Extiende cremas o aceites sobre las partes que más odies de tu cuerpo. Acepta tu desnudez.

9. Tu fealdad puede ser hermosa

Desaprende la belleza obligatoria. Explora con libertad tu supuesta fealdad. Y descubrirás que es hermosa.

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