Fuera negatividad

¿Practicas el optimismo? Apúntate al método ABCDE

​Pesimista, cenizo, negativo… ¿Por qué siempre te pones en lo peor? Pon en práctica este sistema y activarás los mecanismos del optimismo.

Eduardo Jauregui

Método ABCDE optimismo

No todos tenemos la suerte de ser optimistas por naturaleza. Pero incluso los pesimistas tenemos razones para el optimismo, porque puede aprenderse. O mejor dicho, puede ejercitarse.

El "músculo del optimismo" solo necesita entrenamiento

Martin Seligman ideó un método para aprender a mirar el agua que contiene el vaso y que nosotros acabamos viendo “medio vacío”, en lugar de “medio lleno”. Se trata de una técnica sencilla pero que requiere un poco de práctica, otro tanto de esfuerzo y algo de paciencia.

¿Qué es el método ABCDE?

En inglés se llama ABCDE, por los cinco pasos que lo componen: Adversity, Beliefs, Consequences, Disputation y Energization. Podemos emplearlo en cualquier momento en el que detectemos un pensamiento pesimista que parece poco realista o exagerado. Te lo explicamos con un ejemplo de pensamiento negativo.

Los cinco pasos pueden traducirse al castellano como:

Adversidad

En primer lugar, describe el error, fracaso o adversidad que ha desencadenado el pesimismo: “Me presenté al proceso de selección para un puesto de trabajo y acabo de recibir una carta de rechazo. Ni siquiera me han llamado para hacer la entrevista”.

Creencias

Toma nota de todas las creencias negativas que desencadena esta situación en tu cabeza: “Se habrán reído de mi currículum. Soy un desastre y siempre lo he sido. No sé para qué me presento si no valgo para nada. Nunca conseguiré trabajar en lo que a mí me gusta”.

Consecuencias

Observa y apunta cuáles son las consecuencias de todas estas creencias negativas, cómo te sientes, cómo te afecta: “Me siento deprimido y humillado. No quiero presentarme nunca más a otro proceso de selección”.

Discusión interna

Discute contigo mismo sobre estos sentimientos de la misma forma en que lo harías con otra persona. Utiliza todas tus estrategias:

  • Cambia de papel (¿qué le dirías a un buen amigo?),
  • Revisa los diferentes puntos de vista.
  • Rebate con creatividad y firmeza tus propias creencias

“Quizás esté exagerando. A lo mejor, sencillamente, no han sabido valorar mis talentos y habilidades. Quizá no sea el puesto adecuado para mí. Puede que fuera un proceso de selección especialmente competitivo, y se había presentado tanta gente que no tuvieron ni tiempo para ver a todos los candidatos. Seguro que, tarde o temprano, encontraré el puesto que busco. Es sólo cuestión de tiempo y paciencia”.

Energía

Toma conciencia de la energía que esta discusión interna ha liberado, revisa y reconoce cuáles son tus sentimientos ahora: “Me siento más tranquilo y animado. Tengo más esperanza de encontrar mi camino. Incluso ya he vuelto a iniciar la búsqueda de nuevas oportunidades de trabajo”.

El paso crítico, evidentemente, es el de la discusión interna en el que tratas de superar, deshinchar o destruir tus creencias negativas. Es fundamental percatarse de que los sentimientos casi siempre reaccionan ante las creencias y no ante los hechos.

No se trata de vivir en un mundo ficticio e ilusorio sino de sembrar dudas razonables respecto a creencias a menudo poco fundadas.

¡Manos a la obra!

Para fortalecer tu “músculo del optimismo", pon en práctica el sistema ABCDE durante una semana cada vez que observes en ti una reacción pesimista.

Lo mejor es que lo pongas todo por escrito: la adversidad, las creencias, sus consecuencias, tu discusión interna y la energía resultante. Y si ves que esta técnica te da algún resultado, sigue con ella hasta que consigas practicarla mentalmente y con naturalidad.

A lo mejor ya estás pensando, “bah, seguro que esto no va a funcionar” o “yo sería incapaz de usar un sistema como éste”. ¿Lo ves? Una señal muy clara de que te hace mucha falta.