rediseña tu vida

Cambios constantes

Escucha tus deseos y rediseña tu vida

A veces nos perdemos. Perdemos la conexión con nuestros deseos y necesidades auténticas. Los negamos. Toca poner todas las cartas boca arriba para rediseñar nuestra vida. Paso a paso.

Mireia Darder

Basta de autocriticarnos y de negarnos. Ahora toca revisar, reconectar, reconocernos y rediseñar nuestras vidas.

Porque muchas veces, nuestras necesidades y deseos más profundos están escondidos bajo capas de negación. Los evitamos o los bloqueamos, en muchos casos para no enfrentarnos a sentimientos que nos asustan.

10 pasos para escuchar tus verdaderos deseos

Aceptar nuestras necesidades más íntimas, genuinas, y expresarlas de una manera adecuada a nuestra situación es todo un proceso de conocimiento y crecimiento. Estos pasos son una buena guía.

1. Despide a tus personajes

El primer paso es darnos cuenta de en qué medida hemos bloqueado lo que deseamos. El creador de la escuela de psicología gestalt, Fritz Perls, decía que cuando una persona va a terapia llega con un montón de personajes vivos y muertos sobre sus espaldas: padres, tíos, abuelos, profesores…

El proceso terapéutico consiste en irlos sacando de la sala uno a uno hasta que la persona se encuentra a solas consigo misma. Hay que empezar dándose cuenta de cuáles son los roles, estereotipos y creencias que no nos están permitiendo expresar lo que somos.

Por ejemplo, podemos habernos convencido de que para ser responsables no podemos fallar o descansar porque eso nos convertiría en personas vagas, “no cumplidoras”.

2. Acéptate: lo agradable y lo desagradable

Para que el deseo genuino pueda surgir, hemos de aceptar tanto nuestras capacidades como nuestros límites, lo agradable y lo desagradable. En la medida en que nos demos cuenta de lo que somos realmente, sin estereotipos, nos acercaremos más a pedir lo que necesitamos.

Una de las cosas más difíciles para llegar a aceptarnos es tomar conciencia de los sentimientos indeseados. Solemos criticarnos cuando nos surgen emociones como la rabia, la envidia o el miedo porque pensamos que no deberíamos sentirlas.

Así, nos exigimos ser como “creemos que debemos ser” y nos perdemos toda la riqueza de lo que en realidad “somos”. Es, pues, importante no autocriticarnos ni corregirnos constantemente.

3. Encuentra ayuda

Para llegar a saber lo que necesitamos o queremos, a veces es necesaria la ayuda de otras personas o de un profesional. No nos creamos autosuficientes u omnipotentes y aceptémosla como una manera de poder crecer.

Aceptar que uno tiene límites es un paso importante para encontrarse a sí mismo. Muchas veces, el primer paso.

4. Imagina que lo lograste

La mayoría de las veces sabemos lo que no queremos, sabemos que nuestra relación no nos gusta, sabemos que el trabajo es aburrido y que no deseamos seguir. Pero para poder pedir es necesario saber qué queremos y construir una imagen interna positiva. Después, es necesario ver qué cosas tenemos que hacer para llegar ahí. Para ello, es útil fantasear que ya hemos conseguido lo deseado como manera de saber adónde vamos.

5. El malestar es un paso necesario

En los periodos de cambio habrá espacios de confusión e impasse en los que los viejos esquemas que servían de apoyo ya no sirven y la persona no confía en poder asistirse a sí misma. En esos momentos, preferiríamos evitar crecer porque tenemos mucho miedo a lo desconocido y podemos llegar a negar hasta los propios deseos.

La única salida es sostener el malestar y saber que es un paso necesario para poder cambiar. Es esencial confiar en la tendencia autorreguladora del organismo. El sosiego volverá por sí solo y, además, estaremos más cerca de nuestros objetivos auténticos.

6. Pasa a la práctica

Hay un momento en el que tenemos que empezar a trabajar por lo que deseamos –sin esperar mayores razones–. Aceptemos entonces que somos novatos en lo que estamos intentando y que se requiere un tiempo de aprendizaje. Disfrutemos del proceso de conseguirlo, evitando centrarnos solo en el objetivo final o perderemos la experiencia de vivir.

7. No te protejas, no te aísles

El ser humano necesita estar en relación con su entorno para satisfacer sus necesidades. No podemos prescindir del contacto con nuestro medio porque sería autodestructivo.

Muchas veces, para protegernos, renunciamos al contacto con los demás, nos arriesgamos poco, nos aislamos y, sin embargo, la realización de nuestros deseos pasa siempre por mejorar la relación con nuestro medio. El simple hecho de aceptar que no podemos vivir solos y que necesitamos el contacto afectivo es un paso definitivo para no sentirnos aislados.

8. Lo normal es equivocarse

Cuando emprendemos un camino nuevo, un cambio de vida, otra manera de estar en el mundo, lo normal es que cometamos fallos. Muchas veces, el éxito no dependerá de que hagamos las cosas perfectas en el momento justo sino de que seamos perseverantes. Casi siempre podremos rectificar –especialmente si estamos abiertos a reconocer los errores–, sabiendo además qué camino no nos interesa.

9. Míralo con otros ojos

A medida que materializamos los deseos, es probable que se produzca un reajuste de nuestra percepción del mundo. Quizá ahora tengamos otros deseos diferentes, tal vez valoremos más otras cosas, seguramente los impedimentos son ahora trabas menos importantes... Seamos conscientes de que todo eso es normal y que es señal de que vamos madurando.

Abrámonos a esa nueva percepción del mundo y, si nos vemos deseando cosas completamente diferentes, no hay que verlas como una contradicción o una traición al pasado. Todo lo que intentamos y logramos antes nos ha permitido llegar adonde estamos ahora.

10. Volver a desear

Aunque a veces no lo parezca, la realidad es que estamos en constante cambio. ¿Qué significa esto en cuanto a los deseos? Que, una vez satisfechas nuestras necesidades, surgirán otras nuevas. Por eso, es importante disfrutar con el proceso de trabajar en pos de nuestros deseos, estar contentos con nuestra búsqueda personal.

Así que, cuando planteemos un deseo, podemos hacerlo sabiendo que eso no es la solución definitiva: sí lo es tomarse la vida presente como una emocionante aventura, sí lo es disfrutar del trabajo que tenemos entre manos, sí lo es apreciar las pequeñas cosas que hacemos. El mejor deseo es que podamos ir renovando nuestros deseos.

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