Evânia Reichert

"El abandono del bebé en el primer año siembra la semilla de la depresión"

La cultura de la separación, la desnutrición afectiva, conducen a crisis psicológicas (depresión, hiperactividad, desinterés por los estudios...)

Eva Millet

Evânia Reichert

Evânia Reichert es terapeuta y escritora, especialista en el estudio de la relación entre las etapas de la infancia y la formación del carácter. Es autora, entre otros libros, de Infancia, la edad sagrada (La Llave).

Este libro es el fruto de tres años de un intenso trabajo propulsado por un hecho conmovedor: el suicidio de un niño de diez años. Evânia, madre de tres hijos, denuncia la cultura de separación dominante y reivindica el calor de los besos y abrazos.

Todo surge a raíz del suicidio de un niño. ¿Pudo dar una explicación a este hecho?

Yo atendía como terapeuta a una persona que me enseñó la nota que dejó ese niño; explicaba que no soportaba más la soledad de su casa y la depresión de sus padres... Cuando mi paciente se fue, me puse a llorar porque el suicidio no es parte de la infancia. ¡Un niño no piensa en eso! Me conmovió muchísimo y me puse a investigar.

¿Y qué descubrió?

En 1999, la OMS ya hizo una campaña para concienciar sobre el suicidio infantil y juvenil, un tema tabú. Ese niño vivía una situación muy habitual, sus padres sufrían depresión. Descubrí que, también según la OMS, el crecimiento de la depresión en el mundo es abrumador, así como las psicosis, la ansiedad, las adicciones, la anorexia... Los primeros años son vitales para prevenir estos trastornos, por eso creí necesario establecer una conexión entre esa realidad y sus raíces.

Dice que la “desnutrición afectiva” de las sociedades ricas puede ser causada por la falta de tiempo.

Muchísimas mujeres han de escoger entre ser madres y trabajar. Es un asunto serio. Las bajas maternales tendrían que ser de seis meses como mínimo, algo que en mi país, Brasil, conseguimos no hace mucho. Estamos lejos de los dos años de Suecia, pero ¡algo es algo! Reunimos muchos datos, avalados por la OMS, y demostramos que los seis meses no resultan costosos, como argumentan los empresarios. Cuestan más las bajas por depresión que por maternidad.

Aquí la política es hacer guarderías. ¿Cómo puede afectar a un bebé de cuatro meses?

Es entre los cero y los tres años cuando todo se gesta, por lo que los profesionales de las guarderías deberían estar muy bien formados y muy bien pagados. Pero existe un paradigma muy presente desde hace casi cien años, e inventado por los anglosajones, el de la crianza a distancia.

¿Y qué consecuencias tiene?

Empieza con la separación del niño en el momento del parto y continúa con el niño durmiendo en su cuarto, dejándolo llorar para que aprenda a dormir... Es una cultura de la separación, de inculcar una serie de hábitos que conducen a crisis psicológicas, como depresiones, núcleos psicóticos, hiperactividad y desinterés por el estudio.

¿Y la hiperprotección? Muchos creen que también genera problemas...

No se trata de no tener límites sino de que, durante los tres primeros años, el niño disponga del calor de la madre, el padre, el cuidador... En el abandono durante el primer año se siembra la semilla de la depresión.

¿Por qué la crianza natural y la crianza más dirigida chocan?

Son paradigmas en conflicto por la confusión: hemos salido de la represión para ir al otro extremo. La autorregulación de los niños, que es subjetiva y necesaria, precisa de un equilibrio entre la contención y la libertad. El problema es que la mayoría de las personas desconocen las etapas de maduración de cada edad.

¿Algún ejemplo?

Un niño de dos años no tiene maduración cerebral para asimilar los 500 “noes” que le decimos al día. Lo consigue a los tres años. Por eso escribí el libro, para mostrar qué maduración corresponde a cada edad.

¿Estamos acortando la infancia?

Sí, los adultos fomentan una infancia cada vez más reducida y una adolescencia cada vez más anticipada que, a su vez, se alarga demasiado porque los jóvenes tardan en independizarse. Hoy tenemos niños muy inteligentes y formados, pero emocionalmente inmaduros.

¿Cómo afecta a su autonomía?

Hay una desconexión entre el desarrollo cognitivo y el emocional. No hay estructura emocional para la autonomía verdadera porque, cuando esta estaba naciendo, se produjeron heridas a causa de darle autonomía cuando no tocaba.

Las etapas de desarrollo infantil

Para Evânia Reichert entender lo que puede esperarse en cada franja de edad es básico para educar a niños felices y sanos. La autora distingue varias etapas:

  • Sustentación: gestación, parto y 10 primeros días.
  • Incorporación: hasta los 18 meses.
  • Producción: hasta los 3 años.
  • Identificación: de los 3a los 6años.
  • Estructuración: de los 6 a los 12 años.
  • Y,por último, el ingreso en la adolescencia.
suscribete Octubre 2017