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Niños

6 puntos clave en los que se basa la autoestima infantil

La autoestima de los niños es fundamental para que crezcan sanos y sintiéndose queridos y libres.

Bertrand Regader

La autoestima no es simplemente un elemento del mundo adulto; también en la infancia tiene un papel fundamental.

Y es que aunque los niños y niñas apenas han tenido el tiempo suficiente como para formarse una idea sólida sobre sí mismos, sí tienen la necesidad de sentir que tienen valor como seres humanos, que se les quiere y que merecen respeto. Todos esos factores, en general, son los que conforman lo que podríamos llamar “autoestima infantil”.

Comprendiendo el concepto de autoestima infantil

Aunque la capacidad de razonar de los niños y niñas es diferente a la de los adultos en muchos aspectos, hay algo que compartimos todos los seres humanos: la necesidad de sentirnos bien con quienes somos desde el momento en el que empezamos a entender el concepto del "yo".

En este sentido, la autoestima infantil es muy parecida a la de los jóvenes y los mayores de edad; consiste en el modo en el que se produce la auto-valoración.

En el caso de los más pequeños, esta clase de autoestima no contempla facetas de identidad propia relacionadas con el trabajo ni con el papel que se tiene en círculos sociales amplios, sino que tiene que ver más bien con la manera en la que se explora el mundo y el modo en el que los demás reaccionan ante uno mismo y esos intentos de aprendizaje y de exploración.

Dicho de otro modo, la autoestima en niños y niñas no está tan relacionada con conceptos abstractos (como la popularidad o el grado en el que se tiene éxito en la vida) como con situaciones concretas que van forjando la propia identidad. Este concepto de uno mismo se va formando tanto a través del modo en el que el niño o niña interpreta los resultados de sus acciones como mediante la manera en la que se ve reflejado/a en las reacciones de los demás.

¿Cómo aparece el amor propio en niños y niñas?

Ahora que ya hemos visto qué es lo que distingue a la autoestima infantil, es buena idea que tengamos en cuenta cuáles son las fuentes de las que mana:

1. Contacto físico

Hace tiempo que se sabe que el contacto físico basado en caricias, abrazos, besos y, de forma más indirecta, el contacto visual, son ingredientes básicos no solo para la autoestima infantil, sino para su salud mental en general.

El hecho de que se sepan queridos hace que los pequeños se sientan con el valor y la capacidad suficientes como para explorar el mundo y aprender a ser cada vez un poco más autónomos y libres.

2. Interacción con varias personas

Ir viendo cómo un abanico relativamente amplio de personas repara en uno y se detiene a interactuar con nosotros es una manera de ver reflejada la importancia de uno mismo, algo que no queda plasmado solo en las acciones protectoras del padre y la madre.

3. La ausencia de etiquetas

Etiquetar a los niños y niñas resulta muy negativo, porque hace que estos se auto-limiten en una etapa vital en la que la exploración y la curiosidad tienen mucha importancia.

Del mismo modo, estas etiquetas, como "torpe" o "travieso", actúan como fronteras de la autoestima infantil, haciendo que esta solo pueda crecer dentro de una parcela limitada que, además, casi siempre ha sido impuesta por otras personas.

La mejor autoestima es a que refleja de forma honesta lo que se es a ojos de uno mismo, y es ese sentido las etiquetas sobran.

4. La empatía de los padres

Para que la autoestima infantil surja con naturalidad, es necesario que padres, madres y cuidadores aprendan a ver las cosas desde el punto de vista de los pequeños.

Esto implica aprender a ver los logros de los niños, pequeñas conquistas que a ojos de un adulto podrían parecer pequeñeces pero que realmente no lo son. Por supuesto, expresar ese sentimiento de alegría y de admiración es necesario para que todo el proceso de aprendizaje y de desarrollo cobre aún más sentido.

5. La autonomía

Este elemento es fundamental. Los niños sobreprotegidos raramente irán desarrollando una autoestima adecuada, ya que no se habrán podido demostrar lo que pueden llegar a conseguir por su propia cuenta.

Así pues, y aunque suponga un mínimo riesgo (asumible) es necesario ceder a los pequeños toda la autonomía que sea razonable. Las normas deben estar muy bien justificadas por la necesidad y, allí donde no tengan sentido, no deben actuar. De este modo, la libertad de los niños y niñas será la regla, y no la excepción, y podrán poner en práctica todas sus habilidades.

6. El optimismo

Sí, el optimismo no solo es una manera general de ver la vida: también es un componente de la autoestima. Permite relativizar la importancia de los errores y colocarlos en un contexto en el que pueden ser entendidos como indicaciones hacia lo que es correcto hacer.

Por ese motivo, padres, madres y cuidadores deben ayudar a guiar a los pequeños a través de esta manera de interpretar la realidad, haciendo que hasta el humor tenga un papel a la hora de valorar lo que ha salido mal.

suscribete Octubre 2017