¿Juntos para siempre?

Pareja

¿Juntos para siempre? La monogamia, a examen

A pesar de que nuestros instintos biológicos tienden a la promiscuidad para asegurar la perpetuación de la especie, el ser humano suele optar por la monogamia

David P. Barash y Judith Eve Lipton

Siempre que hablamos de monogamia en el mundo natural, se trata de especies en que el cuidado de las crías es básico para su supervivencia.

Por ejemplo, los pájaros son más proclives a vivir en pareja porque los polluelos, durante el tiempo en que son incubados, son muy vulnerables y requieren de muchos cuidados parentales. Lo mismo ocurre en nuestro caso.

La plasticidad neuronal y la vida en pareja

Existen varios aspectos de la neurobiología humana que explicarían nuestra predilección por vivir como monógamos en el campo romántico.

Uno de ellos es la plasticidad neuronal. Nuestros cerebros se transforman y adaptan a la vida en pareja, y nuestras capacidades para las relaciones de larga duración pueden mejorar con el tiempo, reforzando el vínculo y el beneficio percibido de la vida en común.

Otro aspecto del cerebro humano que podría ser potencialmente pro monogamia son las neuronas espejo.

Estas neuronas se activan cuando observamos a alguien llevando a cabo un comportamiento determinado que después nosotros imitaremos para aprender.

Esta habilidad para detectar y repetirlas acciones de los demás podría ser la base de la empatía, es decir, de la capacidad que tenemos los seres humanos para entender y simpatizar con los demás,y podría servir para fomentar los lazos de unión a largo plazo, cimentando la monogamia y las relaciones duraderas.

Hormonas que nos impulsan a tener relaciones sentimentales

Finalmente, debemos apuntar el papel que desempeñan las hormonas del cariño, tales como la oxitocina y la vasopresina, que están implicadas en el vínculo madre-hijo y también en las relaciones entre adultos.

En conclusión, la biología no nos aleja de la monogamia. Al contrario, puede incluso promover los vínculos de pareja si consideramos los mecanismos cerebrales que se producen a corto y largo plazo.

La infidelidad está presente en los animales, pero las parejas exitosas, también.