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Bienestar

Tu mente te da (o te quita) salud

Varios trucos psicológicos para mejorar tu salud física

Álvaro Bilbao

Las emociones positivas te protegen de algunas dolencias. Y las negativas no solo reducen tu felicidad, también tus defensas

Seguro que lo has podido comprobar en más de una ocasión. El día que te encuentras positiva y animada no hay nada que te detenga. Podrías estar cantando bajo la lluvia durante horas y regresar a casa empapada pero rebosante de vitalidad. En cambio, el día que te sientes triste y tienes los ánimos por los suelos, unas simples gotas de lluvia pueden provocar que acabes sufriendo una gripe o un resfriado.

Nuestra mente como factor esencial para una buena salud


No son imaginaciones tuyas, ni tampoco consecuencia de la casualidad. Infinidad de investigaciones han demostrado el impacto que la salud mental tiene sobre el organismo.

Cuando psicológicamente no estamos bien, se produce una reacción en cadena que afecta a nuestra salud. El cerebro responde de forma distinta ante el estrés, la ansiedad o la apatía que ante la relajación o la motivación.


¿Cómo te repercute estar bien (o mal) mentalmente?

Estos estados provocan distintas reacciones fisiológicas en el organismo que se traducen en una mayor o menor resistencia frente a enfermedades. Gracias a estos descubrimientos puede asegurarse que un estado de ánimo positivo es una gran medicina.

Vamos a explicar a continuación qué te hace más o menos vulnerable a sufrir este tipo de enfermedades y dolencias.


Nuestro cuerpo está regado por el sistema linfático, una compleja red de vasos sanguíneos muy finos cuya principal función es crear y distribuir linfocitos por todo el organismo.

  • Estás más protegida. Los linfocitos (un tipo de leucocitos o glóbulos blancos) son células sanguíneas especializadas en la lucha contra infecciones y sustancias tóxicas. La mayoría de estados de ánimo positivos estimulan la producción de linfocitos.
  • No te vuelvas un blanco fácil. Las emociones negativas, en cambio, suprimen o reducen esta actividad linfática y te dejan más expuesta a ataques externos (virus, bacterias) o internos (cáncer, enfermedades coronarias). Al debilitarse tus defensas tienes más riesgo de enfermar.

Pensar en positivo, una buena práctica para tu salud


Llegados a este punto, quizá estés pensando que cada uno es como es y que hay personas más optimistas que siempre acaban encontrando el lado positivo de las cosas, y otras que son más pesimistas y se derrumban con facilidad. Pero, ¿qué podemos hacer para tener una mente positiva y así mejorar nuestra salud física?

  • El mejor consejo posible es el siguiente: da el paso, no tengas miedo. Cada uno tiene sus rasgos de personalidad, pero estar en un grupo o en otro no es algo totalmente ajeno a ti y que te venga impuesto de por vida. Tú puedes elegir en qué equipo quieres jugar. Y algunas técnicas como las que te explicamos te pueden ayudar.

Herramientas para cambiar de actitud


En los últimos años se han realizado infinidad de investigaciones que demuestran que practicar meditación, mindfulness (atención plena), yoga o taichí puede tener un poderoso efecto en nuestra mente, y en consecuencia, también en nuestro organismo.

  • Así te beneficia psicológicamente. Tras una sesión de meditación o relajación, estamos más descansados, lo que nos ayuda a salir del círculo vicioso de pensamientos negativos y a ver los problemas con perspectiva.
  • Y físicamente. Además, meditar disminuye la presión arterial facilitando el riego sanguíneo, activa el sistema inmunitario y propicia que el cerebro inicie un proceso de depuración para eliminar las toxinas que se han ido acumulando en tu organismo.
  • Te mantiene más joven. En 2012 la Nobel de Medicina Elizabeth Blackburn demostró cómo la meditación podía retrasar el ritmo de envejecimiento de tu cuerpo, mientras que el estrés lo aceleraba.

¿Sabías que...?

  • Las personas que sufren estrés crónico son más propensas a padecer enfermedades como cáncer o alzhéimer. Saber gestionarlo es básico para prevenirlas.

La risa también te protege

Sistema linfático

  • Una buena carcajada o una sesión de risoterapia facilitan que tu sistema linfático se active, aumentando el número de linfocitos distribuidos en tu cuerpo. De esta manera, además de hacerte sentir increíblemente bien, la risa hace que tu sistema inmunológico funcione y repare las células dañadas.

Sistema nervioso

  • En el cerebro, esto tiene dos beneficios. En primer lugar, se eliminan sustancias tóxicas presentes en la contaminación, colorantes y conservantes. Y en segundo, contribuye a mantener a raya la inflamación cerebral, que se ha asociado a un bajo estado de ánimo y enfermedades como el alzhéimer.

Etiquetas:  Bienestar Ciencia Salud

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