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La música como terapia: arte que cura

Desde tiempos inmemoriales la música ha sido utilizada como herramienta terapéutica por chamanes, brujas y curanderos

Jordi A. Jauset

Esta visión, más bien esotérica, ha sido superada actualmente por las aportaciones de la neurociencia en sus avances sobre el conocimiento del sistema nervioso y de la mente humana, que tantos misterios albergan aún.

El ser humano es un ser sonoro y musical, no cabe duda alguna. Nuestros ancestros, los neandertales, ya sabían que una de las mejores formas de establecer vínculos y mantener la cohesión era mediante el canto en grupo.

Así lo corroboran las investigaciones actuales al comprobar el aumento de los niveles de oxitocina después de los ensayos, que se traduce en estados conductuales y emocionales de mayor confianza, bienestar, amistad y relación entre todos los integrantes del grupo.

¿Cómo podemos beneficiarnos del sonido y de la música?

Nadie mejor que tú sabes cómo la música te afecta anímicamente. En períodos de decaimiento y/o en situaciones de estrés, dedica unos minutos a escuchar plácidamente esas obras musicales que sabes que te aportarán los efectos que necesitas.

La voz es tu mejor instrumento musical, el más perfecto y el más económico. Te acompaña permanentemente y sólo debes afinarla. Ya conoces aquél refrán: "cantar el mal espanta". Te sorprenderán los efectos que producen en otras personas.

Si tienes prevista una sesión de “jogging” pero te invade la pereza, hay una buena solución: ponte unos auriculares y conecta el reproductor. Sin darte cuenta, estarás ya terminando la sesión, rebosando de endorfinas y satisfecho de tu decisión.

Si deseas una compañera fiel, conéctate a tu música preferida. Durante unos minutos, tus neuronas se dinamizarán y tu cerebro se inundará de mensajeros químicos (neurotransmisores) provocándote una sensación de plenitud y bienestar.

A veces, necesitamos también disfrutar del “silencio”. No olvides que forma parte de la música. Durante esos períodos, nuestro corazón se relaja. Tómate tu tiempo, lo agradecerás.