risoterapia

Risas y felicidad

¿Qué es la risoterapia y qué beneficios nos reporta?

Reírse no solo es divertido sino que nos aporta un buen número de beneficios y ventajas muy saludables. ¿Quieres saber cuáles son?

Cristina López Conesa

¿A quién no le llama la atención eso de asistir a una forma de terapia con el único y máximo propósito de reírse? En los últimos años, la risoterapia, también conocida como gelaterapia, es una técnica terapéutica muy en auge.

Ya no sólo buscamos curar nuestros males cuando los tenemos, sino que buscamos modos de mejorar nuestra sensación de bienestar, nuestra calidad de vida y nuestro estado de ánimo, con los efectos preventivos que se derivan, antes de que exista una razón que nos obligue a ello.

Más aún cuando cada vez tomamos más conciencia de la relación que existe entre las emociones positivas y el resto de la globalidad de nuestro cuerpo, los beneficios de sentirse feliz y reírse se convierten, al menos, en un foco de interés y objeto de numerosos estudios psicológicos.

Beneficios de la risa

La risa, así como otros estados psicológicos y sociales, se ha relacionado con numerosos beneficios para la salud. De hecho, hace unos años se introdujo el término psiconeuroinmunología como un nuevo campo de investigación, al demostrar las interacciones que se dan entre el comportamiento, el sistema nervioso, el endocrino y el inmunológico, es decir, que nuestro comportamiento y formas de sentirnos afectan a los niveles químicos del cuerpo, como neurotransmisores y hormonas. Un buen manejo del estrés y una visión positiva de las propias capacidades se han demostrado como factores protectores de la salud.

En el momento de reír, por ejemplo, se estimula la síntesis de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores que contribuyen a aportar una sensación de bienestar y reduce los niveles de depresión y ansiedad. A la vez, el sistema nervioso autónomo del cerebro se comunica con el sistema endocrino, disminuyendo los niveles de cortisol, que es conocida como la hormona del estrés, y aumentando la liberación de endorfinas, que aportan un efecto analgésico. Estas respuestas actúan sobre el sistema inmune incrementado el número de anticuerpos, reforzando nuestra resistencia a multitud de enfermedades y ayudando a su recuperación. De hecho, se ha comprobado que un estado anímico positivo previene las cefaleas, la aparición de enfermedades infecciosas como el típico catarro, y autoinmunes como el cáncer, reduce la hipertensión mejorando la salud cardiovascular, puede prevenir la aparición de la diabetes del tipo 2 y mejorar la del tipo 1, e incluso se ha relacionado con la prevención de crisis asmáticas, de la artritis reumatoide e incluso con una regeneración más rápida de los huesos en casos de fractura.

¡Comienza a reír!

Hay distintos tipos de risa, pero dos de las que más se han estudiado es la ensayada y la espontánea. Lo interesante es que ambas están relacionadas con los mismos patrones cerebrales, y por lo tanto tienen los mismos efectos a nivel psicofisiológico.

En las sesiones de risoterapia, una de las primeras fases es realizar una serie de ejercicios y dinámicas para lograr un estado de desinhibición en que se puedan dar estos tipos de risa, que primeramente puede que sea ensayada y luego pase a ser espontánea. Haz una pequeña prueba, uno de esos días en que tengas un humor de perros, trata de fingir una sonrisa y verás que sólo por hacerlo te sentirás más alegre y puedes incluso acabar sonriendo de forma auténtica.

Serás más feliz

Reírse implica haber desligado algo de su contexto, encontrándole la incongruencia que le dota de absurdez. Por esta razón, aprender a reírnos de nosotros mismos nos aporta una visión más amplia de los hechos cotidianos, de nuestro entorno y sus posibilidades, y eso nos ayuda a reducir el estrés. Además, el sentido del humor tiene un componente principalmente subjetivo, es decir, en realidad no hay nada que sea gracioso, sino que somos las personas quienes percibimos algo como gracioso.

En este sentido, a largo plazo el hábito de reír puede modificar la percepción subjetiva que tenemos sobre el mundo y las cosas, marcando una tendencia a tomarnos los problemas con más distancia, desdramatizándolos y así ayudándonos a encontrarles una solución más fácilmente. Esto a la vez nos aporta una actitud más optimista hacia la vida y nos hace sentir más capaces de afrontar los problemas. Por lo tanto, los beneficios se extienden incluso fuera del acto de reír.

¿Cómo es una sesión de risoterapia?

Las sesiones de risoterapia suelen comenzar con una pequeña introducción a esta técnica y a sus beneficios, para generar concienciación del espacio. Una vez situados se empieza un calentamiento mediante instrucciones más o menos guiadas, como desplazamientos por la sala, movimientos físicos, danzas, simulación de sonidos, muecas... todo sirve.

La finalidad es crear un clima de relajación y confianza que facilite la desinhibición y el desbloqueo, desconectando del pensamiento de juicio que suele hacernos reprimir, para una vez caldeado el ambiente proponer distintas actividades y juegos pensados expresamente para provocar las mayores carcajadas entre el grupo, que sin duda serán de las de tipo espontáneo. Las sesiones suelen durar unas 2 horas y terminar con una vuelta gradual al estado de relajación que se había generado al principio y una interiorización de la experiencia para, finalmente, hacer una puesta en común y comentar cómo ha ido.

“Un día sin risa es un día perdido” (Charles Chaplin)

Muchos son los estudios que han hablado sobre los beneficios de la relajación y técnicas como la meditación o el mindfulness, sin embargo, los beneficios de un 1 minuto de risa se han equiparado con los de 45 minutos de relajación.

Actualmente, la risoterapia se utiliza como terapia complementaria en muchos hospitales con niños, pacientes con cáncer o VIH, y en general con ingresos de larga estancia, habiendo comprobado que mejora sus pronósticos. Además, está al alcance de todos y no tiene contraindicaciones. Siempre podemos comenzar ensayándola y, ¡qué mejor que estar en compañía para facilitar que esa sutil risa acabe convirtiéndose en carcajada!

Referencias bibliográficas:

  • Brannon L. & Feist, J. (2001). Psicología de la Salud. Madrid: Paraninfo.
  • Martin, R. A. (2001). Humor, laughter, and physical health: methodological issues and research findings. Psychological Bulletin, 127(4), 504-519.
  • Mora, R. y García, M. C. (2008). El valor terapéutico de la risa en medicina. Medicina Clínica, 131(18).
  • Sultanoff, S. M. (2013). Integrating humor into psychotherapy: Research, therapy, and the necessary conditions for the presence of therapeutic humor in helping relationships. The Humanistic Psychologist, 41, 388-399.