Sanar

Autoconocimiento

Sanarse en profundidad: consejos importantes

Los síntomas de la enfermedad física son mensajes que la conciencia nos envía a través del cuerpo, emociones que no pudieron ser expresadas

Laura Gutman

Cada dolencia es una oportunidad para escucharnos sinceramente y, sobre todo, para comprendernos mejor a nosotros mismos y restablecer la auténtica salud. Solo podremos sanarnos en profundidad si asumimos la responsabilidad de ser guías de nuestra propia curación.

Aquello que aparece como un dolor o un desequilibrio en el cuerpo es la manifestación de un desequilibrio previo que se genera en el plano de la conciencia.

Y en la medida en que no lo tengamos en cuenta, nuestra propia conciencia buscará otro lugar más concreto o palpable para hacerse notar. Entonces “desciende” al cuerpo con el único fin de que observemos “aquello que nos pasa”.

¿Cómo sabemos lo que nuestra conciencia está tratando de mostrarnos?

En principio, los síntomas se manifiestan en un lenguaje análogo que necesitamos entrenar.

De hecho, en todos los idiomas nos expresamos con frases que declaran sentimientos, por ejemplo: “Me rompió el corazón”, “Me dejó sin aliento”, “Se me cortó la respiración”,“Me dio en el hígado”, “Me quedé helado”, “Me puse verde”, “Se me hizo un nudo en la garganta”...

Casi todas estas expresiones nombran los síntomas o los órganos que usualmente se ven afectados según cada sentimiento no registrado.

Generalmente, los problemas de intercambio afectivo se traducen en problemas respiratorios; las dificultades para el contacto aparecen en enfermedades de la piel; los conflictos que no sabemos cómo resolver se hacen materia a través de las infecciones, y así sucesivamente. La lista es tan extensa como personas habitamos la Tierra.

Emprender la vía del autoconocimiento y la sanación

Si somos nosotros quienes buscamos ayuda para sanar, sepamos que todo lo que nos acontece es nuestra responsabilidad.

Nadie puede saber más sobre nosotros que nosotros mismos.

Algo tan personal como sanar, enfermar, amar, sufrir, temer, necesitar o padecer, no podemos delegarlo en manos de profesionales que en ocasiones ni siquiera conocemos.

Si no asumimos la responsabilidad de emprender un camino de conocimiento personal, entonces no podremos pretender mejorar nuestra salud.