amor y sexo

Atracción

Seres humanos y pavos reales, más parecidos de lo que se creía

Detrás de nuestras elecciones de pareja se esconde un impulso que gobierna a todo el reino animal, incluidos los seres humanos: la sexualidad y la reproducción

Ignacio Morgado

La estrecha relación existente entre el amor romántico y el sexo, es la forma que tiene la evolución de garantizar la continuidad de las especies.

A Charles Darwin le obsesionaba la cola del pavo real.

Pavos reales y seres humanos: muchas cosas en común

Su teoría de la selección natural no explicaba cómo había evolucionado una característica que, más que una ventaja adaptativa, parecía un defecto que entorpece el movimiento del animal.

Pero su genio naturalista le hizo también ver que, para seleccionar con éxito, la naturaleza debe disponer del mayor número posible de variaciones en las características de los animales.

Y se dio cuenta de que esa variedad la proporcionaba una forma complementaria de selección: la intersexual, basada en el mecanismo de elección de pareja que hace que los individuos de un sexo desarrollen características evolutivas para atraer a los miembros del sexo opuesto.

Cuanto más vistosa y llena de “ojos” es la cola del pavo real, mayor atractivo e incitación sexual sienten las hembras por él.

Asimismo, cuanto mayor es el número de esos “ojos”, mayor salud y capacidad reproductiva tiene el macho.

La hembra, al elegir una cola rica en “ojos”, lo que en realidad está eligiendo es un macho que le garantice una descendencia sana, con capacidad de supervivencia.

¿Hay en los humanos algún mecanismo de elección semejante?

Parece que sí. Los varones de prácticamente todas las culturas se sienten especialmente atraídos por la figura femenina cuya relación entre el diámetro de la cintura y el de la cadera es de 0.7.

Poco importa el peso si al dividir el diámetro de la cadera por el de la cintura esa proporción se mantiene: el 0,7 es el modelo ideal desde la perspectiva masculina.

Existen datos que indican que las mujeres con esas proporciones tienen, en general, menor prevalencia de enfermedades cardiovasculares o de cáncer.

Mecanismos similares, aunque menos estudiados, parecen también existir en sentido inverso, de mujer a hombre.

¿Cómo funciona la atracción física?

Antropólogos han sugerido que en los seres humanos el atractivo con base sexual ha evolucionado hacia el amor romántico o pasional.

Una unión que, en perspectiva evolutiva, tiende a asegurar la estabilidad de la pareja para garantizar el cuidado paternal de la prole.

El amor es un sentimiento, una emoción social y consciente que implica lujuria, pasión y vínculo entre los miembros de la pareja.

El cerebro de los enamorados origina reacciones fisiológicas y libera sustancias químicas que son importantes para crear ese sentimiento de amor.

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Con todo, el amor cambia con el tiempo.

La fogosidad y pasión iniciales dejan paso a una una emoción más relajada y consistente, donde los cerebros enamorados segregan ya sustancias diferentes, como las endorfinas y encefalinas, inductoras de estados menos pasionales de relajación, satisfacción y bienestar.

Tales sustancias tienen también un carácter más adictivo, lo que hace difícil la superación de la separación o la pérdida del ser querido.

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