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Fuera tabú

Cómo tener amigos del otro sexo, en 7 claves

Hombres y mujeres a los que les cuesta horrores relacionarse con individuos del otro sexo. ¿Cómo superar esta situación?

Sergio Sinay

Algunas personas viven preocupadas porque no ven la forma de entablar conversación y amistad con personas del otro sexo. Varios mitos y tabúes pueden ser la causa de esta distancia que, en ocasiones, se crea entre hombres y mujeres.

Cómo tener amigos del otro sexo


En este artículo vamos a descubrir algunas pautas y consejos para despojarnos de ciertos prejuicios y labrar la amistad entre personas de distinto sexo al nuestro.


1. Descarta prejuicios

En el caso de que no hayas tenido, o no tengas, amigos del otro sexo, procura revisar a qué se debe. ¿Es sólo casualidad? ¿Hay algún prejuicio de tu parte? ¿Son los prejuicios de los otros? Si son tuyos, ¿qué necesitarías para diluirlos?

2. Valora tus amistades

Haz una lista de amigos del otro sexo que hayas tenido a lo largo de tu vida, no importa si fueron muchos, unos pocos o sólo uno. ¿Qué te aportó esa amistad? ¿En qué se diferenciaba de la relación con amigos de tu mismo sexo? ¿Aprendiste algo del sexo opuesto acerca de ese vínculo?

3. Aproxímate al sexo opuesto

Si eres de aquellas personas que, en las reuniones sociales, se limitan a relacionarse con los de su mismo sexo, estés en pareja o no, hazte el propósito de cambiar esto la próxima vez. Únete al grupo de “ellas” (si eres hombre) o “ellos” (si eres mujer) y permanece allí todo el tiempo que puedas. Verás que, pasado un tiempo, y si dejas atrás ciertos prejuicios tanto de tu parte como del grupo, empezarás a descubrir cosas interesantes, ya sea en los temas de que se habla, en las actitudes y demás. Repite esto tan a menudo como puedas. Empezarás a ver con otros ojos a los del sexo opuesto, se te comenzará a recibir de una manera distinta y pronto tendrás amigos o amigas que irán abriendo tu propia perspectiva de las relaciones entre personas de distinto sexo.

4. Pide consejo a un amigo

Entre tus amistades, compañeros de trabajo o conocidos, elige a una persona del sexo opuesto, cuéntale algo que sea importante para ti –aunque no necesariamente debe ser una intimidad o una confesión–. Pídele su opinión, un comentario o un consejo. Prométele contarle cómo te ha ido y agradece la atención. Compara cómo es recibida tu petición de consejo cuando haces lo mismo con alguien de tu sexo. Quizás empieces a enriquecerte con la diversidad que surge del contacto con una mirada distinta en cuanto a género. No olvides decirle a esa persona “necesito la opinión (o el punto de vista) de un hombre (o de una mujer si eres hombre)”. Deja claro que te acercaste con un propósito específico y sin ninguna segunda intención.

5. Establece límites

Es posible que en algunas ocasiones tengas que establecer límites con claridad y firmeza en cuanto a una posible relación sentimental o sexual. Si tú estás construyendo un vínculo de amistad y la otra persona entra en un territorio ambiguo, es bueno que le plantees tus propósitos. Es más fácil tener sexo que amistad con alguien del sexo opuesto, de manera que, cuando dos personas se eligen como amigos, es bueno que honren el vínculo. De lo contrario, puede ser que uno de los dos se esté valiendo del otro o que la relación no vaya mucho más allá.

6. Cuéntaselo a tu pareja

Si estás en pareja y tienes amigos del otro sexo, incluye tu relato acerca de tus encuentros con ellos en las conversaciones con tu pareja. Además, pídele a tu pareja opinión sobre cosas que te ocurren con estos amigos o amigas. Esto te permitirá vivir y admitir con naturalidad –y también a tu pareja– la experiencia de diferentes tipos de vínculo con personas del otro sexo sin necesidad de malentendidos.

7. Comparte actividades

Si ya tienes un vínculo de amistad con alguien del otro sexo, o si te propones construir un vínculo de ese tipo, trata de que el mismo incluya actividades compartidas. De este modo, no se agotará sólo en charlas y palabras, lo que puede llevar al riesgo de desvíos por aburrimiento. Las actividades compartidas –ir de compras, ver una película, ir al teatro, compartir un cursillo, hacer deporte– movilizan y producen energía, y por tanto amplían los horizontes del vínculo amistoso.

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