Día Mundial contra el Dolor

El dolor femenino ¿es diferente?

¿Sentimos más o menos dolor las mujeres que los hombres? ¿Más o menos a menudo? ¿El dolor entiende de géneros? Parece ser que sí.

Carme Valls-Llobet

dolor femenino

¿Las mujeres son más sensibles al dolor? ¿Se quejan más que los hombres? ¿Buscan ayuda antes? Lo que nos han demostrado los estudios es que, con más frecuencia,
las mujeres padecen enfermedades que se manifiestan con dolor, como las de tipo reumático. Investigar las causas y recurrir a los analgésicos adecuados es fundamental.

¿Sentimos el dolor de forma diferente?

Aunque hace tiempo que se sabe que las mujeres acuden más a las consultas médicas, especialmente a las de atención primaria, porque sienten dolor en alguna parte del cuerpo, hasta los años noventa no se empezó a investigar las diferencias en la percepción del dolor según el sexo.

Uno de los estudios más significativos fue dirigido por Joel Greenspan, del departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Maryland (EE. UU.), y se publicó en 2007.

Sus conclusiones fueron que las mujeres no tienen un umbral de resistencia al dolor más bajo que los hombres ni son propensas a la queja fácil, sino que tienen con más frecuencia enfermedades que se manifiestan con dolor.

Las enfermedades reumatológicas y tiroideas, la diabetes y las carencias de hierro, vitamina D y magnesio son de predominio femenino y van acompañadas de dolor muscular generalizado. Después, numerosos estudios han confirmado y profundizado estos importantes hallazgos.

En muchas regiones anatómicas, el dolor es más frecuente entre las mujeres y también se pueden observar diferencias según el tipo de dolor.

El dolor abdominal es también tres veces más habitual entre las mujeres y lo mismo ocurre con los dolores de cabeza.

Mientras en el producido por el cáncer no se han detectado diferencias, el en dolor neuropático (causado por un trastorno funcional del sistema nervioso) y el en musculoesquelético (que puede ser localizado, por ejemplo, en la zona lumbar, o diseminado, como en la fibromialgia y la osteoartritis) son más frecuentes en las mujeres.

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¿Necesitamos menos analgésicos?

Las endorfinas son las hormonas que nos ayudan a atenuar el dolor de forma natural.

Se ha observado que las mujeres tienen más receptores de estos opioides endógenos en la zona cortical y subcortical.

Los hombres, en cambio, los tienen en áreas que responden al dolor muscular.

Esto hace que el cerebro femenino sea también más receptivo a los analgésicos farmacológicos como la morfina, la codeína, el fentanilo o la oxicodona. Sin embargo, se suelen calibrar todos estos fármacos en muestras formadas predominantemente por hombres.

Si se tuvieran en cuenta las diferencias de género, a las mujeres se les podría administrar, con buenos resultados, la mitad de la dosis que se da a los hombres, disminuyendo así los niveles de toxicidad y la probabilidad de efectos secundarios.

También existen analgésicos –como la pentazocina, el butorfanol o la nalbufina– que están más indicados para las mujeres, con los que se consiguen efectos mucho más potentes y eficaces.

Las mujeres, por tanto, tienen dolor con mayor frecuencia por las características de las patologías y las condiciones psicosociales que les afectan.

Antes de tratarlo con ansiolíticos y antidepresivos se deberían investigar a fondo todas las posibles causas.

Etiquetas:  Feminismo Dolor Salud

suscribete Octubre 2017