Más autoestima

Biodanza, la danza de la vida

Esta terapia que nos invita a bailar sin calcular nuestros movimientos, puede cambiarnos la vida: elimina bloqueos y aporta fuerza interior

Lourdes Zabay

biodanza

Quienes la han probado te dirán que han ganado fuerza interior y autoestima. Esa es la principal fuerza de la biodanza: facilitar el desarrollo del potencial de cada persona. Dejándote llevar por la música y realizando ciertos movimientos con libertad, te sentirás vital, creativa, equilibrada, fuerte...

La música y el baile cambiaron mi vida

De niña me gustaba bailar delante de un espejo que ocupaba toda una pared. Repetía coreografías que veía en programas y luego las modificaba según sentía. Bailar delante del espejo me hacía sentir bien, especial y grande por dentro.

No tuve una infancia fácil, mi madre falleció cuando yo tenía solo once años, y aunque el resto de mi familia fue muy cariñosa conmigo, yo me encerraba en mí. Me costaba decir lo que sentía y siempre acababa haciendo lo que los demás querían, buscaba momentos de aislamiento para estar sola y jugar con mi imaginación.

Fui creciendo y seguí escuchando música dejándome llevar por el sonido, sobre todo cuando me sentía saturada por los estudios o por el trabajo, o simplemente porque lo necesitaba. Me apasionaban los libros de comunicación no verbal y expresión creativa, leía todo lo que tenía que ver con curarse de forma natural, y con ello descubrí que el cuerpo, a través de gestos, posiciones o formas de caminar, expresa la manera de ser de la persona.

Descubrí la biodanza. ¡No me lo podía creer! Movimientos estudiados con diferentes músicas ayudaban a expresar emociones y mucho más. Una herramienta que había usado desde niña de forma totalmente intuitiva, sin ser consciente del beneficio que me aportaba, tenía un nombre, biodanza, una disciplina donde cada movimiento está estudiado y orientado. No lo dudé, decidí formarme como monitora.

La biodanza me quitó corazas que me mantenían estancada en mi vida privada, me dio la fuerza para realizar los cambios que necesitaba para conseguir mis propósitos, me quitó miedos que ya creía superados, me devolvió esa alegría que nunca hemos de perder, me devolvió mi identidad.

Y lo mejor de todo, hoy tengo la certeza de que la biodanza devolverá a todas mis alumnas y alumnos aquello que han perdido durante el ciclo de su vida, también su esencia.

¿Qué es la biodanza?

La biodanza es una técnica creada en los años 60 por el chileno Rolando Toro, educador y posteriormente psicólogo. En su periodo como maestro siempre realizaba propuestas experimentales de educación artística, investigaba los dibujos de los niños –y también de enfermos mentales– y organizaba acciones en busca de la mejora de las condiciones de vida de los más pequeños.

Tras este periodo de investigación psicopedagógica, Rolando Toro decidió titularse en Psicología, conoció a Claudio Naranjo y, por la gran amistad que establecieron, empezó a trabajar en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile. Tenía un objetivo: mejorar la calidad de vida de los enfermos mentales y humanizar sus relaciones; para ello, ensayaba sistemas terapéuticos con la danza. Toro decía:

“Los juegos de psicodanza son un conjunto de experimentos de expresión corporal. Aluden al poder musical para curar enfermedades, invocar las fuerzas de la naturaleza, despertar el amor o el deseo, armonizar las sociedades... Para lograrlo, hay que despertar en el hombre la musicalidad interior perdida y restituir su vitalidad animal”.

Los beneficios de la biodanza

Rolando Toro siguió investigando y compartiendo experiencias con otros psicólogos –Carl Jung, Fritz Perls y René Spitz entre ellos–, y empezó a desarrollar un conjunto de ejercicios terapéuticos que llamó Sistema Biodanza.

La biodanza trabaja con cinco vivencias que van en sinergia:

  1. vitalidad: la alegría de vivir
  2. creatividad: la capacidad de expresión
  3. afectividad: la capacidad de socializar
  4. sexualidad: la capacidad de realizar las cosas con amor y placer
  5. trascendencia: la fusión cuerpo-mente

En las sesiones de biodanza combinamos, activamos y potenciamos esas vivencias, por eso se le llama la danza de la vida.

Sus beneficios son muchos:

  • Te da fuerza vital.
  • Te hace estar aquí y ahora.
  • Te recuerda que mente y cuerpo son uno.
  • Potencia tu sistema inmune.
  • Te ayuda a conseguir tus propios objetivos.
  • Te quita patrones que arrastras de tus padres o ancestros.
  • Te renueva por dentro y por fuera porque te devuelve la alegría de vivir, tu identidad.

Ábrete a una nueva experiencia

En biodanza el movimiento es libre. El ejercicio se muestra y se dice para qué sirve; pero, luego, cada persona lo hace como lo siente en ese momento, con sus limitaciones.

Un ejercicio puede dar la impresión de ser aburrido, largo, cansado. En biodanza eso nos habla de un déficit, pero también de que cuando lo integres, te abrirás a un cambio en tu vida cotidiana. Cuando sientas el movimiento de este ejercicio de otra manera, te parecerá diferente, no tendrás palabras para expresar lo que te hace sentir, te encantará cada gesto, cada evolución.

Hay ejercicios para lograr determinados objetivos:

  • Para el desapego.
  • Para estar aquí y ahora, en lugar de estar pensando constantemente en el pasado o en el futuro.
  • Para llegar más allá de los límites que nos ponemos.
  • Para recordarnos la fuerza interior que tenemos.
  • Para expresarnos con claridad.
  • Para no estar corriendo todo el día y a todas horas.
  • Para el autoconocimiento.
  • Para tener más sensibilidad.
  • Para tener más orden en lo material o en nuestra vida.
  • Para saber dirigir nuestra propia vida según nuestros deseos y no como quieran los demás.
  • Para equilibrar nuestra vida.
  • Para conectar con nuestro interior.
  • Para tener más creatividad.
  • Para saber decir no cuando queremos decir no.
  • Para saber fluir...

5 ejercicios de biodanza

Unos ejemplos te ayudarán a hacerte una idea de cómo son y qué te ofrecen los ejercicios de biodanza.

1. Ganar seguridad

Caminar alternando brazo y pierna contraria, con pasos firmes y con fuerza en cada paso que damos, tocando con todo el pie en la tierra. Es un ejercicio para desarrollar el sinergismo, la coordinación y la potencia, porque caminar sin ese paso firme es como si fuéramos con pies de plomo, caminando en nuestra vida con miedo.

2. Ir a por un objetivo

Una danza con movimientos firmes poniendo la vista en un punto donde acabará con un gesto decidido, como un puñetazo o una patada, es un ejercicio que nos permite poner nuestros propios límites, sin exagerarlos, fijar un objetivo e ir a por él.

Al realizar el ejercicio, no pensamos en el objetivo, solo nos concentramos en el movimiento que se va a realizar, miramos un punto con la vista y acabamos con un gesto firme, sin pensar en nada más.

3. Adaptarte a los cambios

Un ejercicio para recordar que estamos aquí y ahora, en este momento, consiste en un movimiento rítmico y continuado con las piernas y los pies para conectar con la tierra. Es mucho mejor realizarlo poniendo todo el pie en el suelo, tocando tierra.

Con estos movimientos continuados y repetitivos, con todo el cuerpo a la vez, estarás preparada para adaptarte a los cambios, por ejemplo, a un desapego. La vida cambia constantemente y necesitamos cambiar con ella, pero muchas veces, sin ser conscientes de ello, nos anclamos en el pasado.

4. Abrirnos a recibir

También hay ejercicios con caricias. Son caricias que nos damos a nosotros mismos o a algún compañero. Con estos movimientos podemos advertir las resistencias que tenemos.

Hay personas que no se dejan cuidar y estos movimientos de biodanza les ayudan a abrirnos también a recibir, porque en la vida es tan importante saber recibir como saber dar.

Ser acariciados es un placer que a menudo no nos permitimos. En nuestra sociedad, la mayoría de las personas, sobre todo las mujeres, nos acostumbramos a dar, dar y dar... y nos olvidamos de recibir. Inconscientemente, solo estamos pendientes de los demás y no de nosotras mismas.

A menudo, necesitamos recuperar el equilibrio entre dar y recibir.

5. Liberar emociones

Caminar desbloqueando nuestra pelvis es otro ejercicio que te recomiendo. Muy poca gente mueve la pelvis al caminar; solemos caminar rectos y rígidos, como si fuéramos el tronco de un árbol. Necesitamos caminar moviendo la pelvis para desbloquear emociones que se quedan atrapadas en esa zona.

Si lo pruebas, quizá te cueste al principio, incluso te puede doler la cadera, pero si lo vas haciendo cada día un poquito, llegarás a caminar moviendo la pelvis sin pensar y te sentirás mucho mejor y más seguro.

Cuando se van bloqueando emociones, la musculatura se va contrayendo y vamos cogiendo posturas que no son anatómicas. Luego nos acostumbramos a ellas pensando que son las correctas.

Al movilizar toda esta musculatura liberamos las contracturas y con ellas todas las emociones que permanecen atrapadas en el organismo y que no nos hacen ningún bien.

Feliz danza de la vida.

suscribete Octubre 2017