meditacion ayuda cancer

Medicina y salud

La meditación ayuda a los pacientes de cáncer

Dormir mejor, tener menos ansiedad... En el MD Anderson Cancer Center, referente mundial en el tratamiento del cáncer, han constatado que meditar ayuda a los pacientes.

Alejandro Chaoul

Con la creación en 1998 de Place of Wellness, el MD Anderson Cancer Center abrió las puertas a distintas clases de prácticas cuerpo-mente, arte y musicoterapia para todas aquellas personas “tocadas” por el cáncer, es decir, no solo pacientes, sino también sus familiares y personas de apoyo.

Aquel mismo año tuve un familiar al que se le diagnosticó cáncer. Ver que, además del alto nivel oncológico, el centro había comenzado a orientarse hacia el apoyo psicosocial me motivó a ofrecerme como voluntario y empecé a dar clases de meditación tibetana en Place... of Wellness. En esos primeros años, este lugar recibía a unas 2.000 personas entre pacientes, familiares y cuidadores. Poco después, en 2001, se creó el Programa de Medicina Integrativa, con investigación y recursos educativos, principalmente una página de Internet para que tanto doctores como pacientes tuvieran acceso a la información de la evidencia en investigación y clínica que se desarrollaba en este campo. Los pacientes y sus familiares se sentían reconfortados por tener un lugar donde podían relajarse y aprender técnicas de apoyo psicosocial con prácticas como meditación, yoga...

Meditación para combatir el cáncer

La ansiedad y el estrés que sienten muchos pacientes de cáncer, y sus familiares, suelen distraerlos del momento presente y los llevan a abandonar buenos hábitos alimenticios y de ejercicio que les pueden ayudar a mejorar su calidad de vida y sus síntomas. Aunque los eventos que nos causan estrés, como un diagnóstico de cáncer, no siempre se pueden controlar, sí es posible trabajar las reacciones que tenemos frente a ellos. La meditación y otras prácticas cuerpo-mente pueden ser esenciales para un balance saludable entre el sistema simpático y el parasimpático y de este modo sustituir la “reacción de lucha o fuga” del estrés por una “respuesta de relajación”, como nos enseñó el doctor Herbert Benson, de la Harvard Medical School, hace ya cuarenta años.

Dimos un paso más allá y pusimos en marcha investigaciones para poder evaluar mejor el posible beneficio o no de estas terapias en nuestros pacientes. Los estudios piloto fueron sobre yoga tibetano (Tsa lung Trul khor), primero aplicado a personas con linfoma y después a mujeres con cáncer de mama. Gracias a los resultados alentadores en el área del sueño y la calidad de vida, en 2006 obtuvimos una beca del NCI (Instituto Nacional de Cáncer de EE. UU.) que nos permitió hacer un estudio más exhaustivo –actualmente estamos terminando de analizar los resultados para poder publicarlos–. Asimismo, comenzamos un estudio sobre la meditación con sonidos tibetanos, centrándonos en cómo esta práctica podría ayudar a mujeres con cáncer de mama que después de la quimioterapia sentían una disminución cognitiva. El estudio piloto demostró que ayudaba a mejorar la memoria y otras funciones cognitivas. También hemos llevado a cabo investigaciones con yoga de la India, taichi y Qi gong para personas con cáncer de mama y próstata, respectivamente.

Medicina integrativa en plantas oncológicas

El centro comenzó a ofrecer consulta oncológica de medicina integrativa en 2007, bajo la dirección de un doctor especialista en medicina familiar y medicina integrativa. Y en 2010 Place...of Wellness pasó a denominarse Integrative Medicine Center bajo la dirección médica de un oncólogo especializado en medicina integrativa. El objetivo era crear un plan de cuidados de medicina integrativa comprensiva con el paciente con cáncer, en colaboración con los otros equipos médicos, utilizando un enfoque basado en la evidencia para mejorar la salud, la calidad de vida y los resultados clínicos. Nuestro modelo sigue la propuesta de George Engel, que en 1977 publicó, nada menos que en Science, un artículo sobre la necesidad de crear un nuevo modelo médico más allá de la biomedicina: el modelo biopsicosocial.

Así empecé a ofrecer sesiones individuales de meditación para pacientes (a las que pueden asistir también sus familiares y sus cuidadores). Esta es una de las primeras clínicas de meditación en un centro oncológico. Evaluando los beneficios de estas sesiones, hemos visto que uno de los síntomas en el que los pacientes y cuidadores sienten mayor mejoría es la ansiedad. Por este motivo iniciamos un estudio piloto de meditación guiada durante la biopsia de mama, para ver si ayudaba a reducir la ansiedad y el dolor. Asimismo, al observar que los familiares cuidadores también tienen sus propios síntomas (ansiedad, problemas de sueño y síntomas depresivos), diseñamos un estudio sobre yoga tibetano y personas con cáncer de pulmón y su pareja, familiar o cuidador (cuando viven en la misma casa). Los resultados muestran que, en efecto, ambos, paciente y cuidador, tienen altos niveles de estos síntomas y que estas prácticas les ayudan a mejorar y sentirse mejor.

Respiración contra el estrés y otras técnicas

Lo que aprendemos en la investigación lo ponemos en práctica en el ambiente clínico. Hoy en día, en las clases ofrecemos meditación centrada en la respiración para disminuir el estrés, con sonidos tibetanos para problemas cognitivos tras la quimioterapia, y con movimiento para los problemas de sueño. De esta manera, nuestra asistencia y nuestra investigación se nutren mutuamente.

En el área clínica, ofrecemos servicios para pacientes externos e ingresados. Además de la consulta con el médico oncólogo especializado en medicina integrativa, los pacientes tienen acceso a masaje oncológico, acupuntura, musicoterapia, nutrición, ejercicio y consulta de movimiento físico, meditación y psicología. También se ofrecen dos grupos para niños con cáncer: Pequeños yogis y Haciendo música. Entre pacientes en las clínicas externas, ingresados y grupos, el Programa de Medicina Integrativa ha tenido 15.000 visitas en 2015.

Estos estudios y los resultados clínicos –no solo nuestros, sino de varios hospitales y universidades, por ejemplo los de Sara Lazar, de Harvard, y Richard Davidson, de la Universidad de Wisconsin– y su difusión han despertado el interés de investigadores de Estados Unidos y Europa por las técnicas meditativas para reducir los niveles de estrés.

Son muchos los trabajos que demuestran los beneficios de la meditación. Entre otros, reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y la presión arterial, equilibra el sistema inmunológico e incluso modifica la expresión genética, y reduce el deterioro de los telómeros (extremos de los cromosomas). Sabiendo que las neuronas cerebrales pueden adaptarse y regenerarse (lo que llamamos neuroplasticidad), los ejercicios de meditación pueden contribuir a estos efectos tangibles a nivel cerebral.

Beneficios de la meditación para pacientes con cáncer

Si meditan, las personas con cáncer pueden...:

  • Disminuir su ansiedad y las emociones que las alteran.
  • Mejorar su calidad de sueño.
  • Mejorar su memoria y sus funciones cognitivas.
  • Incrementar su conciencia espiritual y sensación de bienestar.
  • Regular su presión arterial.
  • Relajar el cuerpo y la mente.

Píldoras de meditación: ejercicios prácticos

Desactiva tus momentos de estrés. Puedes sentir que estos consejos son como pequeñas “píldoras de meditación” que llevas siempre contigo. En cualquier momento te pueden ayudar a reenfocar, a reencontrar la calma y la paz con solo unas respiraciones y sentirte conectado nuevamente:

Detente y haz una pausa. Respira centrándote suavemente en tu respiración durante unos instantes.

Sentado o de pie, estira los brazos hacia delante y arriba. Mientras lo haces, estira la espalda y respira profundamente a través de la nariz, lleva la respiración hacia el abdomen y exhala nuevamente por la nariz. Luego baja los brazos, deja que descansen en los muslos y continúa con respiraciones largas, suaves y profundas, lenta y calmadamente.

Imagina tu respiración como una luz que te nutre. Cuando inhalas, inspira cualidades nutritivas como amor, compasión, alegría y paz mental. Y cuando exhalas, puedes dejar ir tensiones, dolor, miedo, ansiedad y todo aquello que no necesitas. Repite estas respiraciones varias veces, sintiendo que te puedes relajar, centrar, sentirte más conectado.

Aprovecha las pausas mientras conduces. Por ejemplo, frenar ante un semáforo en rojo es una preciosa oportunidad para conectarte contigo mismo. No cojas el móvil, baja la radio y tómate un momento para respirar paz y luz, y exhalar pensamientos y ansiedad. Estarás listo para proseguir tu camino con más calma cuando se ponga verde.

Cuando te lavas las manos, lava tu mente. Respira y siente que al lavarte las manos estás también despejando tu mente y, al liberar pensamientos y ansiedades, te reconectas.

Científicamente comprobado

–Ayuda a sustituir la reacción de lucha o fuga del estrés por una respuesta de relajación

–Ha demostrado ser útil para mejorar la memoria y otras funciones cognitivas tras la quimioterapia

–La práctica de técnicas como la meditación o el taichi aumenta la calidad de vida

–Un buen ejercicio es detenerte en tu respiración e imaginar que es una luz que te nutre