Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Reflexiones

Si nos hieren a una, nos hieren a todas

Tal vez, en lugar de luchar por un ligón de turno que sale con otra mujer y le miente, deberíamos dejar de enrollarnos con este tipo de hombres. Porque la confrontación femenina refuerza el patriarcado.

evitar salir hombres con pareja

29 de noviembre de 2018, 20:50 | Actualizado a

Queridas Mentes Insanas:

Hace unos días me entrevistó mi admirada Anna Pacheco que es una de estas personas a las que les ves el talento y el esfuerzo que le sale por todos los poros, y me preguntó, así, a bocajarro:

- Si a una amiga le están poniendo los cuernos y todo el mundo lo sabe menos ella ¿se lo tienes que decir?

Yo contesté riendo que es una pregunta muy complicada, y lo es.

Por un lado, porque así, a lo bruto, pues sí, que alguien se lo diga, por favor, y que caigan las caretas de una vez.

Pero, pero, cuidado con convertirnos también en la policía secreta de las relaciones, porque la idea de que siempre tener sexo con otras personas implica que una de ellas sea una engañada sufriente que no sabe de qué va el tema es paternalista e igual no hace falta.

Y tal vez ella es plenamente consciente de lo que hay.

E incluso puede estar de acuerdo, pero no quiere saber detalles, y ese es su pacto relacional y ya.

Es decir, que la realidad es mucho más compleja que un sí o un no, pero que sí, que si el caso es claro de engaño, y si hay luz de gas por medio, del rollo que su pareja le dice que se lo está inventando todo y que está loca y que no sé qué, por favor, autodefensa feminista y sororidad.

Pero con los días hay otra idea que ha ido tomando fuerza en mi cabeza y en mis tripas, y a ella voy. Tal vez la solución a estas historias está en nuestra mano. Y tal vez sea dejar de enrollarnos con gente que están mintiendo a sus parejas.

Aclaro que, en tiempos de poliamor neoliberal, esa información solo la tiene la otra persona, no esa con la que te vas a enrollar, que fijo, fijo, te va a decir que está todo bien y todo el mundo está contento, más que nada porque se juega el sexo y la imagen en ello.

Así que lo más sencillo y efectivo para salir de dudas es pedir el teléfono de la pareja y tomarte un café con ella.

Especialmente si estamos hablando de una ella, si te estás enrollando con alguien que está saliendo con una mujer. ¿Por qué esta distinción?

Pues por feminismo, ni más ni menos.

Porque estamos hablando de sororidad, y tenemos que ponerla en práctica también cuando nos va el sexo, el amor Disney y el ego de por medio, que es donde más nos pillamos los dedos en general.

Sé que nos han educado para pensar que acostarte con el novio o la novia de otra es una cosa muy guay y muy gamberra. Pero no lo es.

Es una mierda, básicamente, y es una mierda patriarcal que solo les da más poder infinito a los señores que van de ligones o a las señoras que ejercen de lo mismo.

No hay nada que refuerce más y mejor el patriarcado que la confrontación femenina. Nada. Es la base misma de la cuestión.

Por eso nos quiere enemigas, por eso nos quiere confrontadas.

Por eso nos ha enseñado que luchar por el señor de turno es guay, por eso nos sube el ego dejar a una compañera hecha polvo porque su pareja se ha enrollado con nosotras, por eso nos reímos de la doliente, de la cornuda, y por eso, encima, le compramos las motos al señor de turno cuando nos cuenta lo mala malísima que era su ex.

Porque nos hace creer que nosotras somos mejores que otra mujer en lugar de ponernos en su piel y darnos cuenta de la mierda inmensa que estamos haciendo.

Sé que me diréis que quien tiene la responsabilidad es la persona que está en la relación y poniendo los cuernos, monógamos o poliamorosos.

Y yo os dejo sobre la mesa la pregunta: ¿realmente queremos que la responsabilidad de nuestro bienestar emocional siga en manos de los demás?

¿O queremos tomar las riendas de una vez y aplicar aquello de si nos hieren a una, nos hieren a todas?

¡Feliz semana, Mentes!

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