Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Redes necesarias

Feliz aniversario, Mentes

Llevamos un año cogiéndonos de la mano y acariciándonos las heridas. Está claro que el duelo duele menos si lo compartimos las unas con las otras.

aniversario blog gracias

12 de julio de 2018, 13:32 | Actualizado a

Queridas Mentes Insanas,

Hace justo un año que mis jefas, que aún no lo eran, me ofrecieron abrir este blog para despotricar de lo que yo quisiera, sin cortapisas, ni rumbo ni nada. Un año y 47 entradas al blog en las que, efectivamente, me he quejado de todo hasta el infinito.

El primer texto reivindicaba mis 44 años y ahora, un año después, justo estoy a punto de recibir el pin de los 45, cosa que me parece del todo injusta porque este último año ha valido al menos por tres, así que debería estar cumpliendo 48, según mis cálculos.

365 días que se han hecho eternos que no veas, con más duelos de los que una se creía capaz de asumir, con una depresión galopante, con la ansiedad hasta las cejas y aquella sensación de que ya no te puede pasar nada más hasta que ¡pluf! te pasa otra cosa de aquellas que jamás hubieses creído que te podía pasar a ti. Pues sí, así es la vida.

Y para celebrar este año de Mentes Insanas y el haber salido de la depresión y los duelos bastante más sabia y bastante más zorra, me he propuesto escribir durante todo el verano solo de las cosas buenas de la vida. Ya me puse en plan flower-power la semana pasada, y así pienso seguir.

Una cosa buena de la vida durante este año han sido todas las Insanas que me habéis acompañado y que habéis hecho red para que no me matase en esta caída sin fin. Este post, amoras, va por vosotras y por todas las vosotras que estáis sosteniendo redes para que la gente no se escacharre cuando la vida se pone de culo.

Por todas las cucharitas que hacemos y recibimos mientras una llora infinitamente, esas cucharitas que no van de ligar sino de ser amigas y darse mimos por las noches que es cuando la ansiedad toma fuerzas para entrar como un torrente por la mañana. Por todos los hombros que llenamos de mocos y babas, por todas las noches escuchando en bucle la misma historia que nos hemos contado 300 veces pero que la cosa no va de informarnos sino de volver a sacar la mierda por la boca, por toda la paciencia que le echamos, por todos los cafés de urgencia, por todas las videollamadas para sostenernos y no irnos al carajo, por todas idas de urgencia a las casas-refugio y por todas las casas-refugio que ponemos a disposición, por todos los abrazos justo en el momento exacto, por todas las bromas que acabamos haciendo de todo, hasta de lo peor, de lo más duro o de lo más cutre, de lo más triste y de lo más chusco, que hasta memes hemos hecho en mi caso para pasarnos así en secreto y echarnos unas risas.

Si hay algo que realmente nos salva de la caída es querernos cuando necesitamos amor, que es el momento más difícil para querer a alguien, pero es cuando el querer adquiere todo su sentido.

Este texto, ya lo veis, es un texto para dar las gracias a la red, a la mía y a todas, a la idea misma de red, al tejer y tejernos y al sostenernos bajo la tormenta.

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Pero también, Mentes, este texto es para celebrar un año de este blog que no ha sido ninguna chorrada, que por aquí han pasado cosas muy bonitas y muy privadas y muy de verdad en un mundo de mentira.

Gracias a todas y todos los que me habéis mandado mensajes diciéndome “compañera, he leído tu texto y me siento tan ridícula y tan doliente como tú” porque esa pequeñez compartida, esa risa sobre nosotras y nuestras penas tan parecidas, también nos ha dado un cachito de vida. Y a todas las que me habéis mandado vuestras historias de depresión y de duelos, por la misma la necesidad de contarlas como he sentido yo, por las amistades que han salido a partir de estos textos, que sí, que esas cosas pasan, o por los ratitos virtuales de tenernos un cariño tal vez efímero, pero sincero.

A todas vosotras, seguimos caminando. Gracias por estar ahí, y gracias por dejarme un huequito en el que estar.

¡Feliz semana, Mentes!

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