Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Aventureras

Hacer autostop en un mundo de mierda

Las mujeres tenemos derecho a vivir aventuras sin temer por nuestra seguridad solo por el hecho de ser mujeres. ¿Hacemos autostop juntas?

autostop seguridad mujeres

19 de julio de 2018, 13:53 | Actualizado a

Queridas Mentes Insanas,

Hace un par de días me pilló un tromba de agua de esas súbitas en una autopista llena de coches en huída vacacional. Me refugié en una gasolinera porque andaba ya con visibilidad cero y la vida no me entusiasma pero quiero una muerte algo más digna y, entre el montón de coches que nos apilotonamos allí, vi salir a una chica cargada de mochila y con un cartel hecho en un trozo de cartón que le iba a durar bien poco bajo la tromba de agua. Una autostopista, mujer, joven y sola.

Yo empecé a hacer autostop después de los crímenes de Alcásser, ¿recordáis? Los asesinatos de Miriam, Toñi y Desirée en el año 1992, y lo hice siempre llenita de miedo pero, como soy bastante terca, pues muerta de miedo y todo tiré adelante.

Mi amigo R hacía también autostop pero no le daba tanto miedo, y yo pensaba que él era muy valiente. Y sí, lo es. Pero también era un chico.

Nunca me pasó nada grave, es verdad, pero también lo es que me fue por los pelos un par de veces. Y no porque hacer autostop sea más peligroso que, no sé, ligarte a un tipo en un bar, o ir caminando a tu casa, sino porque yo estaba comparando mis peligros con los peligros de los chicos, así que no atendía a que mi situación necesitaba de otras alertas. Todo esto lo he entendido ahora, muchos años después, leyendo a Nerea Barjola, por si queréis tirar del hilo.

Total, que os cuento esto porque yo también fui esa chica mochilera que me encontré hace un par de días con un cartel de cartón en una gasolinera mientras cae la de dios. Con la rareza añadida de la actualidad, de los tiempos de aplicaciones donde se comparten gastos de viaje y cosas así, donde hay vuelos lowcost a cualquier sitio y cuando la gente ya no hace nada sola y mucho menos viajar. Cuando es preferible viajar con gente que no conoces pero en grupo, que viajar contigo misma.

Una chica que decide que ella también puede y punto, a pesar de que las noticias constantes nos dicen que no, que nosotras no podemos, que para nosotras es muy peligroso eso de subirse a cualquier coche en cualquier carretera.

Tal y como yo lo entiendo, el feminismo, si es algo, es una práctica, unas prácticas, una forma de estar en lo cotidiano, que no en los grandes gestos, que para eso ya tenemos el patriarcado con sus héroes y sus estatuas. Y para mí el feminismo es sentir que la seguridad de esa compañera autostopista en este mundo de mierda es asunto de todas.

Porque tenemos derecho a hacer autostop, porque tenemos derecho a aventuras, porque aquella chica era muy joven y debía estar flipando, porque se estaba pegando un pedazo de viaje haciendo dedo y sonreía mucho al contarlo y levantaba las cejas de lo que se emocionaba solo diciéndolo. Porque no es justo que no pueda hacer ese viaje porque tiene peligros extra por ser mujer, y joven e ir sola, sino que merece, si acaso, que las demás hagamos un extra para compensar esa dificultad, ese riesgo.

Y parar el coche, e ir a buscarla explícitamente, y ofrecerle nuestro espacio porque sabemos que es un espacio seguro.

A mí, por cierto, también me lo hicieron. De manera explícita una vez, y también bajo la lluvia. Pero a saber cuánta gente paró el coche diciéndose: que suba en éste que es un espacio seguro, que el mundo está lleno de mierda y ella es una chica sola y joven que merece tener esta aventura.

¡Feliz semana, Mentes!