Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Conciencia y acción

Que la manada no oculte el bosque

No sentimos orgullosas pero esto es solo el principio (nada más y nada menos). Ahora toca abrir el foco, el corazón y los oídos. Y seguir avanzando.

abrir ojos y corazones

3 de mayo de 2018, 17:59 | Actualizado a

Queridas Mentes Insanas:

Escribo hoy desde la resaca emocional de las últimas semanas de manifestaciones, consignas, llantos compartidos, abrazos y centenares de historias contadas a media voz, en los bares, en las casas, en las calles.

A mí también me violaron. A mí también.

Y sí, si a una de cada diez nos han violado, las cuentas no fallan. Tenemos miles de historias enterradas por ahí.

Y siempre que escribo esto recuerdo que un día, recibiendo un taller de teatro, tuve que hacer un ejercicio con un compañero. Teníamos que explicarnos algo que nos hubiese pasado en la vida y que pudiésemos representar de alguna manera. Y él me contó que lo habían violado siendo pequeño.

Por él, que se atrevió también a contármelo, tengo siempre a las criaturas en mente cuando escribo sobre violación.

Todas esas historias tampoco están, y también las necesitamos.

Tenemos que dejar de “confesar” que eso nos sucedió, porque nunca fue culpa nuestra. Tenemos que poder contarlo con la cabeza bien alta, en los tiempos que cada una quiera, en los momentos que cada una escoja.

Cultura de la violación

Nombrar al monstruo

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Si vuelvo sobre esto es porque he recibido muchos mensajes desesperanzados preguntando: ¿y ahora, qué? ¿Qué haremos ahora? Y creo que estamos poniendo el foco en el lugar equivocado.

Porque ahora, lo de siempre.

La sentencia de la manada ha sido un palo, pero no es el único palo: es el palo normal, es el palo que sucede siempre.

La diferencia es que esta vez hemos dicho basta. La diferencia es que hemos montado un revuelo internacional.

La diferencia es que nos hemos levantado y no podemos volver a sentarnos.

Esto es el principio, un principio que lleva años abonándose, un trabajo en red de hormigas, en redes de resistencia del que tenemos que estar orgullosas todas.

Esto es el fruto de nuestros esfuerzos por visibilizar las violencias, Mentes, del esfuerzo de todas: desde las casas, desde los barrios, desde las escuelas, desde los corrillos de amigas, desde los grupos activistas, desde todos los granos de arena que hemos ido poniendo hasta hacer tempestad.

El machismo no nace, el machismo se hace

Cultura de la violación

El machismo no nace, el machismo se hace

Ahora a seguir, que la indignación no se pierda en las consignas, que no se nos vaya la fuerza, que no se disuelva eso que sentimos aquella tarde en las concentraciones contra la sentencia.

Yo estuve en la de Barcelona. Llegué medio ahogada de la pena y salí de allí renovada de tantos abrazos que nos dimos y de tanta sensación de no estar solas.

Que no cesen los abrazos, que no cesen los hombros sobre los que llorar, que no cesen los oídos para contar nuestras historias, que no cese la rabia y que aprendamos a hacer de la rabia, primavera.

Somos manada

Yo sí te creo, hermana

Somos manada

Y que abramos el foco: las fronteras son espacios de violación impunes, los espacios de invisibilidad son zonas de impunidad.

Esto que nos ha pasado a todas, les pasa cada día a trabajadoras del hogar sin papeles que están a la disposición de los amos sin tener donde acudir, esto les pasa a las trabajadoras sexuales acosadas por la policía que no tienen tiempo ni espacio para ponderar si deben que irse con ese cliente o no, porque ya están arriesgando la enésima multa, esto les pasa a las compañeras que arriesgan extradición si se acercan a denunciar que han sido, también, violadas.

Todas somos todas.

Pero no todas somos igual de vulnerables. Hagamos de esta fuerza un auténtico “si nos tocan a una, nos tocan a todas”.

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