Mentes insanas
Brigitte Vasallo
Escritora
Brigitte Vasallo

Un acto de responsabilidad

La presunta inocencia del artista

El arte es inocente. Lo que no son inocentes somos The Artists, que a veces confundimos el artista con el arte mismo, y nos confundimos a nosotras con el arte, nada menos.

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3 de enero de 2019, 16:06 | Actualizado a

Queridas Mentes Insanas:

Hace unos días comí con Abel Azcona, the artist, que conste que a petición suya y yo para hacer pegadogía feminista porque vaya tela algunas veces. Que igual suena arrogante que vaya yo a hacerle pedagogía a alguien, pero mira, también puede sonar a generoso según cómo se mire.

Total, que todo bien. Más o menos. Pero a lo que voy es a contaros que estuvimos hablando sobre la responsabilidad de la/el/the artist. Lo digo así medio en broma porque hay una cosa muy intensita, así de intensité artística afectada, que dice que el arte es inocente o algo así.

Que conste, queridas Mentes, que estoy de acuerdo. El arte es inocente, pues solo faltaría también que no lo fuera. Lo que no son inocentes somos The Artists, que a veces confundimos el artista con el arte mismo, y nos confundimos a nosotras con el arte, nada menos.

Porque, también os lo digo: si una cosa tiene el mundo del arte, el mundillo literario y todas esas cosas, son egos a patadas que no te los acabas ni en dos vidas.

Vamos por partes:

  • Por un lado, estamos hablando del arte porque parece una cosa así más importante para hacer un Mentes Insanas que hablar de yoquesé, hacer zapatos. Pero no, la dinámica de la inocencia y la culpabilidad es la misma.
  • Por otro lado, y a lo que vamos, no podemos ir por la vida como si no tuviésemos ninguna responsabilidad sobre nuestros actos. Poder podemos, claro, pero así nos va, y así le va al mundo.

La base del debate intensito sobre la responsabilidad del arte al final es un debate sobre la responsabilidad del ser humano para con su entorno y respecto a sus obras y acciones, sean zapatos, sea conducir una moto, sea escribir un texto o sea relacionarse con la vecina.

No eres raro, eres diferente

Claves para ser tú mismo

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Lo que sucede es que todo el mundo asume que eres responsable de cómo conduces una moto y ya se sabe que no deberías ir atropellando a la gente, asustándola y angustiando al resto de conductoras, por mucho que se haga constantemente.

Pues con el arte y las cosas así elevadas (lo digo de manera irónica) parece que todo tiene que ir por otros derroteros porque la gente que hacemos arte y tal parece que somos de otro planeta y para nosotras operan otras reglas.

Pues no. Hacer discurso público debería ser un acto de responsabilidad también, no solo, sino también.

Es decir, un acto de responsabilidad como cualquier otro acto. Y hacer arte, sí, es hacer discurso. Creer que hay alguna forma de arte que no sea política es no enteder qué significa política, y creer que solo es político aquello que va de partidos y siglas o aquello que va de intención.

Lo político es todo aquello que tiene incidencia en la vida pública, en la vida común, sea intencionado o no, suceda o no en el espacio público. El arte, sin duda, es político siempre.

Unas veces de manera consciente, y otras al tuntún, sin ni enterarte de lo que estás haciendo por aquello de que el arte es inocente y ahí te escudas y qué maravilla todo.

Por si esto fuera poco, debería tener el agravante de la atemporalidad, ya que algunos discursos quedan, los dejamos colgados en el aire y ahí siguen, propagándose incluso cuando nosotras ya hemos cambiado de opinión o ya hemos entendido que aquello igual no.

Cuando planteas esto en un entorno de artists se oyen rasgarse las vestiduras, porque, a ver, ¡nosotras también tenemos derecho al error! Sí, cierto, lo tenemos, pero igual también tenemos la obligación de reparar los errores, que es algo que, de nuevo, debería hacer todo el mundo.

Todo esto no se resume en un arte serio. De hecho, cuanto más inconsciente de su incidencia política es, más tendencia tiene el arte a la seriedad esta medio impostada, a lo ceremonioso, a la pompa.

Pues nada, ahí os lo dejo.

¡Feliz semana, Mentes!

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