Amor en construccion
Coral Herrera
Escritora
Coral Herrera

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11 tipos de hombre que no te convienen (y como reconocerlos)

Está claro: no es oro todo lo que reluce. Entonces, ¿cómo reconocer a los hombres que no te convienen?

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5 de noviembre de 2018, 19:32 | Actualizado a

1. Los mentirosos patológicos

Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, dicen. Bueno, no siempre, pero los mentirosos se contradicen a menudo y siempre acaban cayendo en su propia trampa, por mucho que cuiden los detalles.

Algunos mienten compulsivamente, incluso en cosas en las que no necesitan hacerlo: los peores son los que además de mentir, inventan la realidad con su poderosa fantasía para te hagas una imagen totalmente distorsionada de ellos, que suelen presentarse siempre como hombres exitosos para que caigas rendida a sus pies a la primera.

2. Los narcisos

Tienen muy buena opinión de si mismos, pero son muy pesados. Se miran en todos los escaparates, cuidan al máximo su imagen, se ven también muy bellos por dentro, se gustan mucho y se les nota cuando hablan de su cuerpo, de su ropa, de sus habilidades, de sus conocimientos. Son pedantes, y casi te hacen dar las gracias por dejarte estar junto a ellos.

Necesitan aplausos y admiración constante, pero se les olvida corresponder a la otra persona, les cuesta hablar bien de ti, y demandan mucha atención.

3. Los hombres con problemas

En las primeras conversaciones podrás darte cuenta de los problemas que tienen, de su dimensión y tamaño, y por consiguiente, tendrás que evaluar si esos problemas te van a afectar a ti, y en qué medida determinarán la relación. Por ejemplo, problemas financieros y de deudas, problemas con alguna adicción de la que dicen haberse curado (pero no), problemas existenciales y tragedias variadas (el clásico amargado que quiere amargarte a ti también), problemas con su ex mujer, problemas con sus hijos, problemas en el trabajo o en los negocios.

Puede que te sientas tentada de ser su Salvadora: no lo hagas. No le vas a salvar de nada, no le vas a curar ni a cambiar. De los pozos profundos se sale trabajando lo que haya que trabajar para generar un cambio, o varios: nadie puede sacar a nadie de ahí. Y además, a veces la ayuda lo que hace es ahondar en el problema, no solucionarlo.

El amor no le va a transformar mágicamente, tú tampoco.

4. Los hombres obsesionados con su ex

Hablan de ella en su primera cita. Puede que sea sólo una, o puede que sean todas: hay hombres que viven en el pasado, y que no han podido olvidar a sus parejas.

Se muestran dolidos, tienen un gran sentimiento de injusticia, se sienten impotentes, cuentan su historia con mucha pasión, y quieren que te pongas de su lado. Pero tú te das cuenta enseguida que el problema no lo tenían ellas, lo tiene él, y no ha podido superarlo.

Te alejas porque sabes que desde ahí, nunca vais a construir una pareja de dos. Siempre estará ahí su ex, o sus ex, con vosotros, y entre vosotros. Huye.

5. Los hombres casados

Al principio no lo dicen, pero se les ve a la legua. No pueden quedarse a dormir, no pueden pasar los fines de semana encerrados contigo haciendo el amor, no están disponibles en cualquier momento, y todo son excusas.

Cuando confiesan que están casados, generalmente quieren hacerte creer que su matrimonio está roto o está acabado, que necesitan cariño porque se sienten solos, que están ahí pero no querrían estar, y que van a divorciarse pronto. No les creas jamás, por muy víctimistas que se pongan. No se van a divorciar nunca y van a intentar que les creas todo el tiempo.

Las excusas son siempre las mismas: los niños, una enfermedad, un problema de cualquier tipo… Los hombres casados sólo ofrecen migajas de su tiempo, te hacen creer que estás en primer plano y te sitúan siempre en segundo plano, te piden que seas empática con ellos y te pongas en su lugar… Definitivamente, no te convienen.

6. Los hombres de masculinidad insegura y frágil

Suelen ser unos donjuanes, grandes seductores. Se preocupan mucho por conquistarte y luego salen huyendo. Miden su virilidad por el número de mujeres que conquistan. No les importa la calidad, sino la cantidad, y el poder pavonearse delante de sus amigos.

No disfrutan del sexo ni del amor porque piensan más en cómo lo van a contar, que en cómo lo están viviendo en ese momento. Están obsesionados con parecer muy hombres, y gastan mucha energía en disimular sus miedos, y ocultar su vulnerabilidad.

Necesitan tu admiración y tu deseo, se ponen dominantes y se niegan a ser sumisos. Ejercen su autoridad de forma aplastante, y cuanto más inseguros son, más violentos son.

7. Los machistas

Los hay de todas formas y todos los colores: algunos son descaradamente machistas, otros lo disimulan, y otros se lo están trabajando.

Los primeros te sueltan un chiste machista en la segunda cita, son extremadamente caballerosos o son lo contrario. Si va siempre por delante tuyo cuando camináis, al estilo Trump, entonces seguro que es un tipo con aires de superioridad. Si mira descaradamente a mujeres guapas con las que os cruzáis, entonces es porque su masculinidad insegura te quiere insegura a ti también.

8. Los antifeministas

En la primera cita te sacará el tema y te dirá cosas como:

  • “Feministas eran las de antes, las de ahora son unas radicales”.
  • “Ni machismo ni feminismo: humanismo”.
  • “Ahora ya ni se puede ligar”.
  • “Son unas amargadas y son todas feas y lesbianas”.
  • “Casi todas son denuncias falsas”.
  • “A mi amigo lo metió en el calabozo por venganza, pero no la había tocado un pelo”.
  • “Quieren destruirlo todo las feminazis”.

En quince minutos dejará de parecerte tan guapo e inteligente, en media hora estarás deseando salir de ahí y no volver a verle.

9. Los feministas que no se lo trabajan

Son el nuevo príncipe azul. Parecen muy feministas, pero sólo en el discurso: no ponen en práctica sus ideales revolucionarios, no los llevan a la cama ni a la casa. Entonces te decepcionan, inevitablemente.

Los reconoces porque en su discurso no hay coherencia entre lo que hace, lo que piensa, lo que siente y lo que dice.

10. Los psicópatas

Suelen ser encantadores. Les gusta a tus amigas y amigos porque también es encantador con ellos. Es simpático, da muestras constantes de querer una relación seria, se muestra entusiasmado contigo y a cada rato encuentra coincidencias entre los dos. Si le dices que te apasiona coleccionar sellos, a él también. Si le cuentas que te fascina la literatura rusa o el cine argentino, a él también.

Es manipulador así que intentará llevarte a la realidad que está construyendo para ambos, y te hará dudar de ti misma. Al principio todo es maravilloso, pero pronto empiezan los conflictos. Tiene una falta total de empatía, aunque al principio lo disimula muy bien.

11. Los poliamorosos sin tiempo para el amor

Son aquellos que tienen una pareja oficial y varias parejas, y apenas tienen unas migajas de tiempo para dedicarle a la nueva amante. Sufren porque además tienen familia, amigos, aficiones, y tienen que trabajar y dormir, así que no les da con todas las horas que tiene una semana para todo.

Sólo pueden ofrecerte eso: migajas de su tiempo. Y te lo dicen desde el principio, así que es fácil reconocerlos.

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