Amor en construccion
Coral Herrera
Escritora
Coral Herrera

40 señales de que todo va bien

Cómo saber si tu relación tiene futuro

¿Podemos saber si nuestra relación funciona? Si se cumplen estos 40 supuestos, podemos estar relativamente tranquilos. Indican que todo fluye bien.

señales relaciones con futuro

20 de noviembre de 2018, 16:45 | Actualizado a

  • Cuando te sientes libre para estar con tu pareja, o para irte. Cuando no vives coaccionada por el clásico chantaje de: “Sin ti no soy nada”, “Si me dejas mi vida ya no tendrá sentido”. Sientes que si quieres separarte no habrá problemas: tu pareja lo aceptará aunque le duela.
  • Cuando tu pareja se siente libre a tu lado, y se siente libre también para volar de tu lado y seguir su camino cuando quiera. Sabe que lo aceptarás aunque te duela.
  • Cuando te sientes correspondida. Aunque hay etapas en todas las parejas en las que disminuyen o se intensifican las pasiones, en general sientes que hay reciprocidad, que tenéis las mismas ganas, que estáis al mismo nivel en el plano sentimental.
  • Cuando hay comunicación y empatía en la cama, cuando puedes dar rienda suelta al deseo, cuando el sexo es una forma de expresar amor, de divertirse, de gozar de la vida.
  • Cuando te sientes bien tratada. Incluso cuando hay peleas y conflictos. También en períodos de crisis.

Cuando tu pareja se siente bien tratada.

  • Cuando confiáis mutuamente en la honestidad de la otra persona, y en vuestra propia honestidad.
  • Cuando tenéis el mismo nivel de compromiso con la relación.
  • Cuando os cuidáis mutuamente, y hay equilibrio en los cuidados.
  • Cuando os repartís las tareas domésticas equitativamente y las asumís como responsabilidad propia y compartida.
  • Cuando podéis sentaros a hablar con tranquilidad de cómo os sentís cuando pasa la tormenta.
  • Cuando os gusta compartir tiempos y espacios juntos, os gusta compartir amigos y pasiones.
  • Cuando ambos tenéis tiempo y espacio propios para estar en soledad o para disfrutar de vuestros propios amigos y amigas, compañeras y familia.
  • Cuando los celos no son el centro de vuestra relación, ni os hacen sufrir constantemente. Podéis hablarlo sin haceros daño.
  • Cuando os sentís libres para amar, sin miedos ni necesidad de reprimirse los sentimientos. Os sentís libres para expresar vuestro deseo y vuestros afectos a vuestra pareja. Os sentís libres para opinar sobre temas políticos y sociales, aunque no coincidáis con vuestra pareja.
  • Cuando tenéis un equilibrio en las finanzas, tenéis una economía de equipo o economía solidaria, e incluís además del dinero, el tiempo que dedicáis ambos a la casa, los cuidados y la crianza, si hay hijos e hijas.
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Cuando tenéis complicidad, y habláis el mismo idioma.

  • Cuando estáis del lado del otro, no os sentís en el bando contrario.
  • Cuando ambos hacéis autocrítica, y os lo trabajáis para ser mejores personas, para cuidaros y quereros bien.
  • Cuando ambos os trabajáis los patriarcados que os habitan, y que atraviesan la relación de pareja.
  • Cuando, con el trabajo que hacéis, intentáis construir una estructura horizontal sin jerarquías, ni esquemas de dominación y sumisión, sin abusos ni explotación.
  • Cuando comparas cómo te gustaría que fuese tu relación, con cómo es en la realidad, no son versiones demasiado distintas. Cuando no estás decepcionada y el otro no está decepcionado, cuando os aceptáis y os queréis tal y como sois.
  • Cuando ambos sentís que podéis ser vosotros mismos, que podéis expresaros con libertad, que no se os pide que cambiéis vuestra forma de ser.
  • Cuando ambos sentís que no estáis renunciando o sacrificando nada importante en vuestras vidas, o sentís que esas renuncias merecen la pena. Si uno de los dos sacrifica demasiado, entonces es difícil que funcione la pareja.

Cuando el rencor no se acumula

  • Cuando no vivís en estado de guerra permanente, cuando cuidáis la relación con mimo.
  • Cuando amamos como personas adultas y no esperamos que el otro asuma la responsabilidad que tenemos cada una de nosotras en el autocuido y en la búsqueda de felicidad.
  • Cuando no le pedimos al amor los milagros que no puede hacer, cuando amamos con los pies en la tierra, cuando entendemos que no es la salvación ni la solución a todos los problemas, cuando dejamos de pedirle imposibles.
  • Cuando nuestros niveles de autoestima se mantienen altos, cuando encontramos el equilibrio entre el amor a la pareja y el amor a nosotras mismas, cuando logramos cuidarnos y cuidar a la otra persona, cuando nuestra relación con nosotras mismas es buena, cuando trabajamos para estar bien y para ser felices.
  • Cuando ninguno de los dos siente que siempre tiene que ceder en todo: habláis, negociáis, pactáis, respetáis los pactos, y sentís que hay un equilibrio a la hora de ceder o a la hora de imponer vuestros criterios o necesidades.
  • Cuando ambos os sentís generosos para dar y recibir, tenéis las mismas ganas de compartir, y sois solidarios el uno con el otro.

Cuando los malos ratos no son más numerosos que los buenos ratos

  • Cuando no hay sufrimiento constante, cuando no os sumís en guerras de reproches,
  • Cuando sentimos empatía mutua, y ganas de apoyar a la pareja en sus proyectos, en sus sueños, en sus procesos personales.
  • Cuando aprendemos a identificar, a expresar y a gestionar nuestras emociones para que no hagan daño a la otra persona.
  • Cuando no estáis condicionados por la necesidad y la dependencia, cuando ambos sabéis que podríais estar sin pareja, cuando sentís que tenéis pareja es porque queréis.
  • Cuando os sentís libres de la presión social y familiar que os dice cómo deberíais relacionaros, qué pasos deberíais estar dando, qué metas tendríais que asumir como propias.
  • Cuando sentís que vuestra relación es libre de qué dirán y no os sometéis a las normas del matrimonio tradicional.
  • Cuando tu red de afectos es amplia, y la de tu pareja, y la red que compartís ambos. Cuando sientes que puedes dedicar tiempo a tu gente querida, cuando tu pareja siente lo mismo.
  • Cuando ambos podéis crecer y evolucionar, como personas y como pareja, en igualdad de condiciones.

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